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Ni pizca
de temor...
Por José F.
Colón

"Sé
quienes son porque se me ha dejado saber por confidentes. Pero a ellos
les digo lo siguiente: No temo a la muerte, porque mi corazón está
repleto de vida. Hagan lo que quieran, pero nunca van a detener mis
denuncias y mis señalamientos...”
Cuando a uno
en la vida le llega un diagnóstico que tarde o temprano le llevará a
la muerte, con fe, todo otro temor queda vencido...
Quien
subscribe, paciente de VIH/SIDA, activista que aboga por el
apoderamiento y los derechos de las PVVIH/SIDA, y los derechos humanos
en general, cree, alma adentro, que la dignidad humana está sobre todas
las cosas, y que la justicia divina siempre castiga a quienes dicen, por
fuera, ser benefactores de los más humildes, pero en realidad por
dentro son meros energúmenos...
Ya, con
catorce años de trabajo en contra de la epidemia, las frustraciones
surgen del hecho de que no ha podido ser controlada, y que muchas veces
las razones son la egolatría y el deseo desmedido del poder de quienes
administran los recursos que podrían salvar vidas, pero al ser
desviados, se convierten en el veneno que sacia la sed de la corrupción.
En Puerto Rico
hemos tenido experiencias aterradoras por lo despiadadas. Del 1988 al
1994, políticos, médicos, abogados y personas de influencia
defraudaron a los pacientes de SIDA por la cantidad de $2.4 millones de
dólares. Esta cantidad es lo que pudo comprobarse, pero creemos que fue
mucho más...
Nuestra
intuición nos dice que no todos los culpables han cumplido una condena,
y que con malabarismos propios de los poderosos han podido, hasta ahora,
evadir la balanza de la justicia. Por ahi andan, “mandando,
disponiendo y gobernando”, como dice Segismundo en su monólogo en La
vida es sueño de Calderón de la Barca.
Su fanfarria
es tan delictiva que se atreven a amenazar con “destruir” a
activistas que como yo les señalamos, haciendo públicas sus
debilidades morales y administrativas. ¿Quién puede respetar a quien
dice en un cuarto obscuro que va a destruir a su crítico, especialmente
cuando el mismo es una persona que sufre de una enfermedad mortal?
Lo peor de
toda esta situación es que hay cómplices envueltos en la maroma
constituida de falsedades y mentiras. Estas personas ocupan puestos de
jerarquía en donde, como decimos en el pueblo, “se bate el cobre...”
Sin duda,
hablo de empleados del Gobierno Federal de los Estados Unidos. Si no están
envueltos directamente, lo menos que hacen es mirar hacia el otro lado.
Y lo más bajo de toda esta situación es que las decisiones se toman a
base de criterios partidistas y no de los principios presentes en el
Juramento de Hipócrates. Vale decir que son meros hipócritas...
Este escrito
está hecho para que lo lean aquellos que saben que están incumpliendo
con la ética y la justicia. Asimismo espero que ilumine a aquellos que
confían demasiado en las personas a quienes han prestado su confianza a
través del voto sagrado en la democracia.
Y por supuesto
está dedicado a los acólitos alza colas que se entregan ciegamente a
las disposiciones de aquellos a quienes podríamos denominar como
“asesinos de palomas” según dijera Federico García Lorca.
Desgraciadamente
no se encuentran solamente en Puerto Rico. Existen dondequiera haya
fondos que les atraiga como la miel a las hormigas...
Yo
personalmente sé que mi vida ha estado, y está, en peligro, no
solamente por la enfermedad que contraje sin saber, si no por la maldad
de quienes no se detienen ante nada para salvaguardar su imagen falsa de
benefactores...
Sé quienes
son porque se me ha dejado saber por confidentes. Pero a ellos les digo
lo siguiente: “No temo a la muerte, porque mi corazón está repleto
de vida. Hagan lo que quieran, pero nunca van a detener mi denuncia y
mis señalamientos...”
Muchas
gracias.
Para
comentarios favor de escribir a: jfcl211@aol.com
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