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El
Calor de los Hombres: Esta Navidad, Tu Mejor Amigo Brindará por Tí
Ciudad
de México, 7 de diciembre (Agustin Villalpando/Enkidu): Una noche fría
en la ciudad, cuerpos que deambulan por alguna razón justificada
desafiando los elementos y la noche. Llego al teatro a eso de las 22:15
Hrs. Me recibe una sonrisa amable y después corro al primer piso para
tomar un café bien calientito en la cafetería del Teatro
Arlequín. Espero a que nos indiquen y entro algo de reticencia, pues
la sinopsis suena a copia-adaptada de “Love, Valour, Compassion”, la
película de 1997 que cuenta la historia de ocho amigos [ http://en.wikipedia.org/wiki/Love!_Valour!_Compassion!
].
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Al correr los
minutos, una grata sorpresa decembrina hizo que mis ojos y mis oídos
continuaran paso a paso El
Calor de los Hombres, obra del dramaturgo y director mexicano
Lizandro Duarte, a quien conocíamos en Enkidu Magazine por su
maravillosa voz y que siempre se ha caracterizado por cooperar en
proyectos que redundan en el beneficio de la Comunidad en general,
como fueron sus presentaciones en el marco de PoeSida y de la
Conferencia Internacional Textos Testimoniales que organizamos en la
Universidad Pedagógica Nacional y quien debutará pronto en una
pastorela en El Foro de la
Comedia. |
La
anécdota es simple: Todas las navidades los amigos se reúnen. Todas las
navidades juegan a vendarse los ojos y, con los demás sentidos adivinar
lo que se está probando y lo que se está bebiendo. Todas las navidades
se intercambian regalos y buenos deseos para el año que inicia. De la
navidad al año nuevo, los personajes vuelven a reconocerse. Sin embargo,
este año es diferente por varias razones. El respetable puede ver
reflejada alguna parte de su existencia, o de sus pensamientos, pues,
independientemente del género de los actores, la obra muestra una
revelación nítida, escenas que de manera prístina muestran la intimidad
y lo complejo de las relaciones humanas contemporáneas.
Con
un texto firme, la dramaturgia trasmuta de lo predecible a lo sorprendente.
Una pareja con casa en la playa: Ray (Gerardo Santinel) y Saúl (Isaac
Duarte), invitan a otra pareja, Jorge (Rodolfo Cerdan) y Carlos (Luis
Serrano) a pasar juntos la última semana del año. Llega con éstos un
personaje que podría sonar convencional y del cual se ha abusado en el
teatro de la Ciudad de México sólo incluido para llamar la atención del
público y llenar el foro: el stripper, quien se espera baile, muestre
poco cerebro y apenas se dedique a aprovechar la oportunidad de
relacionarse (sic). Sin embargo, en el decurso de esta obra, vamos
conociendo a Bruno (Humberto), quien es punto nodal que ayuda a desnudar
el alma de la concurrencia a partir de sus palabras y la fuerza de su
presencia. Bruno intenta y propone alejarse de las dos parejas con lo que
consigue unir más a los personajes y cuando decide no saber nada más de
los enredos de la obra se encuentra totalmente involucrado al grado de
volverse protagónico por sus propios fueros.
Saúl,
profesor invidente en una escuela para niños ciegos, tiene un peso específico
muy importante, bien como muestra de sensibilidad pero jamás de cursilería,
también por el simbolismo de la inocencia, la masculinidad, el valor y
por supuesto, la sensualidad masculina. Saúl es firme de carácter y, tal
vez por la falta de uno de los sentidos, es quien conoce –desde el
interior y el primer momento– las cualidades y defectos a su alrededor.
El quiere mucho a Ray, pero además de esto y del sexo, no se trata de
amor, sino más bien de una amistad verdadera.
Jorge
es dueño de un restaurante y el mejor amigo de Ray, el único que se
permite ser amanerado cuando le viene en gana y que cuando no, es un
hombre maduro, exitoso, con un secreto que deberá comunicar, después de
un año, a Carlos, su pareja. Sin embargo, Carlos es un joven arrogante y
no sabemos cómo tomará la noticia. Carlos es el mejor amigo de Saúl a
quien aconseja y pasan el tiempo; sin embargo, también aprovecha
cualquier pretexto para molestar y hacer mofa de Bruno con quien, al mismo
tiempo, va surgiendo cierta comunicación que les llevará a dormir juntos
(que conste que dije dormir, no a tener sexo...).
Bruno
es, al principio, el regalo de navidad de Jorge para Carlos. Jorge lo
acaba de conocer y le ha invitado a venir. Bruno viene de una familia
pobre y como tiene un cuerpo escultural sabe ganarse la vida... Con un
exterior rudo, Bruno no es, en realidad, despreocupado, por lo que entra
en contacto directo con Saúl desde el principio de la obra. La razón es
que le ha tratado con respeto y de manera directa, como trata a los demás,
sin dobles intenciones.
Ray
deberá enfrentar su falta de creatividad. Es una muestra de los escollos
del escritor, que por más que busca no encuentra la forma de comunicarse.
Deberá ser avasallado por un aliciente que impulsará su musa y gracias a
ello, continuará escribiendo.
Obra
escrita a fines de milenio, 1998, si mal no recuerdo, El Calor de los Hombres aborda la pandemia del SIDA, sin ser
amarillista; toca el asunto de las relaciones humanas y sexuales entre
hombres, sin caer en el chiste fácil o estereotípico; y con un referente
en la Navidad y el Año Nuevo abraza al público de manera sutil, al
tiempo que cuestiona prejuicios.
Un
secreto, un rompimiento, un reencuentro, la amistad es lo más perdurable
en la vida del ser humano, pues la familia de sangre existirá siempre
pero no es común que le contemos nuestros pensamientos y nuestras
experiencias más íntimas. Tu mejor amigo te conoce más que nadie y en
esta navidad brindará por tí, encarnado en cinco personajes con quienes
puedes compartir El Calor de los
Hombres… y algo más: tu intimidad como Ser Humano.
Cabe
apuntar que Derek, asistente de dirección es un joven talentoso, quien
entra en escena con cualquiera de los cuatro personajes, cuando alguno de
ellos –excepto Bruno– no puede participar en la obra. Con un mensaje
universal de libertad y comunicación, El
Calor de los Hombres, de Lizandro Duarte, bajo la producción de José
Luna, se presenta viernes y sábado 22:30 Hrs.
Domingo 18:00 y 20:00 Hrs. (Loc $200.00) en
el Teatro Arlequin, Villalongin
24, Col. Cuauhtemoc, frente al Monumento a la Madre. Puedes llegar
caminando de las estaciones del Metro (Hidalgo, Revolución –línea azul–
y Cuautémoc –línea rosa– y en Metrobús en la esquina de Insurgentes
& Reforma.
Ir
al teatro y apoyar Teatro Mexicano es, amig@ lector@ el mejor regalo que
puedes hacerte a tí y a tus amigos. No puedes dejar de verla.
Al
terminar la función los padrinos Leonorilda Ochoa y su hijo Gerardo
Ochoa, quienes dieron palabras de satisfacción y gusto por la puesta en
escena y luego, los miembros de El
Calor de los Hombres nos invitaron un cóctel de Baileys y de JB,
donde tuvimos la fortuna de entrevistar al Director y Dramaturgo, el
Maestro Lizandro Duarte, así como a casi todo el elenco y a Alejandro
Medina, quienes nos comentan de su relación con la obra así como sus
deseos para este 2007 y mucho más. No dejes de leer la segunda parte de El
Calor de los Hombres, una cobertura especial, para tí, amig@
lector@ de Enkidu.
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