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Conflicto con
munición para años
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 15/08/2006 (IPS) - "Disculpe las
molestias, democracia en construcción". Carteles con esa frase
acompañan a unas 8.000 personas que cumplieron este martes 17 días
ocupando una avenida y una plaza en el centro de la capital mexicana, en
las que prometen seguir hasta que el izquierdista Andrés López Obrador
sea declarado presidente.
"Que la elección (presidencial del 2 de julio)
ganó López Obrador es la única verdad que puede existir", dice a
IPS el ex albañil Pedro Arredondo, de 73 años, quien pernocta desde el
30 de julio en una de las tiendas de campaña levantada sobre el asfalto
de la avenida Reforma, convertido ahora en un gigantesco campamento.
Cerca de Arredondo algunos jóvenes patean un balón de fútbol, otros
miran televisión sentados alrededor de mesas o juegan dominó y cartas.
También hay quienes hacen fila para recibir algo de comida o charlan
animadamente bajo grandes techos plásticos, alumbrados por reflectores
facilitados por la alcaldía de la capital, que hasta 2005 comandó López
Obrador.
"No nos moveremos de aquí hasta que nuestro candidato sea
proclamado presidente y así se deseche el fraude para darle el triunfo
al candidato de la derecha", señala el anciano Arredondo, quien se
declara convencido de que los "poderosos y los empresarios nos
quieren robar la elección".
El recuento oficial de votos de las elecciones presidenciales del 2 de
julio dio el triunfo a Felipe Calderón, del gobernante y conservador
Partido Acción Nacional (PAN) sobre López Obrador, del izquierdista
Partido de la Revolución Democrática (PRD) por apenas 0,58 por ciento
de diferencia en casi 42 millones de votos.
El PRD afirma que hubo fraude. Para probarlo presentó denuncias ante el
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuyos
magistrados deberán emitir un juicio final e inapelable sobre las
elecciones antes de que finalice agosto.
El Tribunal podría otorgar el triunfo a Calderón, revertir el
resultado e incluso anular los comicios.
Siguiendo el curso iniciado en la campaña electoral, la ciudadanía,
los políticos y los analistas permanecen profundamente divididos. Unos
aseguran que hubo fraude e inequidad en las elecciones, mientras otros,
incluidos algunos observadores internacionales, sostienen que el proceso
se desarrolló sin mayores problemas y que se debe esperar que las
instituciones den su veredicto final.
En las calles y en los medios de comunicación las opiniones encontradas
se manifiestan con claridad. Unos están molestos por la actitud del PRD
y los problemas económicos y de tráfico que su estrategia de protesta
genera en la capital, pero otros las justifican plenamente.
Además, el conflicto tuvo ya respuestas de violencia. El lunes, un
grupo de seguidores de López Obrador, incluidos algunos legisladores
del PRD, intentaron instalar un campamento en el acceso al edificio del
Congreso legislativo en la capital, y fueron reprimidos por la policía
a golpes, con el resultado de algunos heridos, aunque no de gravedad.
"Están cargados todos a favor de Calderón, los jueces, el
gobierno y todos los del dinero quieren que ese señor sea el nuevo
presidente. Pero no lo vamos a permitir por nada del mundo", dijo a
IPS Florencia Salinas, una joven estudiante del estado sureño de
Chiapas que junto a su novio y cinco amigos se sumó al campamento
instalado en la avenida Reforma.
La estrategia de las protestas callejeras fue anunciada por López
Obrador, quien desde el 8 de julio convoca cada fin de semana al Zócalo,
la plaza principal del centro histórico de la ciudad, a sus
simpatizantes para informarlos sobre los pasos que seguirá.
Carteles con la frase "No pasarás" junto a la fotografía de
Calderón cuelgan sobre muchas casas de campaña y están prendidas en
diversos lugares del campamento.
Además hay cartulinas donde se lee "No al fraude electoral, López
Obrador presidente", "Por la patria, el poder popular",
"No vamos a dejar que nos arrebaten la alegría, la esperanza y la
dignidad. Tampoco el poder", "Voto por voto, casilla por
casilla".
El Tribunal Electoral rechazó el pedido de realizar un recuento total
de los sufragios, como solicitaba el PRD, alegando que esa fuerza política
y su coalición Por el Bien de Todos (que integran además los pequeños
partidos del Trabajo y Convergencia) no impugnaron lo actuado en todos
los distritos electorales ni cuestionaron formalmente la totalidad de
las casillas instaladas para la votación.
"Esto bastaría para considerar inatendible su pretensión de
recuento generalizado de la votación en todas las casillas
(130.477)", añadió el Tribunal.
Sin embargo, los jueces sí accedieron a inicios de este mes a realizar
un nuevo conteo en 11.839 casillas, de las 50.000 denunciadas por el PRD,
en las que hallaron motivos para hacerlo.
Dicho recuento finalizó el lunes por la mañana, si bien este martes se
procedió a revisar una última casilla faltante. El Tribunal Electoral
no ha divulgado los resultados. Pero para los jueces lo más importante
de esa diligencia era obtener información sobre cuán limpios fueron
los comicios, asunto sobre el que deberán emitir una sentencia final.
Ahora los magistrados deberán entender en otras impugnaciones
presentadas por los partidos.
Según el PRD, en el trámite de recuento se confirmó que hubo grandes
irregularidades en los comicios. Al contrario, el PAN afirmó que se
demostró la existencia de algunos problemas aritméticos, atribuidos a
errores humanos, pero que la elección fue limpia.
Falta conocer el desenlace. Pero de momento puede afirmarse que el
movimiento social y político que antes, durante y luego de las
elecciones se generó en México en torno al candidato de la izquierda
es un fenómeno que permanecerá por años, independientemente de quien
sea el nuevo presidente, señaló a IPS el historiador y politólogo
Lorenzo Meyer.
La mayoría de los votos que Calderón obtuvo en las elecciones
presidenciales, provinieron del norte, donde viven los sectores más
escolarizados y con mayores ingresos económicos.
En contraste, los que recibió el ex alcalde la capital fueron
mayoritarios en la zona sur, proyectada desde la ciudad de México,
donde también triunfó. Sin incluir los indicadores de desarrollo
humano de la capital, se trata de las zonas más pobres del país.
Si Calderón es proclamado triunfador, López Obrador anunció que
desconocerá el resultado y llamará a continuar con su "resistencia
civil pacífica" incluso durante años.
El postulante convocó a un nuevo mitin político para el 15 de
septiembre, fecha en que se celebra la independencia mexicana con una
concentración popular cívica en el Zócalo. La movilización se
repetirá al día siguiente, en coincidencia con un tradicional desfile
militar en esa plaza.
"Estamos con el PRD porque tiene la razón. ¿Cómo se puede pensar
que López Obrador perdió si en la campaña vimos que lo apoyaron en
todos los lugares y que ahora millones lo acompañamos en todas las
protestas?", pregunta Arredondo.
"Todo este apoyo que recibe ahora es la prueba más clara de que
ganó", concluyó el anciano.
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