Otra crisis
humanitaria en ciernes en Darfur
Por Haider Rizvi
NUEVA YORK, 09/09/2006 (IPS) - Algunas de las
principales organizaciones internacionales de derechos humanos reclaman
sanciones contra Jartum ante la inminencia de otra crisis humanitaria
ocasionada por el ejército sudanés en la occidental región de Darfur.
El reclamo es resultado de denuncias de observadores
internacionales sobre decenas de personas inocentes asesinadas por el ejército
y el bombardeo sobre áreas civiles en el norte de Darfur, con el
consecuente desplazamiento de más de 1.000 aldeanos.
"El castigo por bombardear indiscriminadamente Darfur es una sanción
del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
que debería ser adoptada ya", dijo Peter Takirambudde, director
para África de la no gubernamental Human Rights Watch, con sede en
Nueva York.
Otras organizaciones no gubernamentales, como Amnistía Internacional,
con sede en Londres, y Africa Action, localizada en Washington, apoyaron
la solicitud de sanciones.
El gobierno de Sudán negó haber bombardeado áreas civiles y describió
esas denuncias como "exageraciones". Sin embargo, varias
agencias de la ONU reportaron varias muertes de civiles y advirtieron
sobre una "catástrofe mayor".
"Millones de personas están actualmente corriendo graves riesgos",
dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el
portugués Antonio Guterres. "Cientos están muriendo y miles son
obligados a desplazarse".
El gobierno sudanés, según diversas denuncias, alienta a las milicias
árabes Janjaweed (hombres a caballo) que asolan a la mayoría negra de
la región y que han matado a 400.000 personas desde 2003.
Jartum había anunciado que permitiría el ingreso de una misión de
evaluación en el área para planificar el despliegue de cascos azules.
Esto ocurrió luego de la firma, el 5 de mayo, de un acuerdo de paz
entre Sudán y la principal facción del mayor grupo rebelde de Darfur,
el Ejército de Liberación de Sudán. Otra organización insurgente, el
Movimiento de Justicia e Igualdad, se marginó del pacto.
Pero desde agosto, tres meses después de la firma del acuerdo de paz
auspiciado por Estados Unidos y la ONU, la violencia y el caos azotan de
nuevo a esta región del occidente de Sudán, según organizaciones
humanitarias y expertos locales.
En vez de pacificar la región, el acuerdo de mayo entre el gobierno
sudanés y un grupo insurgente fracturó el bando rebelde, cuyas
facciones ahora combaten entre sí.
La semana pasada, el Consejo de Seguridad, de 15 miembros, aprobó una
resolución para enviar a la zona unos 17.000 efectivos de paz (cascos
azules), pero el gobierno de Sudán rechazó la medida de plano
argumentando que podía manejar la violencia de Darfur con sus propias
fuerzas armadas.
La resolución, que no fue votada por Rusia, China ni Qatar, no incluía
sanciones, y buscaba el "consentimiento" de Jartum para llevar
a cabo el plan de la ONU de desplegar sus fuerzas en Darfur.
A principios de esta semana, Jartum aclaró que no sólo rechazaba
cualquier fuerza de la ONU en Darfur, sino que también deseaba que a
fines de este mes las tropas de paz de la Unión Africana finalizaran
sus operaciones allí.
Ante la gravedad de la situación, el propio secretario general de la
ONU, Kofi Annan, intentó convencer al gobierno de Sudán de aceptar las
fuerzas de paz. Pero sus esfuerzos fueron en vano.
"Los cascos azules estarían allí para ayudar", dijo Annan el
martes 4 a la prensa en Alejandría, Egipto. "No vamos allá a
invadir. No tenemos otras intenciones".
Visiblemente frustrado con la respuesta de Sudán, el viernes Annan dejó
ver la posibilidad de tomar medidas punitivas contra los gobernantes
sudaneses si mantenían esa posición desafiante.
"La situación en el terreno es seria, es desesperada", dijo
Annan a IPS.
"La Unión Africana ha dejado en claro que no tiene capacidad para
continuar y saluda el traspaso de la responsabilidad a la ONU. Entonces,
si (Jartum) rechaza la presencia de las Naciones Unidas, desalienta a la
Unión Africana y permite que la situación se vuelva realmente
desesperada, con miles de personas o inclusos muchas más sufriendo o
asesinadas", sostuvo Annan.
Los funcionarios sudaneses "se están colocando en una situación
en la que serán responsables, tanto individual como colectivamente, por
lo que pueda suceder a la población de Darfur", añadió.
Annan dijo haber intentado, con apoyo de "unos pocos gobiernos",
que Sudán se "mostrara flexible", pero reconoció su fracaso.
"Estuvimos lejos de lograrlo".
En respuesta a la aseveración de Jartum de que podía manejar la
situación con sus propios medios, Annan agregó que "si el
gobierno de Sudán hubiera sido capaz de hacerlo por sí mismo, no creo
que estaríamos hablando de esto".
El Consejo de Seguridad debe reunirse este lunes para tratar la
respuesta del gobierno de Sudán al envío de fuerzas de paz, y la
situación de la misión de la Unión Africana, cuyo mandato expira a
fines de este mes.
Sin embargo, un alto funcionario de la ONU próximo a Annan dijo a IPS
que nada concreto se espera del encuentro de este lunes, dado que los
miembros del Consejo aún tienen diferentes opiniones sobre la crisis en
Darfur.
Varias veces en los últimos tres años, diplomáticos de Rusia y de
China expresaron sus reservas a las sanciones contra Jartum, y muchos
creen que ambos países, miembros con poder de veto del Consejo de
Seguridad, continúan opuestos a ese enfoque como medio para detener la
violencia en Darfur.
"La única cosa que podemos hacer en este momento es mantener a la
Unión Africana viva", dijo un funcionario que prefirió guardar el
anonimato. "Esta es la única jugada que tenemos".
Las agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales han señalado
que en los últimos dos meses, cientos de personas inocentes fueron
muertas en Darfur, unas 50.000 desplazadas y más de 200 mujeres y niñas
violadas.
"Nuestras pesadillas se hicieron realidad", dijo Jan Egeland,
jefe de operaciones humanitarias de la ONU, en una declaración en la
que también advirtió al Consejo de Seguridad sobre una amenaza de
desastre humanitario en la región.
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