| El cine alemán descompone a Houellebecq y Malick
encandila en la Berlinale
Berlín, 14/02/006 (EFE).- El cine alemán desembarcó hoy en la
Berlinale con "Elementarteilchen", una descomposición del
pornográfico mundo de Michel Houellebecq, mientras que Terrence Malick
encandiló con la magia de Pocahontas y el mexicano Gael García Bernal
alegró el patio convertido en duende soñador.
Oskar Roehler, en la dirección, y el productor Bernd Eichinger,
auténtico artífice del proyecto, inauguraron el despliegue de cine
doméstico -cuatro filmes a competición- al frente de una misión
imposible: filmar la exitosa novela de Houellebecq -"Las partículas
elementales", en su título español- sin pornografía y sin sátira
social.
"La pornografía es un elemento interesante en la novela de
Houellebecq, pero en cine no hubiera funcionado", explicó Roehler,
director "por encargo" al servicio de Eichinger, uno de los
productores más poderosos del ámbito alemán, amante de lidiar con la
polémica.
Tampoco podía incluirse en los 105 minutos de película todo el "microcosmos
contenido" en la novela del escritor francés, por lo que el tándem
Roehler-Eichinger se limitó a reproducir "algo del espíritu"
de la novela, en palabras del director.
En esencia, la novela es "la historia de dos hermanos dispares,
pero totalmente anti-románticos, que acaban descubriendo su
sentimentalidad", resumió Martina Gedeck, una de las intérpretes.
Se trata pues de reducir al máximo a las dos criaturas centrales de la
novela: el genio de la biología molecular -Christian Ulmen-, obsesionado
por descodificar las claves de la reproducción sin sexo, y su depresivo y
racista hermano por parte de madre -Moritz Bleibtreu-, obsesionado por el
sexo.
Tanta reducción dejó a la Berlinale escindida en varios flancos: los
adoradores de Houellebecq, indignados por la masacre; los conocedores,
pero no entusiastas de su obra, que no entendían la obstinación por
llevar al cine una novela que se sabe inabordable; y los que no lo han
leído, que trataban de entender las claves del escritor desde la
virtualidad fílmica.
Eichinger ha saltado en los últimos tiempos de producciones exitosas,
como "Der Untergang" -"El hundimiento. Los últimos días
de Hitler"- a fracasos estrepitosos, como su incursión en la ópera
de Wagner "Parsifal". Ahora se empeñó en Houllebecq y, al
menos en Alemania, su película podría ser un éxito de taquilla.
El propio novelista se ha desentendido totalmente del proyecto
-"no ha visto la película hasta ahora y no está accesible, como es
habitual en él", explicó Roehler-. Probablemente la única forma de
llegar a disfrutar algo del film va en esa dirección: olvidarse de
Houllebecq y de la pregunta de por qué se elige a un escritor si lo que
se pretende es despojarle de sus partículas elementales.
Compensaron el desconcierto dejado por el cine alemán "The New
World", de Malick, y "The Science of Sleep", de Michel
Gondry, con García Bernal y Charlotte Gainsbourg, ambas en la sección
oficial, pero fuera de concurso.
La película de Malick es puro Pocahontas, tal cual, sólo que en lugar
del diseño Walt Disney, el sello es del director de "The Thin Red
Line", Oso de Oro en 1999.
Tras carabelas del imperio británico llegan a la Norteamérica por
colonizar, en 1607. Tienen ante sí el Nuevo Mundo y varias alternativas:
conquistarlo, devastarlo o amarlo. Colin Farell, el héroe, opta por lo
primero. Por supuesto, está en minoría, pero poco importa teniendo ante
sí la belleza de la hija preferida del rey de la tribu, Pocahontas,
interpretado por la quinceañera Q'Orianka Kilcher.
Los indígenas de Malick son como ciervos, que se acercan al hombre
blanco con curiosidad, temor y desconfianza, primero, e imponen sus
condiciones, si es preciso con las armas, después. Se produce el pulso
entre la nobleza del salvaje y la avaricia del conquistador que ignora las
reglas del juego.
El resultado es un cuento mágico, que podría darle un Oscar al
fotógrafo mexicano Emmanuel Lubezki, entre los candidatos a las figuritas
de Hollywood.
Asimismo mágico, pero en versión colorida y divertida, es "The
Science of Sleep", un nuevo ejercicio de imaginación de Gondry.
García Bernal es su estrella casi en solitario, mientras que Gainsbourg
se limita a hacer lo de siempre: estar ahí, con su mirada de eterna
adolescente como en estado de duerme-vela.
El actor mexicano compensa con sus aires de duende saltarín el
atolondramiento de ella y se erige en el mejor aliado de los delirios de
Gondry.
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