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Entrevista exclusiva con
Maestra Lorena Maza, Directora de El Codex Romanoff
Ciudad de México, 7 de octubre (Agustin
Villalpando/Enkidu):Una tarde fresca en la terraza del café que se
encuentra donde la fuente del Centro Cultural Universitario. El Dr. Lars
Ivar Owesen-Lein Borge, Director General de Enkidu Magazine y quien esto
escribe repasábamos algunos de los artículos más recientes: las reseñas de obras de teatro, de otros eventos, lo mismo que entrevistas
así como Los Martes.
En eso estábamos cuando tuve la oportunidad de
presentar al Dr. Borge con las Maestras Ella Laboriel y Delia de la O, a
quienes agradecí porque han tenido la amabilidad de otorgar todas las
facilidades a Enkidu Magazine para cubrir eventos universitarios y hacer
las entrevistas. Después veríamos al Dr. Estrada, pero él iba con el
Maestro Antonio
Castro, a Yamaha 300 y esa... es otra historia.
Por lo pronto nos dirigimos a la entrada para
actores. La cita fue a las 18:30 Hrs. y nos llevaron hasta los camerinos,
donde los actores se preparaban en un ambiente de camaradería y llenos
de cordialidad; nos invitaron a pasar, pero entendimos que se alistaban
para la función de las 19:00 Hrs. y, a fin de no interrumpir, decidimos
esperar a la entrada. A los pocos minutos, llega nuestro objetivo de la
tarde: la Maestra Lorena Maza, Directora de El Codex Romanoff –Premio
Nacional de Dramaturgia Víctor Hugo Rascón Banda 2004–, escrita por
la dramaturga Estela Leñero. Así esta joven mujer, llena de energía y con un compromiso
que es evidente en esta entrevista que traemos en Exclusiva para tí,
amig@ de Enkidu. Estas son sus palabras:
Agustin Villalpando: ¿Cómo llega la obra a sus manos?
Maestra Lorena Maza: Casi siempre yo, como
Directora, busco los textos o me los encuentro o de alguna forma tienen
que ver con los intereses de ese momento. La verdad siempre es azaroso cómo
llegan. En esta ocasión el texto me buscó a mí más que yo a él. Yo
estaba trabajando con Estela [Leñero,
N/Enkidu] otro texto de ella, con otro tema: el de la violencia contra
las mujeres, y ese texto, por diversas razones no consiguió
financiamiento y por otro lado ella ya tenía un teatro, producción y
le faltaba el director para este texto y me invitó. Yo me lancé porque
me gustó el tema: la cocina. El placer de cocinar y de comer y de
provocar placer a través de la cocina. Eso fue lo que me nació de este
texto.
Agustin Villalpando: Abordan una serie de tópicos
ligados con la cocina. El ya mencionado placer lo mismo que cuestionar
lo que es lo bueno, lo malo, el satanizar.
Maestra Lorena Maza: Efectivamente. El primer
tema es la cocina. La alquimia, el éxtasis religioso, el éxtasis
amoroso, la búsqueda de lo absoluto a partir de este éxtasis y esta
trascendencia. Por otro lado, está también esta satisfacción de lo
prohibido, la restricción. Cómo en el XIX las mujeres estaban
recluidas en los monasterios, muchas veces sin vocación religiosa. Así
se usaba, ahí se educaban. Con la imaginación desbordando y no tenían
otra forma de crear y de desfogar esa imaginación y fantasía más que
a través de la comida, a través de la cocina. Por eso se crea gran
parte de la cocina mexicana que conocemos ahora, se da en los conventos
desde el siglo XVI con esta mezcla-fusión de lo español,
lo árabe, lo oriental, combinado con lo prehispánico, lo africano. Las
mujeres en la cocina mezclaban estos sabores en el barroco, estos
colores, estas culturas, estas distintas mujeres que creaban cosas
extraordinarias. Esta mezcla de tópicos incluye la búsqueda de la
libertad, de la identidad, la vocación, la trascendencia y, sobre todo,
el placer. El poder disfrutar de los sentidos.
Agustin Villalpando: Lograr una armonía
que vemos en escena de parte de los actores, ¿es
algo sencillo?
Maestra Lorena Maza: Es curioso que lo mencionas,
porque no. No en todos los proyectos se da la armonía, la conjunción
amable y afortunada de elementos. En este caso lo logramos. Hay una gran
complicidad de todos. De hecho, los sábados hay función en la mañana
y en la tarde, por lo que hacemos Tertulia Romanoff aquí afuera. Todos
traemos cosas que cocinamos; distintos platillos, compartimos la comida
y hacemos pic-nic aquí afuera. Hay mucho goce, siempre a gusto con esta
comedia ligera sin mayor pretensión mas que el público lo disfrute y
salga con hambre, habiendo disfrutado una comedia mientras que para
nosotros hay una especie de alquimia, hay mucha armonía y complicidad
en lo gozoso de hacer teatro y esta obra.
Agustín Villalpando: Ser Directora de
teatro en México, ¿cómo
es su experiencia?
Maestra Lorena Maza: Fijate que yo nunca he
tenido ningún problema por ser mujer. Si nos toca la comparación de
las directoras mujeres, pero hay muchas más actrices, por ejemplo, que
actores. Siempre nos estamos quejando de que no hay suficientes actores.
Hay mucho más buenas actrices que buenos actores. No puedo decir que
ser mujer me haya beneficiado o perjudicado, yo creo que ya estamos en
un momento de la evolución en cuanto a género que no hay tal restricción.
Siempre he sido respetada. Yo digo que la autoridad cuando se tiene no
se debe imponer, ni se tiene que ejercer porque ahí está. Cuando uno
conoce su trabajo se gana el respeto. Sea hombre o sea mujer... Quizás
en el terreno de los técnicos, cuando era muy jóven, mujer, güerita
[de tez clara, N/Enkidu]... te hacen una serie de pruebas y malabares y
cuando te has ganado tu lugar entramos en otro terreno, te respetan. Hay
cierta prueba ahí, detrás de bambalinas. Yo por ejemplo, me formé en
la UNAM, en el CUT, los técnicos me conocieron desde los 19 años.
Estoy hablando de hace algunos años;
me conocieron chiquita y era yo como mascota, pues era asistente del
Maestro Margules y te ven partiéndote el... lomo, chambeándole [trabajando,
N/Enkidu], entonces eso se da porque se gana.
Luego pasamos al convite. El humor, el
cuestionamiento ácido de las prácticas religiosas, de la búsqueda de
la expresión, la vocación, lo individual e indivisible que es el espíritu
humano frente a sí mismo: parafilias, seducciones, doble sentido en el
lenguaje, canciones y rezos. Vista por segunda ocasión, El Codex
Romanoff muestra tantos sabores que es imposible compartir por medio de
la palabra. Debes desgustarla lenta y gentilmente. ¡No
te la pierdas!
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