|
CONAPRED considera
que La Ley de Sociedades de Convivencia es un gran avance en el
reconocimiento de los hogares no convencionales
CIUDAD DE MÉXICO, 08/11/2006 (CONAPRED):
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) a través
de su Presidente, Gilberto Rincón Gallardo considera que la eventual
aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia por la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal y
la propuesta en el mismo sentido de Coahuila, constituyen un gran avance
para reconocer y ofrecer la igualdad de oportunidades y de derechos
para las personas que han elegido constituir un hogar no convencional y
que por lo mismo carecían de cualquier tipo de reconocimiento y protección
legal.
Rincón Gallardo recordó que la
Constitución establece en su Artículo Primero, párrafo tercero que
queda prohibida toda forma de discriminación, esto es, toda restricción
de derechos a las personas por distintas razones que son objeto de
estigmatización, entre ellas, por su preferencia. A su vez la Ley Federal
para Prevenir y Eliminar la Discriminación, que reglamenta este párrafo
constitucional, detalla que tal protección se refiere a las preferencias
sexuales, esto implica no sólo que en México las personas son libres de
decidir sobre su vida sexual, sino que no debería restringirse a nadie un
derecho debido al ejercicio de su preferencia sexual.
Añadió que esta garantía
constitucional es el criterio legal para entender lo que ahora se pretende
proteger con la Ley de Sociedades de Convivencia por tratarse de una
legislación que tutela derechos que siguen siendo divisivos para nuestra
sociedad. “Debe quedar clara su genuina naturaleza”, dijo.
Conciente de la realidad que vive la
sociedad mexicana, el CONAPRED reconoce
que la aprobación de la citada Ley está directamente vinculada con el
reconocimiento de los derechos humanos de quienes deciden compartir un
hogar no tradicional, incidirá en la eliminación de conductas violentas
y en la discriminación por homofobia, entre otros beneficios.
Rincón Gallardo puntualizó que el
Programa Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación (PNPED), del
CONAPRED se reconoce la necesidad de incluir nuevas leyes e impulsar
reformas a diversos ordenamientos de nuestro marco jurídico con el fin de
promover la igualdad de oportunidades entre todos los sectores de la
sociedad mexicana y superar las prácticas discriminatorias que conducen a
la restricción en el ejercicio de los derechos.
Para dar a conocer la posición del
CONAPRED en torno a esta Ley, esta mañana se ofreció una conferencia de
prensa que fue presidida por los directores generales adjuntos de esa
institución, José López Villegas, Vilma Ramírez Santiago y José Luis
Gutiérrez Espíndola así como por Arturo Díaz Betancourt, integrante de
la Junta de Gobierno y de la Asamblea Consultiva de ese organismo
Esta Ley, dijo José López Villegas,
Director General Adjunto de Estudios, Legislación y Políticas Públicas
del CONAPRED, pretende regular las relaciones que se dan entre las
personas que por voluntad propia deciden unirse con fines de permanencia
formando un hogar común y de ninguna manera viola preceptos ni garantías
constitucionales.
Según el Consejo Nacional de Población,
en el país existen 2.1 millones de hogares conformados por personas sin
parentesco, en tanto que en el Distrito Federal están censadas cerca de
200 mil familias en igualdad de circunstancias, independientemente de su
preferencia sexual y que comparten un espacio, responsabilidades económicas y familiares, que han carecido de instrumentos legales para
reclamar derechos de sucesión en caso de fallecimiento del conviviente,
entre otros. La citada ley da seguridad jurídica a los hogares no
tradicionales, fundados en la ayuda mutua, la solidaridad y la voluntad de
permanencia.
Para el Consejo, las prácticas
discriminatorias a las que son sometidas estos hogares no tradicionales en
diferentes ámbitos, son motivo de preocupación e interés ya que suelen
incidir en tratos diferenciados y hasta la exclusión.
Durante décadas el fenómeno de la
discriminación hacia las familias no convencionales, independientemente
de su preferencia sexual, permaneció
oculto en la sociedad mexicana socavando la igualdad de oportunidades y
derechos a amplios sectores de la sociedad que, por diversas causas, una
de ellas la forma en que han construido
una relación familiar, son objeto de las prácticas discriminatorias.
La Ley de Sociedades de Convivencia
tiene su asidero en esta realidad y una larga historia ya que fue
impulsada desde el año 2001. Desde esa fecha hasta este día, la
propuesta fue modificada y ampliado su sentido para ofrecer
seguridad jurídica no solo a parejas sin importar su preferencia
sexual, sino abarcando a personas que han construido proyectos de vida sin
que necesariamente tengan parentesco
alguno.
Del mismo modo el CONAPRED saluda
iniciativas como la del Estado de Coahuila, cuyo Congreso estudia una
iniciativa similar y hace votos porque otras entidades federativas sigan
por el camino de la no discriminación.
La Ley de Sociedades de Convivencia
constituye un avance en nuestra vida democrática y no es ni puede
considerarse un ordenamiento legal dirigido a un determinado sector de la
población, sino un instrumento jurídico cuya finalidad es proteger el
ejercicio de derechos a quienes han optado por una forma de vida diferente
y que ahora podrán tener oportunidad de firmar un convenio de convivencia
a partir de un deseo mutuo de compartir un hogar y ser solidarios entre si.
Una sociedad como la nuestra en tránsito
democrático no puede dejar al margen a ciudadanos que han optado por
diversas formas de convivencia; por ello estas iniciativas instan al
avance democrático.
Este ordenamiento constituye un paso
más en el camino que México ha emprendido contra la discriminación,
porque incluye a ciudadanos y ciudadanas que no contaban con garantías y
los mismos derechos y refrenda el carácter
laico de nuestro Estado.
|