“Quien quiere se detiene
y mira. Busca butaca y mira. Si quiere se la saca y sigue el ritmo de
lo deseantes (sístole y diástole en todo), para venirse simultáneamente
con el gritito famoso”. Fragmento de En
la ruta de los deseantes de Joaquín Hurtado
Por Su Cinéfila
Majestad Doña Juana La Loca
Con
dedicación especial a Jaime Humberto Hermosillo, Carlos Bonfil, Julián
Hernández Víctor Jaramillo y Aaraón Díaz Mendiburo.
Seguramente te he puesto a pensar
en estos espacios, ¿verdadtz? Pareciera que el ligue y las relaciones
gays no han cambiado y sin embargo este hábitat del cine; nos lo dice
TODO. Antes el ligue y las relaciones eran pausadas –tal vez por ello
duraban más tiempo que nosotros-; lo hemos visto con Elías Nandino. A
veces, el cine era el pretexto para el ligue y con ese noble fin uno se
ligaba algún chavo entre los artículos que se mostraban en los
escaparates del pasaje continuo al Hotel Regis; terminando en los
vapores o en las camas de dicho Hotel. Desde luego que uno disfrutaba de
la cartera cinematográfica del Regis
que tenia las mejores películas, entre ellas Las
apariencias Engañan de Jaime Humberto Hermosillo. La publicidad del
Cine Regis decía: ¡Grandiosa Exclusiva! 276,345 personas han
descubierto lo que las apariencias engañan solo falta usted. Libere su
conciencia, Ejerza su criterio.
Aquí habríamos de hacer un breve
paréntesis para comentar que en el cine mexicano desde antes de la edad
de Oro, ya se habían mostrado imágenes satíricas o dramáticas de la
homosexualidad. México había contado con directores y productores
homosexuales como Felipe Subervielle, Agustín J. Fink o nuestra Gorda
Alcaraz. Jaime Humberto Hermosillo quien desde hace unos años adoptó
la nacionalidad canadiense ha retratado la diversidad sexual en su
esplendor, tal vez no de forma tan cruda como Julian Hernández, pero si
con humor. Entre sus obras se encuentran: Matineé
(1976); Las apariencias engañan (1977-78); Doña Herlinda y su hijo (1984) y Exxxorcismos (2002).
Lamentablemente con el sismo del 85
el pasaje del Regis y todos
estos circuitos de ligue que ofrecía El
Regis se vinieron abajo, quedando la plaza de la solidaridad, tan
abajo como ahora se ha ido El
Paseo con todo y su cine donde se ligaban hombres mayores, ya
casados con jovenzuelos quienes seguramente vivieron tórridos romances,
no más allá de tres meses pero de mucha remembranza. La modernidad y
el consumismo hizo que la forma de ver el cine cambiara, las nuevas
tecnologías destruyeron las grandes salas y las fragmentaron.
De los cines que quedan de rompe,
rasga y jale quedan: El Cinema Río,
El Venus, El Cine Savoy, -16 de
septiembre, interior 6- donde pasan películas porno gay publicitadas en
el Magazzine Ser Gay. El Savoy
o mejor dicho la Sala Royal no
ofrece más que la película en martes, jueves, viernes y sábados; por
lo que Su Maje puede diferir que son los días que gente no va al cine y
por lo tanto han encontrado en la población gay un medio de sustento;
sin embargo este cine además de sucio cuenta con un sistema de luces y
vigilancia que solo espantan a la clientela gay y no ha faltado alguna
intrépida que ha sido consignada a las autoridades “por faltas a la
moral”. Doña Juana sigue sin comprender como la administración de un
cine porno donde se publicitan películas gays juegue con una doble
moral tan perversa.
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"El Salón Rojo". Foto: Manuel Taifeld. |
Un caso similar es el Cine Tacuba, ubicado en el número 644 de la Calzada México-Tacuba,
que mantiene su fachada monumental aunque es pequeño y sin gran
relevancia, su salvación han sido las películas XXX que sirven de
pretexto para ligar en los asientos de atrás o en los baños. El cine 23
de Abril que se encuentran en Orozco y Berra junto a lo que fue el Cine
Ariel a unas cuantas cuadras del metro Hidalgo y que al ser de los
pocos que proyectan películas XXX; ves mucho ambiente homófilo de
hombres mayores cambiándose de lugares, deambulando por el pasillo.
Como referencias documentales del ligue en los cines bastan las sexo
cachondas experiencias en las revistas gays, en los grupos gays en
Internet, alguna película como Filadelfia
u Odette; en cuanto a comic
esta bien representado por Tom de Finlandia y Ralph Kong.
La historia de nuestros espacios u
hábitats esta todavía por escribirse y falta mucho por saber de las
representaciones del arte sobre estos ambientes. En la literatura
tenemos a Salvador Novo, José Joaquín Blanco, Luis Zapata por citar
unos cuantos. En la obra de Margarita Aguilar Ruiz: La
Casa de los Cipreses, se revela lo que es común; el sexo en los
cines en un diálogo entre Armando y Martín su pareja:
“-Es sexo por sexo,
satisfaces tu necesidad y ya. Todos los que vamos a ese cine van a eso,
por un sexo oral, algo rápido y luego ves a alguien más y nuevamente
puedes, delante del otro, darle un faje o si quiere lo guías al baño,
o bien lo sacas y lo llevas a un hotel o a tu casa.
¿Tienen sexo en las butacas? –
ya sabía la respuesta pero me parecía increíble que en un lugar tan céntrico,
en la capital del Estado, ocurriera.
Si, en las butacas, en el pasillo,
se hace de todo, desde los más leve hasta lo que tu imaginación y la
voluntad de los otros, o la lana te permita. Llegan de todo como
vestidas, algunos que según aún no salen del closet pero que le entran
a todo. Luego los saludo en la calle y hasta me presentan a sus esposas
e hijos. ¡Ah los closeteros!
Y usan condón – pregunto a
quemarropa
-La mayoría no. Quizás solo yo.
Bueno es difícil saber pero por las platicas de los otros y porque en
el baño casi no encuentro usados. – dice levantando los hombros”.
Si sobrevivimos al sexenio y a las
políticas de nuestros gobernantes seguramente quedarán en pie algunos
cines al interior de la república. Estos habitats en peligro todavía
existen pero para ello debes ser discreto y no violentar a su fauna y
flora, pues los chacales y los hombres que quieren disfrutar del sexo,
evitan los ruidos chillantes y las conversaciones entre comadres ¡Salvemos
al chacal y sus hábitats! Tal vez, la ciudad de México cuenta con
leyes contra la discriminación, la legislación sobre la moral y las
buenas costumbres han salido de su Código Penal; sin embargo al
interior de la república todavía existen escenas como esta:
“Otra vez me cayeron en un cine.
Ya sabes, Pepe, es algo que a todos nos ha pasado. Uno alto y de bonito
cuerpo se la sacudió más de la cuenta en los mingitorios. Yo estiré
la mano. Todavía se dejó hacer un buen rato. Y cuando le señalé uno
de los excusados para que nos metiéramos allí y hacer entonces de todo,
sólo echó un fuerte chiflido. Sentí que me helaba. Llegó otro a toda
carrera. –Aquí tenemos a éste. Llama a la patrulla. No dije nada,
aunque el primero aún mostraba su fuerte erección, pues había estado
a punto de eyacular. -¿Ya sabes lo que te espera, verdad? –dijo el
segundo quizá un poco desconcertado por mi silencio-. Mañana estarás
en las páginas de la policía.
- La verdad, muchachos, s que estas
historias ya me las sé. Como la de que “violaron al hijo de un gran
político en este cine y su padre esta furioso”
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