Poquitos
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Laura Castillo García/Enkidu
La práctica es el criterio de la
verdad. Por eso, cuando de analizar un fenómeno social se trata, como
es el caso de la democracia, tenemos que dejar a un lado teorizaciones y
discursos para verlo en su funcionamiento práctico.
En la última década, antes y
después del cambio de partido gobernante en México, intelectuales,
comentaristas, analistas políticos y activistas, han gastado toneladas
de papel en las que, primero, teorizaban sobre la democracia en general
y, luego, elogiaban el modelo mexicano. Después del reciente proceso
electoral, muchos de ellos prosiguen con sus exaltaciones de la
democracia y exigen respeto para la misma cuando los resultados les
favorecen, pero la niegan cuando no es así, como es el caso de la
elección del Gobernador de Chiapas, donde los resultados fueron
contrarios al Partido Acción Nacional (PAN); otros, han trocado sus
elogios en severas críticas tanto a la entidad encargada de organizar
las elecciones, el Instituto Federal Electoral -a quien acusan de no
haberse apegado a los principios de certeza e imparcialidad, y de haber
abandonado su carácter ciudadano para ponerse al servicio del partido
político gobernante, ganador de las elecciones-, como al organismo
encargado de calificar las elecciones presidenciales, al Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), a quien acusan
de haberse hecho de la vista gorda ante las graves irregularidades de
que estuvo plagado el proceso.
A diferencia de quienes
defienden en lo general la democracia, aquellos que formulan severos
cuestionamientos exhiben datos concretos de cómo funcionaron las
estructuras encargadas de organizar las elecciones, de donde se
desprende que había elementos prácticos suficientes como para hacer el
conteo voto por voto, casilla por casilla y, con ello, darle certeza y
legitimidad a “una elección tan competida”.
El ex consejero ciudadano del
distrito electoral federal 03 del municipio de Querétaro, Antonio
Flores González, presenta datos concretos. El IFE, acusó, “quería
consejeros acríticos y avaladores de un proceso electoral sucio... y, a
quienes cuestionábamos, nos ocultaban información: nunca nos dieron
copia de las listas nominales pese a los señalamientos de que había
duplicidades en el padrón electoral... además de la denuncia de travestismo
electoral (credenciales con los mismos datos, pero una tenía foto
de hombre y otra de mujer), en la sesión del cómputo distrital (realizada
el miércoles siguiente de la jornada electoral) no se nos permitió
abrir paquetes electorales pese a que había diferentes datos en el acta
de la jornada y la copia y, lo peor es que “alguien” borró parte de
las discusiones cruciales de los consejeros e impugnaciones de los
representantes de partidos, porque había listas nominales con datos de
electores a lápiz, cuando quien no estaba en la lista no podía votar;
a que en más del 60% de las actas de la jornada electoral no
coincidieron los datos de la votación y el numero de votantes y de que
en 10% de las casillas hubo boletas de más.”
Todas esas irregularidades,
asegura Flores González, las conoció oportunamente el Tribunal
Electoral y, pese a que todas ellas eran causales de nulidad, no sucedió
así porque los magistrados “consideraron que no incidieron en el
resultado final, porque fueron poquitas las duplicidades; el
trasvestismo electoral fue poquito; fueron poquitos los
que votaron sin estar en la lista nominal; también eran poquitas las
actas en las que no coincidían los resultados; y poquitas fueron
las boletas de más... también la ingerencia del presidente Fox en la
elección fue poquita porque fue metafórica...” Al parecer,
pues, todo fue matemáticamente calculado por los estrategas del partido
ganador para que las ilegalidades se quedaran en el rango de lo poquito
y no se pudiera anular la votación de las casillas en que hubo poquitas
irregularidades. Resultado: el TEPJF validó una elección en que el
candidato del PAN se alzó con el triunfo con poquitos votos pero
suficientes para demostrar que en México, se ejerció un poquito la
democracia.
Laura
Castillo García es
Secretaria General de
la APN Humanista Demócrata José María Luis Mora
e-mail: lauracastillo30@yahoo.com.mx
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