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De
Ida y Vuelta por Jesús Salcedo en
Teatro Arlequin
Ciudad de México, 22 de diciembre (Agustin
Villalpando/Enkidu): Una bodega. Después de dar cuatro vueltas por el
antro, ambos se encontraron y se gustaron. Dos hombres juntos que se han
escabullido para estar solos. Ahora desean alcanzar la felicidad...
Primero atravezaron la obscuridad y fueron tragados por el silencio. Ahora
nos comparten sus ideas y beben un trago, fuman, se conocen poco a poco.
En un enredo de equívocos, donde los diálogos entre Octavio y Fernando
se convierten en un laberinto donde se trastoca el lenguaje y adquiere
colores frescos. Da gusto escuchar la forma en que los géneros y las
identidades se enfrentan, se travisten y entonces se puede ser lo mismo
„mas pasiva que una vaca de peluche“ que, a modo de sarcasmo, al
descubrirse la verdad y se habla de „fraude“, el defraudado grita:
„Joto por Joto; Pasiva por Pasiva“, aludiendo al grito de Andrés
Manuel López Obrador, cuando increpaba a sus simpatizantes „Voto por
Voto/Casilla por Casilla“. Esta es, así, una muestra clara de la
politización que existe en el sector de la población que escribe, actúa
y presencia la dramaturgia contemporánea mexicana, aspecto que deberá
estudiarse en el futuro. La secuencia sigue su curso. Los dos
protagonistas deberán compaginar sus diferencias, escuchar su verdad y
mostrar, por así decirlo, su rostro verdadero... „y a partir de ahora
vas a confiar en mí a ojos cerrados“.
Tras obscuro reiniciamos con „La Vie en Rose“
en una interpretación intensa por una cantante versátil. Ahora estamos
en un departamento kitch, con muebles que hacen juego con la ropa de
nuestra diva. „A partir de hoy, vas a sentir cosas extrañas y mágicas“ es parte del ritual con que un poseedor de los
secretos antigüos, directos de „Pedrito Jaramillo“ inicia su alabanza
a la madre tierra y el padre aire, a las potencias a las que solicita
permiso para desvelar el futuro de la confundida dueña de la casa. El brujo logra obtener el nombre del atendido:
Rosendo Martínez Paredes.
Una persona en ropas que relacionamos con una mujer.
Actitudes femeninas. Un lector de cartas que confunde la astrología lo
mismo que la mitología. Una sesión de chamanismo en mezcla profusa de
santería. Invocación en voz alta, uso de esencias y de bebidas. La energía
es convocada y la lectura se vuelve en apariencia una trastada. Todo está
claro. La situación, de nuevo, se vuelve insoportable al grado en que
Rosendo vuelca su furia en el lector de cartas para luego, en una
metamorfosis ante el respetable, tras llorar por la situación que ha
vivido los últimos tres años,
exige que el lector de cartas le diga cuánto debe pagar a fin de que se
vaya del departamento. El rompimiento es parte del entramado. El brujo
admite que „es carne de chacal“, pues „a mí sí me dejaron“ y
cuenta su historia: un hombre le mantenía y vivían juntos, el lector de
cartas como „ama de casa“ hasta que, Carlos –tal es el nombre del
relatado– conoce a un bailarín, „más joven y más guapo“ y se va
con él. La furia de Rosendo es tal que hace un embrujo en una vela, lo
que convoca al espíritu de Carlos para que el lector-ama-de-casa se
despida de él y lo aleje. Este es un momento sublime, pues vemos al espíritu
completamente desnudo materializarse en un hombre egregio. De cuerpo
escultural y con una erección que es, por demás asegurar que vale la
pena presenciar, el lector de cartas logra deshacerse de su pasado y,
gracias a ello, encuentra su futuro en el presente. En esta escena se
menciona la Ley de Convivencia y se subraya que „todavía no está en
vigencia“ –la actualidad sobre la política y lo que nos afecta a tod@s
es por demás un acierto interesantísimo en el desarrollo De Ida y Vuelta.
Esta es una verdadera historia de amor, donde se asevera que „Tienes que
creer en lo que haces para que los demás crean en tí“. El final feliz
es cuando uno dice „Yo solamente soy de Ida“, mientras el otro
responde „Yo solamente soy de Vuelta“...
Un intermedio en que puedes ir a fumar un cigarro,
tomar un trago, un café o estirar las piernas. Al regresar nos
enfrentamos con gritos que claman auxilio. Un hombre que llamá a su compañero
de cuarto y entonces vemos al „viene viene“, el hombre que ayuda a los
automovilistas y cuida sus vehículos mientras se divierte la gente en los
lugares de moda. En este caso es el „viene, viene“ de „Cuba y Eje
Central“, donde existen un par de lugares de esparcimiento para las
Comunidades GLBT de la Ciudad de México. Es una historia que pudo
habernos pasado a cualquiera de los presentes. Una noche, salimos de
fiesta, nos vamos a tomar unas bebidas, un amigo conduce nuestro auto. De
pronto, el que nos cuidó el automóvil nos parece excelso y entonces le
invitamos a estar con nosotros. Un beso, el regreso del auto. Un amigo que
se queja y alerta sobre lo que puede ocurrir, pero uno insiste.
Dos amigos, que son conocidos, que viven juntos y
se divierten a su modo. Uno que desea olvidarlo todo, pero recuerda
siempre, otro que es cómplice y parte. Dos personas que son desconocidas
porque no toman los alimentos juntos ni conviven ni cuidan de su hogar
sino hasta que este desconocido, descuidado en su apariencia física,
sucio, llega a las vidas de ambos para arreglar los desperfectos de la
cocina, para cocinar para ellos.
Ellos se enfrentan. Estan hartos de la situación
extrema que les ha llevado al Mirador de Cuernavaca. Que les ha conducido
por medio del alcohol a Chavela Vargas y un escándalo del que los vecinos
se han quejado. Con todo, el extraño
insiste en que „Ustedes dos no son verdaderos amigos“. Ellos se enojan,
se atacan con detalles de su relación de „roommates“. Se escuchan sus
gritos, se entienden sus sinrazones, se dicen cosas como „cuando tomas
eres tú, la verdadera tú“... Una telaraña
donde „mi nombre es Claudia y me quieren volver loca“, existen
referencias al pasado y, una vez más, el lenguaje, ditirambo, nos
revuelca en esta gozosa escena de Amor-Amistad. Donde el bien aparece
manchado, casi deshonesto y es, en realidad, el hilo conductor, el venero
central de esta historia.
Ojalá que quienes convivimos con nuestras familias
ampliadas podamos darnos una oportunidad de diálogo, un momento de tregua
y veamos, con los ojos del alma lo mismo que los del cuerpo, esta obra
contemporánea donde se refleja la iridiscencia de la dramaturgia mexicana.
Una comedia, „De Ida y Vuelta“, cuyo Autor y Director, Jesús
Salcedo, logra exponer los prejuicios, los vicios, los entretelones de la
vivencia homosexual masculina contemporánea en la Ciudad de México. La
actuación, cabe mencionar, empieza lento, pero adquiere un crescendo
donde el divertimento es verdaderamente apabullante. Los actores, José
Luis Nieto, Ariel Miramontes y Héctor Mendoza Hainze, muestran una
versatilidad en genio y figura que debe agradecerse. Un sólo hombre
desnudo –con atributos escénicos y visuales que vienen al caso– es
parte de esta búsqueda por las relaciones „De Ida y Vuelta“. !No
puedes dejar de verla!
comedia
DE IDA Y VUELTA
Autor y Director Jesús Salcedo
Con: José Luis Nieto, Ariel Miramontes y Héctor
Mendoza Heinze
Espectáculo
formado por tres obras cortas donde se toca de manera humorística el rol
sexual dentro de una pareja gay, al tiempo que se ve dentro de un
tono cómico el conflicto que desata la constante necesidad de
encontrar pareja.
Jueves, Viernes y Sábado 19:00 y 20:45 horas
Loc $200.00

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