|

Un
mundo mejor es posible:
Fidel Castro
©
Laura Castillo García/Enkidu
La
enfermedad del comandante Fidel Castro Ruz, presidente de la República
de Cuba, y su decisión de delegar algunas funciones del ejercicio
gubernamental en el vicepresidente, comandante Raúl Castro, y en otros
integrantes del Consejo de Estado cubano, generó una serie de
especulaciones sobre el destino político de la isla. Ha pasado más de
un mes, desde aquel 31 de julio en que el destino del gobierno
socialista cubano está en manos de una dirección colegiada que dirige
el vicepresidente Raúl Castro Ruz, y los cubanos siguen su vida
cotidiana con tranquilidad pero en espera de que el comandante recupere
la salud y retome el mando de la isla porque, dicen, “ha hecho mucho por nosotros, los
pobres”.

Foto:
Reuters
La
evolución clínica del líder cubano ha dado tanto de qué hablar, más
a sus enemigos que a sus amigos y simpatizantes, que es conveniente
revisar quién es Fidel Castro y qué ha hecho por el pueblo cubano para
explicarnos por qué mientras en todas las iglesias de Cuba rezan por la
salud del legendario Comandante, en Estados Unidos -incluyendo a los
cubanos residentes en Miami, a quienes en la década de los 80 se les
calificó como gusanos por considerarlos despreciables por
arrastrarse ante el imperio- hacen fiestas con la esperanza de que con
la muerte del líder revolucionario también muera el socialismo y en
Cuba vuelva a sentar sus reales el capitalismo que fue derrocado por los
fidelistas en 1959.
Fidel
Alejandro Castro Ruz, nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, Mayari,
en la provincia de Holguin, antes provincia de Oriente. Fue el tercero
de los siete hijos del matrimonio formado por un acomodado propietario azucarero
español, que emigró desde su Galicia natal a Cuba durante la guerra
entre España y Estados Unidos, y su cocinera.
Desde que estudiaba Derecho en la Universidad de La
Habana, el joven se caracterizó por su liderazgo e ideas
revolucionarias de justicia social. A fines de la década de los 50,
Fidel Castro Ruz, acompañado de su hermano Raúl y los también
legendarios Camilo Cienfuegos y Ernesto Ché Guevara, dirigió la
lucha en contra de quien tenía en las más profunda pobreza y degradación
al pueblo cubano, el dictador Fulgencio Batista, a quien derrocó el 31
de diciembre de 1959. Desde entonces, el Comandante Fidel
Castro es reconocido mundialmente por su clara actitud en defensa de los
valores humanos y de justicia de los pobres y desposeídos, por la
posición moral, inclaudicable y de sólidos principios, con que durante
47 años ha enfrentado al imperio más poderoso y hostil que se ha
conocido jamás y por encabezar el proyecto social socialista que los
cubanos construyen en la Isla.
Con
la convicción de que “un mundo mejor es posible”, desde hace
47 años Fidel Castro trabaja contra viento y marea para que todos los
cubanos tengan una vida digna y que en la isla no se dé el fenómeno
que ocurre en la inmensa mayoría de los países del planeta, donde un
puñado de ricos goza de todos los privilegios mientras la inmensa mayoría
de la población vive en la más terrible y dolorosa pobreza. La
Revolución cubana puede presumir de grandes logros en los terrenos de
educación, salud pública y vivienda digna, amén de los progresos que
están teniendo en empleo para todos.
Una
de las primeras acciones que puso en práctica Fidel Castro al triunfo
de la Revolución, fue la alfabetización de toda la población. Luego
de haber sido un pueblo prácticamente analfabeta, actualmente en la
isla hay más de 500 mil estudiantes universitarios, de todas las ramas
de la ciencia y que son calificables y “recalificables” porque
pueden pasar de una a otra actividad y ser capaces de hacer muchas cosas.
Derrotada
la ignorancia, los cubanos han tenido grandes éxitos científicos entre
los que se encuentra un gran desarrollo de la medicina, en todas sus
ramas, a grado tal que a la isla no sólo acuden extranjeros a recibir
tratamientos médicos para severos problemas de salud, sino que el
gobierno cubano apoya con brigadas médicas altamente calificadas a
pueblos hermanos víctimas de fenómenos naturales, además de que el
100 por ciento de la población nacional tiene derecho a los servicios
gratuitos de salud pública, independientemente del costo del
tratamiento que requiera.
El
desarrollo de la Revolución cubana no ha sido lineal por dos cosas:
primero, porque como todo movimiento social es un fenómeno complejo que
presenta muchos vaivenes, y porque el bloqueo económico y comercial
impuesto por los Estados Unidos desde hace cerca de cuatro décadas no
le ha permitido crecer en lo económico a la par que las necesidades de
la población. No obstante, el socialismo que encabeza Fidel Castro se
muestra con un rostro más humano que el régimen capitalista que impera
en el resto del mundo, toda vez que en Cuba ningún ciudadano se muere
de hambre por falta de empleo, y porque todos los ciudadanos tienen
derecho a que el Estado les brinde una vivienda digna. Es más, a
diferencia de las grandes metrópolis en que los edificios de los
centros históricos los acaparan los grandes capitales para instalar ahí
grandes almacenes comerciales u hoteles de gran turismo, en Cuba los están
remodelando para dar un techo a las nuevas familias que se van formando.
Los
éxitos alcanzados por la Revolución Cubana demuestran diariamente que un
mundo mejor es posible. Por eso, la lucha del comandante Fidel
Castro no se limita al territorio cubano. Según cuenta el periodista
argentino Miguel Bonasso, hace siete u ocho meses sostuvo una conversación
con el Presidente cubano y éste, probablemente pensando en su próximo
cumpleaños 80, le confesaba al reportero que lo que necesitaba era
tiempo: “Tiempo para completar lo que él llama “la revolución
energética” que le va a significar a la isla un ahorro anual de 2 mil
millones de dólares; tiempo para que “Cuba sea económicamente
invulnerable, como ya lo es militarmente”; tiempo para
reconstruir el movimiento de Países No Alineados; tiempo para operar de
cataratas y pterigium (carnosidad) a 6 millones de latinoamericanos en
los próximos seis años; tiempo para que los educadores cubanos del
programa “Yo sí puedo” ayuden a desterrar el analfabetismo de toda
América Latina; tiempo para que prospere la integración
latinoamericana y el ALBA. Tiempo, en suma, para consumar una gigantesca
empresa humanística que parece descomunal, imposible, para una pequeña
isla sitiada de 11 millones de habitantes y 110 mil kilómetros
cuadrados, que sobrevive a fuerza de dignidad, a 90 millas náuticas del
monstruo.”
Bonasso,
quien se enorgullece de contar con la amistad del Comandante desde hace
tres años, prosigue: “una madrugada charlábamos en la sala de
reuniones del Palacio de la Revolución y empezó a pronosticar lo que
ocurriría a causa del gran terremoto que acababa de producirse en
Paquistán. “Pronto vendrán los grandes fríos -me dijo- y los
habitantes de los pueblos destruidos comenzarán a vagar sin destino en
la ladera de las montañas. Habrá fracturas expuestas, gangrenas y
dolor, un indecible dolor humano. Tenemos que hacer algo”. Pocos días
después, médicos y paramédicos cubanos comenzaban a viajar a Pakistán
hasta completar una generosa brigada de 2 mil 500. Que en cuatro meses
atenderían a 700 mil pacientes. Que permanecerían con temperaturas
bajo cero cuando los Médicos Sin Fronteras y los médicos de todas las
organizaciones no gubernamentales de este extraño mundo hubieran liado
ya sus petates.”
A
sus ochenta años, con una delicada operación a cuestas y con 20 kilos
menos, el comandante Fidel Castro cuida de su salud porque se trata de
un “asunto de Estado”, pero sin bajar la guardia, sin dejar de dar
consejo para solucionar problemas vitales de la isla o de los desposeídos
del mundo, lo que nos habla de su decisión de seguir en la primera línea
del combate contra la ignorancia, la pobreza y las injusticias;
conduciendo la batalla por las ideas en las que cree, y a las cuales,
según parece, nada ni nadie le harán renunciar. Con la existencia
sobre la tierra de hombres como el comandante Fidel Castro, podemos
seguir soñando con que un mundo mejor es posible. ¡Salud,
comandante!
Laura
Castillo García es
Secretaria General de
la APN Humanista Demócrata José María Luis Mora
e-mail: lauracastillo30@yahoo.com.mx
|