Presunción de
inocencia favoreció a Calderón
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 08/09/2006 (IPS) - Toda elección es válida
hasta que se pruebe lo contrario. De esta presunción legal partieron
los magistrados mexicanos para calificar los comicios del 2 de julio y
dar la Presidencia a Felipe Calderón.
Tal principio, que obliga a probar las irregularidades
denunciadas, estuvo vigente 10 años sin que nadie lo objetara, pero
ahora es uno de los combustibles de una revuelta política.
Los magistrados reconocieron que hubo ilegalidades en la contienda
electoral, como la intervención del presidente Vicente Fox y de los
empresarios a favor de Calderón y en contra del postulante izquierdista
Andrés López Obrador. También aceptaron que se violó la ley cuando
los candidatos emitieron publicidad negativa contra sus contrincantes.
Pero nada de eso fue definitivo para invalidar los comicios.
El inapelable fallo, adoptado de forma unánime por los siete jueces del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que en sus 10 años
de funciones nunca fueron acusados de parcialidad, enumera y pondera
cada una de las irregularidades denunciadas.
Además, desecha la queja de que hubo dolo en el cómputo de los votos.
Lejos de poner fin la controversia, la resolución indignó a una parte
de la población que está convencida de que hubo fraude.
En el fallo quedaron exhibidas las irregularidades, pero los jueces las
minimizaron dejando así en claro que "la ilegalidad es un buen
negocio", señaló el columnista del diario Reforma, Miguel
Granados.
En el dictamen, que fue leído y aprobado el martes, hay varios
apartados en los que los jueces reconocen la existencia de
irregularidades, pero señalan que no fueron de gran peso pues no hubo
evidencias o forma de probarlas y de medirlas o porque sus consecuencias
no se consideraron definitivas.
El medio punto porcentual de votos con que Calderón, del gobernante y
conservador Partido Acción Nacional (PAN), superó en el escrutinio
oficial a López Obrador, del opositor Partido de la Revolución Democrática
(PRD), pudo haberse revertido si el Tribunal hubiese actuado con menos
rijosidad, sostiene la izquierda.
Más allá de la queja política, "entendible en los perdedores, la
conclusión de los jueces me parece la correcta", dijo a IPS el
abogado Jorge Bernal, profesor de derecho constitucional de la
Universidad Nacional Autónoma de México y consejero ciudadano ante el
Instituto Federal Electoral (IFE).
No se comprobó jurídicamente el fraude y, "con los instrumentos
legales disponibles", tampoco se demostró que la intervención del
presidente o de los empresarios fuera determinante, señaló este
experto.
Pero, según la izquierda, el Tribunal avaló un fraude. Ricardo Monreal,
diputado del PRD, afirmó inclusive que tal hecho se habría consumado
con un soborno entregado a los magistrados, sobre lo cual no presentó
pruebas.
Según el historiador Lorenzo Meyer, reputado académico del Colegio de
México, la polémica decisión de los jueces "intentó apegarse a
la letra de la ley", pero finalmente terminó yendo en contra de su
espíritu que habla de garantizar elecciones imparciales y equitativas.
La estructura institucional "resultó incapaz de avalar lo que
requiere cualquier democracia que funcione bien: garantizar una lucha en
buena lid", opinó Meyer.
Sin otro camino legal para impugnar las elecciones, los seguidores de López
Obrador se aprestan a designar un gobierno alterno a través de una
asamblea, que celebrarían el 16 de este mes, y tratar de impedir que
Calderón tome posesión del cargo el 1 de diciembre.
Es perceptible la sensación de que se avecinan momentos de mucha tensión
que pueden desembocar en violencia.
"Como en la mayoría de fallos judiciales, el perdedor no quedó
satisfecho, y eso es lógico, pero hay pocas dudas de que el Tribunal
emitió una resolución apegada a la técnica jurídica, la
jurisprudencia y las leyes", señaló a IPS Jorge Gaxiola, jurista
experto en derecho electoral y catedrático de la materia en varias
universidades de este país.
Según la normativa vigente, una elección puede anularse sólo cuando
se comprueba de manera objetiva que hubo hechos graves y generalizados
contra los principios de certeza y legalidad. Eso implica que las fallas
denunciadas deben tener carácter de "determinantes, constantes y
generales".
En los últimos 10 años, el Tribunal anuló en 33 ocasiones elecciones
distritales, dos de ellas de gobernador y la mayoría de ayuntamientos.
En esas ocasiones, el acarreo y la coacción de votantes, el engaño a
los ciudadanos así como otros elementos fueron plenamente acreditados.
En los 21.703 juicios desarrollados por los magistrados electorales
desde 1996 todos los partidos políticos fueron beneficiados y
perjudicados de forma más o menos similar, y éstos nunca llegaron a
desconocer los dictámenes. Antes de los comicios, López Obrador señaló
en varias ocasiones que tenía plena confianza en los jueces.
La jurisprudencia del Tribunal Electoral indica que ninguna elección es
completamente limpia o está exenta de intervenciones indeseables.
La izquierda insiste en que la injerencia de Fox y de los empresarios en
la campaña es prueba suficiente de que no hubo equidad. Además,
sostiene que esa tesis se apuntó con los errores detectados en los cómputos
de votos y en el uso de programas sociales estatales a favor del
candidato del oficialismo.
Gaxiola considera que aunque existieron varios de esos hechos no se pudo
acreditar que fueran generales y determinantes.
Sobre la intervención del presidente y los empresarios, el experto, que
integra una prestigiosa firma de abogados, precisó que fueron atenuadas
por el principio de "definitividad".
Ese principio indica que los actos sancionados en el pasado por una
autoridad competente en materia electoral no pueden volver a juzgarse.
Gaxiola recordó que el IFE y la Corte Suprema de Justicia ordenaron a
Fox, semanas antes de las elecciones, frenar la propaganda oficial en
los medios de comunicación y evitar los discursos que veladamente se
referían al candidato de la izquierda. Algo similar se ordenó a los
empresarios.
"Los magistrados no pueden ignorar los principios rectores y están
obligados a desechar cualquier prueba mal integrada o que ofrezca dudas,
a valorar sólo datos ciertos y a ponderar cada elemento con la mayor
objetividad posible", sostuvo Gaxiola.
Bernal, el consejero ciudadano ante el IFE, recordó que muchas de las
impugnaciones presentadas por la izquierda estuvieron integradas de
forma deficiente o no tuvieron asidero.
La izquierda reconoce que tuvo problemas para presentar las pruebas,
pero afirma que en sus alegatos generales ante el Tribunal quedaron muy
claras las irregularidades. Lo que debieron hacer los magistrados fue
anular los comicios, reclaman sus portavoces.
En el expediente jurídico, los magistrados desecharon las denuncias del
presunto trato no equitativo que recibió López Obrador en los medios
de comunicación, así como el que indicó que el gobierno de Fox
manipuló programas sociales oficiales para favorecer a Calderón.
Los magistrados usaron los monitoreos del IFE a los medios de comunicación,
tarea avalada por todos los partidos políticos, para responder a las
denuncias de inequidad.
Según esos monitoreos, el candidato de la izquierda fue el que mayor
cobertura recibió de los medios (24,2 por ciento del total) durante la
campaña, y en 96 por ciento de las informaciones en las que fue
mencionado recibió un trato "neutral".
El PRD difundió también el mayor número de cuñas publicitarias
partidarias en radio y televisión.
Sobre el uso de programas sociales, el Tribunal indicó que en más de
la mitad de los municipios beneficiados por esos planes, López Obrador
se impuso, y que en los 15 más pobres del país, el ganador fue el
candidato del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional,
Roberto Madrazo.
En cuanto a la publicidad negativa contra la izquierda, los magistrados
argumentaron que el quejoso no dio pruebas de cómo aquella afectó el
resultado y recordó que la izquierda uso también ese tipo de
publicidad. Además, señaló que el IFE estudió y prohibió varias
piezas publicitarias.
Muchas impugnaciones que el PRD hizo a las casillas (centros de votación)
también fueron rechazadas.
Numerosas quejas puntuales presentadas al Tribunal no tenían siquiera
la firma de un responsable e incluso mencionaban casillas inexistentes.
También quedó evidenciado que los abogados del PRD pidieron la anulación
de votos a través de documentos iguales y repetitivos en los que sólo
se cambió el número de la casilla.
Es razonable que el fallo haya dejado heridas en el perdedor, pero estas
son las reglas del juego y deben acatarse, expresó Bernal. Para el
futuro convendría hacer reformas que eviten una situación similar a la
actual, derivada de la contienda presidencial más reñida de la
historia, añadió
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