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La
Ley de Sociedades de Convivencia:
¿Quién
detiene palomas al vuelo?
©
Oscar Eduardo Ortega/Enkidu

Para algunos el 9
de Noviembre de 2006, se alzan en todo su esplendor las banderas del
arcoiris, después de cinco años de lucha; y sí, efectivamente hay mucho
que festejar, sobretodo luego de escuchar a un Emili Alvarez Icaza ombudsman
del D.F., decir que la Iglesia debiera estar más preocupada por erradicar
y castigar a sus clérigos pederastas
que lanzar desplegados contra un asunto que solo compete al Estado, o tras
el pronunciamiento que da Marcelo Ebrard (Jefe de Gobierno Electo del D.F.)
a favor de Sociedades en Convivencia, a diferencia de la mala trastada que
nos jugó su antecesor.
Pero yo diría que hemos
ganado una batalla, pero no la guerra, es por tal motivo que no es tiempo
de bajar la guardia, puesto que una ley, no modifica ni comportamientos,
ni pensamientos, ni discriminación, ni violencia, es pues un gran avance,
pero recordemos que el camino es aun muy largo, y cuando digo largo, lo
menciono por que en verdad los es, ya que esta ley solo aplica para el D.F.,
en este sentido, les recuerdo que nuestro país es una República
conformada por 31 estados libres y soberanos, cada uno con sus
legislaciones en materia civil y cada uno con un congreso y un gobierno
local, por lo que de querer que esto se extienda por todo el territorio
nacional, hacen falta muchas personas que trabajen de manera conjunta,
para sensibilizar a los gobiernos de cada Estado de nuestra República, y
si nos tardamos en promedio cinco años por cada uno, tendrían que pasar
alrededor de 155 años en que, en todo México se permitieran y
reconocieran las parejas formadas por personas del mismo sexo-género
En México, tenemos leyes como para aventar hacia arriba y poner un cielo
de primavera nublado, pero no es un papel el que nos dará derechos
iguales y libertad, esta no se otorga, la LIBERTAD señores, se EJERCE, de
tal suerte, que de nada nos servirá éste logro parlamentario, cuando la
gran mayoría sigue condenando a la clandestinidad de la noche, al último
vagón del metro y al ghetto llamado zona rosa, a ese amor que siente por
otra persona de sus mismo sexo.
Tal vez para algunos de nosotros, cognitiva y emocionalmente, ésta no es
en el aquí y el ahora, una alternativa viable en los planes de nuestra
vida futura, pero no por eso debe dejar de existir la Ley de Sociedades en
Convivencia, como una figura legal y una alternativa para tod@s aquell@s
que decidan compartir sus vidas con otra persona o personas y que deseen
construir una familia de esas a las que mal llaman diversas.
Y
bien, no me resta más que decir a tod@s.....
¡¡¡FELICIDADES!!!
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