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Felipe Calderón el presidente electo de México

FOTO: REUTERS/Henry
Romero
MÉXICO DF, 05/09/2006 (Reuters) - El oficialista Felipe Calderón fue
declarado el martes presidente electo de México por el máximo tribunal
electoral, en un fallo inapelable que pone punto final a dos meses de
incertidumbre, batallas legales y acusaciones de fraude que mantuvieron en
vilo al país.
Los siete magistrados del tribunal avalaron por unanimidad el dictamen
que dice que Calderón ganó los comicios del 2 de julio por 233,831 votos
o 0,56 puntos porcentuales de ventaja sobre su rival de izquierda, Andrés
Manuel López Obrador, quien había impugnado los resultados denunciando
fraude.
"Se declara al ciudadano Felipe de Jesús Calderón Hinojosa
presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos para el período del 1
de diciembre del año 2006 al 30 de noviembre del año 2012. En
consecuencia entréguese la constancia de validez", dijo Leonel
Castillo, presidente del tribunal.
Calderón, un abogado de 44 años con un máster en Harvard y candidato
favorito de los mercados financieros, es un ex ministro de Energía que
encarna la continuidad de la estabilidad económica y la disciplina fiscal
del Gobierno del presidente Vicente Fox.
López Obrador, un ex alcalde capitalino de 53 años que ha prometido
defender a la inmensa masa de pobres del país, había impugnado los
resultados de los comicios y organizó protestas y bloqueos
multitudinarios que paralizaron parte de la capital mexicana reclamando un
nuevo recuento de votos.
Sin embargo, el tribunal desechó la mayoría de las impugnaciones y
sólo hizo un recuento del 9 por ciento de las casillas. El resultado no
cambió sustancialmente las cifras originales y, según los números del
dictamen preliminar, Calderón perdió menos de 10.000 votos.
Afuera del tribunal, unas 150 personas que esperaban el fallo
estallaron en gritos y algunas en lágrimas porque consideraron "un
robo" la decisión de los magistrados.
"No es justo que nos quiten nuestro voto, es lo único que tenemos
y nosotros se lo dimos a él (a López Obrador)", dijo Dolores
Juárez, un ama de casa de 70 años, con los ojos llenos de lágrimas.
Los manifestantes entonaron el himno mexicano y algunos pasearon un
ataúd blanco que decía "Democracia" encima.
López Obrador ha dicho que seguirá adelante con las protestas, que no
reconocerá a Calderón como presidente legítimo y que obstaculizará su
asunción el 1 de diciembre.
HORIZONTE DIFÍCIL
Ahora el flamante presidente electo deberá echar mano a toda su
habilidad para el diálogo para poder gobernar y lograr aprobar reformas
en el dividido Congreso ante tan férrea oposición y en un país que
quedó fracturado tras el largo conflicto postelectoral.
"Calderón debe seguir poniendo la mano aunque se la escupan. El
llamado al diálogo es un mensaje que está obligado a dar, aunque sabe
que no hay condiciones para el diálogo ni para un entendimiento con el
PRD", dijo Benito Nacif, analista del Centro de Investigación y
Docencia Económica (CIDE).
Aunque observadores internacionales han dicho que en los comicios no
ocurrieron irregularidades graves que hicieran pensar en un fraude, el
izquierdista sigue con sus protestas.
López Obrador lleva semanas de campamentos permanentes de protestas en
el Zócalo, la principal plaza de la ciudad, y en la avenida Paseo de la
Reforma, una transitada arteria de la ciudad, lo que ha trastornado el de
por sí congestionado tráfico capitalino.
Calderón, un conservador en lo social y liberal en lo económico,
busca introducir la inversión extranjera en la estatal industria
petrolera de México, considerada un símbolo de la soberanía nacional.
/Por Miguel Ángel Gutiérrez y Armando Tovar/
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