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Entrevista exclusiva con Jesús Galvan, pre-candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal (Partido Acción Nacional - PAN)
Senador
de la República, Jesús Galván es un hombre de acciones concretas, de
ejemplos claros. Su oficina, ubicada en la Avenida Paseo de la Reforma,
cuenta con una vista panorámica espléndida y desoladora al mismo tiempo.
Por medio de su voz, de su sapiencia, de su lenguaje corporal y de su amor
por la Ciudad de México, Jesús Galván nos invita a conocerlo como pre-candidato
a la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Aquí están sus palabras: Jesús
Galván: Soy militante del PAN desde antes de haber llegado a la edad
ciudadana, en 1966-67 ingresé y desde entonces he participado en
actividades del partido. Estudié derecho en la Facultad de Derecho en la
UNAM y he hecho algunos estudios posteriores, que incluyen un postgrado en
Derecho Constitucional, otro en cuestiones tributarias. He sido abogado
litigante, profesor universitario, tengo un negocio que comencé con mi
mujer hace algunos años y, por mis actividades, ella es quien, desde hace
muchos años lo administra y mi ausencia ha sido benéfica para el negocio,
que ha crecido. He
sido seis veces candidato en Acción Nacional, tres veces a Diputado
Federal, dos veces a Senador, una vez a Diputado Local. He tenido
suficiente éxito en estas campañas. En 1988 tengo la certidumbre de que
ganamos nosotros. Demostramos en el Colegio Electoral que al final del
proceso habían 300,000 boletas más de las que fueron entregadas a los
organismos electorales, en algo que en jerga mexicana se emplea el término
“urnas embarazadas”. En Acción Nacional he llegado a ser diputado
federal del 85 al 88, luego formé parte del Comité Ejecutivo Nacional
bajo el Lic. Castillo Peraza, fui Secretario Ejecutivo del Comité
Nacional. Entre las cosas que más orgullo tengo son: Después de la
crisis del 1976, el PAN quedó prácticamente desmantelado y un grupo de
muchachos reiniciamos el movimiento juvenil. Fui el Primer Secretario
Juvenil de la post-crisis tanto a nivel nacional como del Distrito
Federal. También soy co-fundador del Instituto de Capacitación del PAN y
hoy soy Consejero Vitalicio, para lo cual requieres ser miembro de los
consejos al menos 20 años. En
mi vida como legislador he presentado muchas iniciativas, desde la reforma
a fondo de la Constitución donde al menos 56 reformas fueron hechas; en
el ámbito de lo local, en la Asamblea Legislativa, varias normas son de
mi autoría, como la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico y
Arquitectónico del Distrito Federal. Lamentablemente no se aplica a
plenitud, pero eso es otra cosa; al menos el instrumento legal existe para
salvaguardar este patrimonio que quizás sea uno de los más valiosos de
nuestra ciudad, que alguna vez fue la “Ciudad de los Palacios”. Debido
a la sobreexplotación de los mantos acuíferos, la Ciudad de México se
está hundiendo. Hay zonas como Xochimilco que se hunde a razón de 40
centímetros anuales y en diez años es más del alto de una casa. Otro
ejemplo aquí en la [Delegación, N/Enkidu] Cuauhtemoc, donde los
vecinos son muy organizados y lograron poner los parquímetros; a mí
francamente me chocan, pero parte de los fondos es para el pago de policías
y han comprado patrullas; finalmente es para beneficio de la comunidad. En
esa reunión que terminó de manera muy tensa, yo le dije al Delegado
Legorreta, es que dentro de 20 años en lugar de entrar por el lobby de la
Torre Mayor, vamos a entrar por el estacionamiento del segundo piso del
estacionamiento [que ahora (2006) está en el subsuelo]. Si observan el
Angel de la Independencia se le han tenido que poner escalones. Nos
estamos hundiendo. Le dije que en 20 años vamos a tener que remodelar
para el acceso al edificio. El Delegado me dijo “¿Usted de qué se
preocupa?, ya para entonces no vamos a estar aquí”. Agustin
Villalpando: ¿Por qué contender para el gobierno del Distrito
Federal? Jesús Galván: Por los riesgos que veo en la ciudad de que no tenga un porvenir. El futuro previsible es bastante negro, no por ser pesimista, pero lo previsible en todas las materias, poblacional, de transporte, sabemos lo que va a pasar. En materia de agua no es suficiente el abasto. Tenemos un modelo absurdo, adoptado en la modernidad que se cree que todo es infinito y que se puede hacer todo. Una tercera parte del agua que se consume en la Zona Metropolitana viene de la Cuenca del Lerma, alrededor de 20 metros cúbicos por segundo traemos de ahí. La traemos de una cuenca, le quitamos sustentabilidad, la echamos aquí, donde la ensuciamos, la hacemos negra y sin tratarla, además de que sacamos del subsuelo, y lo vaciamos en el mar [Océano Pacífico, N/Enkidu]. La
Ciudad de México está asentada en una zona lacustre, es un lago, y la
solución a las inundaciones fue echar fuera esa agua, pero este es un
lago de manera natural. Paradójicamente el problema del agua es el más
grave. En este mismo asunto, en Iztapalapa, donde la gente, en lugar de
que se ponga furiosa porque no tienen agua, el Delegado les regala una
pipa con agua y la gente le queda agradecida, además, a cambio de que la
pipa sea todos los días o cada tercer día, el Delegado les puede mover y
exigir cosas. Y si el Señor Delegado se enoja ya no manda la pipa. En
lugar que los ciudadanos se sintieran indignados por esa falta de
servicios públicos indispensables, están agradecidos. Lo mismo ocurre en
el caso del ambulantaje, la piratería, el contrabando, la inseguridad. Se
generan esos incentivos perversos que son aprovechados por estos que ahora
están encaramados en el poder. El
asunto del transporte, viéndolo del punto de vista del tiempo que pasamos.
Creo que es criminal la irresponsabilidad de los gobiernos para enfrentar
el asunto. Si vives en Milpa Alta y estudias en la Universidad Nacional,
haciendo unas 2 horas diarias de ida y 2 de regreso; sin poder ir leyendo
ni estudiando. Si fueras en un camión cómodo, estudiando dos horas
diarias, podría ser un estudiante de excelencia en el medio mexicano.
Pero no, son cuatro horas que tiras a la basura, horas de vida. El recurso
más preciado que tenemos las personas es el tiempo. El tiempo es
irreparable, no lo podemos guardar en una botella y después lo usas. El
tiempo perdido es eso. Es una enorme irresponsabilidad de parte del
gobierno el no haber hecho prácticamente nada. El metrobús, por ejemplo,
conozco gente que vive en Santa María y estudia en la Universidad La
Salle, en Benjamín Franklin, que hacían 15 minutos en microbús, ahora
hacen 45 minutos. ¿En
dónde está la contribución? En
materia de medio ambiente, es terrible la cantidad de partículas que
estamos respirando. Este gobierno que es muy transparente evita dar las
cifras de las partículas suspendidas. En cuanto a la basura, les pregunto
a las personas cuántos días sobreviviríamos en una ciudad sin agua –muy
pocos-, pero quién está dispuesto a vivir en una ciudad donde no se
puede tirar la basura. La Ciudad de México tenía tres, en lenguaje
popular se les llama “tiraderos”, en lenguaje técnico se les llama
“lugares para disposición final de los desechos sólidos”. Teníamos
tres, dos de ellos clausurados porque se llegó al tope y el tercero está
en la fase final de su vida útil. El basurero de la ciudad es del tamaño
del Estadio Azteca, que tira todos los días, 11,500 toneladas diarias. No
se procesa ni se utiliza, se recicla muy poco. El futuro previsible es
negro en todos los ámbitos. En
el ámbito de la inseguridad se nos dice que estamos igual que hace 10 años,
entonces era el peor momento. El sólo hecho de que los hábitos de las
personas hayan cambiado. A los 5 años podía salir a jugar, iba por las
tortillas y el pan sólo. Hoy yo dejo salir a mis hijas solas. Mi hija
menor, de 5 años no puede salir a la calle sola. Las condiciones de vida
se han deteriorado enormemente. Yo
pretendo ser Jefe de Gobierno para intentar generar eventos que produzcan
un futuro distinto, que produzcan una ciudad que tenga porvenir, donde
puedan vivir los hijos de mis hijos y los nietos de mis nietos. Así como
vamos no va a ser posible porque sólo el asunto del agua, si seguimos
extrayendo el agua hoy hay hundimientos diferenciales. Es decir, en unos
lugares se hunde más que en otros. Y lo que hay debajo son tubos, el cual
primero recibe una tensión y luego se rompe. Con el agua potable más de
la tercera parte se derrama, pero se filtra a los mantos freáticos y se
le vuelve a usar, pero cuando lo que se rompe, como creo que ya está
sucediendo, es la otra tubería, la del agua negra, entonces lo que se
filtra es otra cosa. Cuando esto suceda de manera masiva, el agua que
podamos extraer del acuífero no será para consumo humano, o cuando menos
no para estos humanos, tendrá que haber habido una evolución para
consumir agua negra. Eso es lo que a mí me motiva a participar en este
proceso. La gente tiene que hacer conciencia de la gravedad de los
problemas. El
asunto del empleo. En esta ciudad que se dice de la esperanza [Ciudad de
la Esperanza fue el lema utilizado por Andrés Manuel López Obrador para
llegar a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, N/Enkidu], conozco muchísimos
jóvenes que, después de dos años de haber salido de la universidad, no
encuentran trabajo relacionado con lo que estudiaron. Luego llegan a un
lugar y dicen “¿Tienes experiencia?” No, no tengo –y por eso no les
dan el empleo; pero luego los que tienen experiencia, con 30 o 35 años,
se les dice que ya están grandes para el puesto. La
competitividad de la ciudad es bajísima, no sólo por la insuficiencia de
orden institucional que tiene que ver con el enorme papeleo, sino también
porque no hay capitales, la infraestructura es mala. La educación está
poco vinculada con los problemas que deben enfrentarse en los negocios.
Tenemos una educación de la cual los gobiernos y los mexicanos estamos
orgullosos, en cuanto al avance del alfabetismo, pero en escuela pública
nadie reprueba, todos los niños se promueven al siguiente curso, sepan o
no sepan. Empieza a las ocho de la mañana y termina a las doce. Lo único
que se logra es perpetuar la cadena de pobreza. Ya nos acostumbramos a ese
horario. Simplemente desde la perspectiva de alguien que tiene que
complementar su ingreso. ¿Qué tipo de trabajo debe tener una madre para
llevar al niño a las ocho y recogerlo a las doce? No hay patrón que
aguante y qué microempresa o, como diría Fox, qué changarro aguanta que
la persona se ausente con periodos diarios así de cortos ni si eres
costurera ni arregladora de pelo. El
ambulantaje ha crecido en estos tiempos amarillos [color con que se
identifica el PRD, N/Enkidu] en una tercera parte y el narcomenudeo
siete veces. Y eso es justamente parte del negocio que tienen, porque es
un negocio. Es bien sabido que la autoridad normalmente está coludido en
estas actividades, unas ilegales y otras contrarias a la norma. Sacan
siempre provecho de todas las cosas. Es impresionante ver lo que se gasta
en las campañas electorales. El Señor [Carlos] Imaz gastó, para ser
candidato a Delegado, hasta en anuncios de televisión. Como el proyecto
de estos es convertir a la ciudad en basurero, y a su habitante en
pordiosero. Darles un poquito de caridad pública, no generar fuentes de
empleo, sino generar más pobres para dar ayuda social. No buena educación
sino grillos que perpetúen esto mismo. Este es el futuro previsible de la
ciudad si no generamos un porvenir distinto. Agustin
Villalpando: En este tenor, ¿cuál es su proyecto de trabajo? Jesús
Galván: A grandes rasgos diría que hay cosas del orden estructural y hay
que tomar medidas para revertir este futuro negro. El drenaje profundo
lleva 14 años sin mantenimiento, por lo que fluye al 60% de sus
posibilidades. En la Ciudad de México no tenemos plantas de tratamiento
de agua. Se debe dejar de traer agua y tratar toda la que tenemos de
manera que pueda reinyectarse. Hay que rescatar Xochimilco y Tlahuac,
zonas maravillosas que estamos depredando brutalmente. Construir represas
en el poniente de la ciudad. Hay cosas que no son muy caras, como los
pozos de absorción para el agua de lluvia. Esta agua podría ser
utilizada para las fuentes. En el parque España y el parque México los
niños patinan en las fuentes que están totalmente secas. Lo
más importante es terminar el acuaférico, la reparación de fugas de
agua en las redes secundarias, aprovechar el agua pluvial, recuperar el
agua en los bosques, pozos de absorción. Necesitamos cambiar el modelo y
reusar el agua que tenemos. En materia de vialidad hay que hacer un
verdadero sistema, es decir órganos interrelacionados para conseguir que
las personas se transporten adecuadamente. Lo que tenemos son transportes
entrecruzados, donde el metro te deja a tres cuadras, pero el microbús te
deja donde quieras. Creo que no debe haber competencia para el metro y
otros. Lo necesario es interconectar los diversos puntos del sistema. Como
una red para que la gente fluya y haga conexiones. Tenemos que, aunque no
sea una medida muy popular, transformar todo el transporte concesionado en
transporte de mediana capacidad, es decir, sólo autobuses. No pueden
haber microbuses y vean cuantos taxis. Bastaba con que hubiera un autobús,
pues tienen más del triple de capacidad que estos vehículos. No
necesitas hacer otro metrobús, naturalmente tienes los accesos ni
ponerlos en medio. Necesitamos hacer un calculo entre la productividad de
estas gentes y el precio del transporte público, pues manejan como locos
porque necesitan una salida al día. Tal vez con vehículos más caros
pero que aseguren que vayas sentado, tal vez 5 pesos parado y tal vez 15
en otro transporte sentado. Debe quedar claro que el servicio de taxis es
el menos eficiente en una megalópolis como esta. Se le utiliza mucho por
lo ineficiente del resto del transporte público. A
mí no me sirve de nada ningún mejoramiento de la ciudad si no tengo
seguridad. Como obrero no me sirve el transporte público y que mi empresa
me trate muy bien si el día de la quincena me asaltan. Este asunto de la
seguridad afecta más a quien menos tiene, pues si asaltan a un señor con
Cadillac y Rolex, saca otro de su caja fuerte o saca otro de la cochera,
pero el pobre jodido que le asaltan en el microbús no tiene de dónde
sacar lana [dinero, N/Enkidu]. Todos nosotros estamos sujetos al
secuestro express. A lo mejor para un rico 10 mil pesos lo traes en la
bolsa, pero a ti te quitan eso y tienes que vender hasta la plancha. Tenemos
que plantear las cosas en un modelo no lineal, donde lo único que se
piense es en tener más dinero. Es absurdo, no tienen idea o son inmorales,
pues no es posible sacar mucho ás dinero de la ciudad. A la policía,
como dice mi compañero Sodi, hay que meterle más lana, 50% más de
presupuesto. El presupuesto del Distrito Federal son más o menos 89 mil
millones de pesos; de estos casi 45 mil vienen de fuentes federales. La
otra mitad provienen de fuentes propias. El impuesto que más rinde en el
Distrito Federal es el predial, con unos 7,200 millones de pesos, luego el
impuesto sobre nóminas, con 6,950 millones de pesos. ¿Qué
necesito hacer para recaudar más? Como Sodi, que dice que recaudará 15
mil millones de pesos más anuales. En términos de lo que recauda por vías
propias el Distrito Federal es la tercera parte. Significaría que yo
tendría que, cuando menos, triplicar el impuesto predial y eso quiere
decir que a algunos no se les aumentaría el impuesto, triplicar a otros y
para que alcance aumentar en 10 veces este impuesto. Sodi y Ebrard y compañía
que son de la misma matriz cultural política, sólo creen que con 50% más
en policía. La Secretaría de Seguridad Pública tiene un presupuesto,
este año, de poco más de 6 mil millones, es decir, 3 mil millones más
de pesos, ¿de dónde los vas a sacar? No tienen idea de lo que están
diciendo. Sobre
la construcción del metro, es la mejor alternativa de transporte, pero no
es viable con la deuda que nos dejó el Señor López [Obrador] de
43 mil millones de pesos de deuda. Lo que cuesta construir un kilómetro
de metro está entre 600 y 700 millones de pesos por kilómetro. Se
necesitan líneas de ocho a 10 kilómetros y es absurdo decir eso porque
se deben optimizar los recursos que tiene la ciudad. El
Peje, por ejemplo, hizo la ciclopista en el derecho de vía del
Ferrocarril de Cuernavaca, cuando debió haber metido un sistema de
transporte colectivo que habría sido más barato que el segundo piso. Eléctrico,
tren o sólo autobuses de Buenavista hasta donde salga, casi habría hecho
la conexión a Milpa Alta, que está prácticamente desconectada de la
ciudad. No es una ciudad integrada. Magdalena Contreras sólo tiene dos vías.
Hay gente que en la noche puedes salir de lo más alto 12 minutos al Periférico;
en la mañana haces más de una hora. Lo mismo sucede en Xochimilco y en
Milpa Alta, Tlahuac e Iztapalapa. No hay integración porque la
infraestructura es insuficiente; pudo haber invertido en darle a la ciudad
una comunicabilidad que no tiene. Un día hagan el experimento a
Xochimilco, es una locura para entrar y para salir. Es absurdo y ya nos
acostumbramos. Somos sobrevivientes de una ciudad donde todo está
destinado a sufrir un deterioro en todos los servicios públicos poco a
poquito. Con todo, a pesar de los pesares, la ciudad es generosa. Hay un
potencial muy grande como para convertirla en lo que puede ser. La capital
de México requiere revertir el modelo de concentración. Hoy hay una
falacia, de que ya no hay concentración, pues la mancha urbana ya no es
el Distrito Federal sino el Estado de México, y suman 23 millones de
personas. Necesitamos revertir ese futuro que deberemos enfrentar, pero la
irresponsabilidad de esos gobiernos es tan grande como la anécdota de
“al cabo ya no vamos a entrar”. Agustin
Villalpando: De llegar a Jefe de Gobierno, ¿cuál sería el contacto
con los capitalinos? Jesús
Galván: Mi convicción es que el gobierno no puede tener ningún acierto
si no permite y fomenta la participación ciudadana, pues es el nodo donde
el gobierno puede fortalecer su acción y su evaluación. No hay mejor
evaluación de los ciudadanos. Los funcionarios públicos nos juzgamos de
manera bondadosa, pero el ciudadano ve las cosas de otra forma. El
ciudadano o te califica muy fuerte o es muy generoso, pero esto es mejor y
ello no sólo para establecer metas y objetivos sino en las formas de
operar y finalmente en las formas de evaluar. Si esto no se da la gente se
mantiene alejada de la política, que no es otra cosa mas que definir los
destinos de una ciudad o de un país. Agustin
Villalpando: Hay organismos como la Procuraduría Ambiental y del
Ordenamiento Territorial (PAOT), que solamente emite recomendaciones, ¿tendría
alguna oposición para darle el poder de sancionar conforme a derecho?
Otro caso es el de la Procuraduría de los Derechos Humanos. Jesús
Galván: No es fácil contestar pero diré mi posición final: Integrar la
procuraduría a una sola, una que persigue los delitos. Yo creo que el
atentado al medio ambiente es un delito, no es una falta y resulta que
estos delitos contra la propiedad ni siquiera tienen la categoría de
falta administrativa. Este tipo de conductas son profundamente
antisociales, no sólo deben sancionarse sino poner un freno a las
invasiones en las áreas de conservación, incluso el desalojo de esas
zonas. No pueden consolidarse esas zonas, claro, teniendo políticas de
vivienda. Muchas de esas gentes tienen habitación en la Ciudad de México
y luego van e invaden porque les ofrecieron su casa de cartón. Actuar no
sólo contra la gente que es utilizada por otros, sino actuar en serio
contra quienes promueven estas invasiones. Es indispensable que este tipo
de organismos tuviera una capacidad de perseguir esto que para mí es un
delito y que hoy se considera menos que una falta administrativa. Yo
iría más allá. En todas las zonas de conservación debería haber
disposiciones que eviten que las autoridades pongan servicios públicos.
Se sabe que tú invades un bosque y no te vamos a dar agua, luz, drenaje
ni nada, te podemos desalojar y tampoco te puedes registrar en el IFE. No
puede tener derechos ciudadanos el que está cometiendo este tipo de
delitos. Ya basta de demagogia porque es lo que ha acrecentado estos
asentamientos irregulares y sabemos quiénes son los que lo promueven. Agustin
Villalpando: ¿Cómo recuperar nuestros parques y centros culturales? Jesús
Galván: Es una cuestión de articular políticas. Arquitectura, agua, en
los parques debe haber participación ciudadana; el servicio militar debería
ser útil para la ciudad. Tiene que haber un servicio a la comunidad,
incluso para determinado tipo de sanciones administrativas. La participación
ciudadana debe permitir el cuidado, la reforestación y en el ámbito de
lo cultural, por definición, en mi definición, es lo popular. Cultura
sin pueblo es una contradicción. La cultura no es lo que la élite
genera, sino lo que surge de la raíz misma del pueblo. Es muy sencillo
recuperar las tradiciones populares mexicanas, permitir que se den esas
expresiones en el Distrito Federal. La Ciudad de México es rica en
pueblos, en el sentido más concreto de la palabra, como en Iztapalapa con
la figura del mayordomo en la fiesta del pueblo. Lo que pasa es que la
ciudad se tragó eso. Azcapotzalco, Tlahuac, Milpa Alta tienen tradiciones
que lamentablemente se ha ido perdiendo y el gobierno ha ido descuidando
esto. No se trata de que el gobierno imponga la ideología de un gobierno,
sino que facilite la expresión del pueblo. El año pasado me invitaron a
varias posadas, con tradición muy nuestra, lejos de ser el reventón, se
canta la letanía, hay velas, se cargan peregrinos, se pide posada,
expresión de esa cultura, los villancicos mexicanos, y las expresiones
teatrales, vinculadas a los religioso han ido llegando a cosas más
actuales: las pastorelas. Las hemos ido perdiendo por la falta de espacios
para expresarse. Agustin
Villalpando: ¿Usted apoyaría la creación de un centro cultural,
proveniente como iniciativa de las diversidades sexuales, por ejemplo de
la Zona Rosa, aprovechando elementos que ya existen como el Cine Latino,
esto con la finalidad de presentar cine, danza, teatro, conferencias,
etc., para la población en general? Jesús
Galván: Yo no creo que hubiera ninguna oposición. Me parece que esa es
otra forma de expresión popular y en una ciudad del tamaño como esta, no
tendría nada de extraño que hubiera un centro de esta naturaleza. Agustin
Villalpando: En materia de salud, mucha gente vienen de todo el país a
atenderse a la Ciudad de México por la falta de infraestructura en sus
lugares de origen, ¿cuál es su proyecto en este rubro? Jesús
Galván: La Ciudad de México tiene una gran fortaleza y una enorme
debilidad. Si dividimos los aspectos, la enorme debilidad es la falta de
medicamentos y de capacidad para atender a la población. Por otro lado,
aquí se concentran el mayor número de institutos nacionales, hospitales
y clínicas. Lo que tenemos que estimular es que el Distrito Federal tenga
la capacidad de enfrentar el problema en varios ámbitos. A nivel nacional
el DF carece de la infraestructura necesaria para que la gente de todos
los estratos sociales pueda venir a atenderse. No es posible que un
enfermo que vaya a Nutrición, a la zona de hospitales no cuente con un
hotel por ahí. En la parte local, ha habido una reducción drástica en
este rubro. La política de este gobierno ha sido entregar subsidios en
efectivo que este tipo de atención. A mi juicio es fundamental que la
gente tenga el servicio de salud en las clínicas y hospitales del
Distrito Federal, donde al momento hay un trato inhumano por la falta de
lugar. Se requiere reestructurar el sistema de salud. En todo caso, yo diría
que si algún diferencial de aumento hay del presupuesto, debía
destinarse a la salud, aunque le cobres a la gente una parte, pero la
gente está dispuesta a pagar para que la saques del apuro. ¿Cómo es
posible que no le hagan nada porque no tienen vendas o una jeringa? Agustín
Villalpando: ¿Entregaría el mando de la policía a los Jefes
Delegacionales para que estos se responsabilizaran de su acción? Jesús
Galván: La respuesta es “Sí” pero bajo una Ley de Seguridad Pública
del Distrito Federal. Hoy la Asamblea Legislativa del Distrito Federal no
puede legislar en esa materia. Es preciso reformar el Estatuto de Gobierno
para que la Asamblea tenga facultades en este ámbito de tal forma que dar
el mando de la policía al Delegado no signifique que ahora cada quien
hace lo que se le pegue la gana. Sí bajo una serie de normas y
conservando una policía a nivel Distrito Federal y las delegacionales con
coordinación y facultades diversas y concurrentes, donde sea una cadena
de fuerza y no un estanco. Agustín
Villalpando: ¿Cómo considera que se ha desempeñado el Jefe de
Gobierno, tanto Andrés Manuel López Obrador como Alejandro Encinas? ¿Qué
aciertos, qué errores? Jesús
Galván: En el caso del señor López un acierto es, en materia de
desarrollo y seguridad social, el apoyo a los adultos mayores y las madres
solteras es un acierto pero hay que matizarlo porque el objeto de darlo no
fue necesariamente hacer el bien sino haber conseguido una contienda
electoral. Tan es así que nunca hicieron estudios de necesidad de las
gentes, las repartieron a diestra y siniestra. Hay gente que no lo
necesita y lo obtuvo, al menos creo que un 20%. Agustin
Villalpando: ¿Cómo convencer a la población joven y a la de bajos
recursos a votar? Jesús Galván: Hay la percepción generalizada de que todo mundo apoya al PRD, y yo he encontrado que hay gente que no los apoyan, ante todo los supuestos beneficiados de estas políticas populistas. Los taxistas, ciertamente hay un grupo que debe apoyar al PRD y a Ebrard, pero están muy indignados con el asunto de Los Pantera, que no es un problema menor, es un problema de legalidad y me parece que esa es una tierra fértil donde sembrar las ideas diferentes de mi partido. Los locatarios de mercados son personas que tradicionalmente han apoyado este tipo de propuestas; sin embargo, hoy a pesar de que los locatarios estuvieron pugnando porque la tarjeta y los vales se pudieran usar en los mercados, el gobierno del Distrito Federal dijo que no. Entonces esa gente está indignada. Hay mucha indignación por esa parte, pues están indignados y molestos por esa falta de legalidad. No es que estén en contra de que le den dinero a los viejitos, pero no hay transparencia gubernamental. Hay una enorme población que no está votando y creo que a ellos no se les puede llegar por anuncios de televisión. A esa gente hay que ir a tocar, hay que emprender una campaña que no necesariamente le toca al Jefe de Gobierno, pero sí al candidato a Jefe de Gobierno, organizar brigadas que verdaderamente establezcan un contacto personal con los ciudadanos. Y creo que esa es la clave. Hay que hacer todo lo demás, espectaculares, salir en radio y televisión, todo eso, pero este trabajo en tierra da muchos frutos. A mí me ha rendido frutos en este trabajo, porque finalmente la gente aunque parezca fría y refractaria, del partido que sea. Porque incluso en la mejor elección, en la de Fox del año 2000, el abstencionismo en el Distrito Federal, donde nos fue muy bien, fue del 30%, en el país fue de más del 35%. Es una tercera parte de la población a quien le vale [no le importa, N/Enkidu] todos, no nada más el PAN, todos son iguales y este contacto personal es muy importante, dado el espejismo de lo mediático. Por ejemplo, ustedes que son una publicación electrónica pareciera en el medio de la Ciudad de México que no tienen futuro, pero creo que están en el ámbito donde hay mayor futuro. Los chavos, que es la mayoría de la ciudad sólo se comunican así. No conocen los periódicos y aunque no está generalizado por el acceso a la computadora, para muchos el mundo está en la computadura. La televisión está perdiendo a pasos agigantados un auditorio. La caja idiota ya no es el futuro, ese es el pasado, es la otra caja, la computadora y el monitor. Un medio muy importante que puede llegar a mover a la población. Es un sector de la población más educado y que se traga menos las piedras de molino de las mentiras gubernamentales y es más analítico y más racional. Ahí es donde puedes entrar al nivel del razonamiento, y creo que esa es la fortaleza del PAN, con razones y no sólo con la mercadotecnia que son emociones: “pobrecito”. Es incluso una forma de ser distintos y en todos estos sectores hay que desplegar una estrategia para cada uno de ellos. A
los jóvenes les mueves con razones. Los sectores inconformes, que son
muchos, y el abstencionismo que hay que ir de manera personal. Con eso
puedes cambiar. Suponiendo que un partido hoy, cualquiera que sea, puede
convencer al 50% de lo que hoy es un electorado que se abstiene, prácticamente
pones a ese partido ganando la elección, cualquiera. No hay nada
determinado, pues. La moneda está en el aire y cada vez hay menos
determinismos en la política. Hoy, al menos en la Ciudad de México, ser
candidato del PRI es ser elegido para perder. En el 96, no ganaron un solo
cargo de elección popular, en el 2000 no ganaron ninguno y en el 2003
ganaron uno en Milpa Alta y se juegan 40 Diputados locales, 30 Diputados
federales, 16 Delegaciones y en la federal dos Senadores y un Jefe de
Gobierno, y no ganaron uno de esos 89. Agustin
Villalpando: La Ley de Transparencia a la Información Pública, muy
publicitada pero no se tiene acceso a la información, ¿cómo hacer que
sea transparente? Jesús
Galván: Primero hay que cambiar la ley. La ley actual en el Distrito
Federal simplemente lleva en su título Ley de Transparencia pero no tiene
nada que ver con la transparencia. De entrada el Consejo de Transparencia
es un apéndice del Gobierno del Distrito Federal, donde sólo hay tres
consejeros. En la ley un Consejo de Transparencia debe tener autoridad
sobre el gobierno y los funcionarios públicos. Aquí los que forman parte
del consejo son los que tienen que rendir cuentas. Es una contradicción,
una burla que en lugar de llamarse Ley de Transparencia debería llamarse
la Ley de la Opacidad, Ley para Tapar la Opacidad de la Información en el
Distrito Federal. Los mismos funcionarios públicos, 15, sólo 3 son
independientes y el Presidente es también perredista. Hay una consejera
que ha estado batallando y los demás no se meten. Es sabido cómo utilizó
el propio López para cerrar la información para que nadie tenga acceso
ni siquiera al costo de los segundos pisos, por ejemplo, eso lo publicaron
ellos. Hay que cambiar la ley y sujetarse a normas distintas, como creo
que son las de la Ley de Transparencia Federal, que hay que perfeccionarla,
pero es lo mínimo deseable para el Distrito Federal. Agustin
Villalpando: Marcelo Ebrard se comprometió a trabajar por la conquista
del sufragio de la diversidad. Sus compromisos son “Respeto, promoción
y reconocimiento pleno de los derechos de la diversidad étnica, cultural
y sexual de la ciudad, así como políticas públicas específicas para su
atención. Establecimiento de programas específicos de prevención del
VIH-SIDA y para la población con VIH-SIDA; así como programas de
prevención de la violencia, la discriminación y los abusos contra las
comunidades de la diversidad sexual.” ¿Usted qué opina de estos
compromisos? Jesús Galván: Son promesas de campaña. Ya fue Secretario de Desarrollo Social, que nos rinda cuentas de lo que hizo ahí. Ciertamente fue un periodo corto pero haber sido responsable de llevar a efecto esos programas, bien valdría la pena saber qué hizo en ese sentido. Son de las cosas que están de moda, entonces hay que ser políticamente correctos y hay que decir que todo esto hay que impulsarlo. En México hay muchas étnias y por ejemplo la de los triquis, está asentada en [la Delegación, N/Enkidu] Venustiano Carranza. En todo el gobierno perredista, lo único que hicieron, a promoción nuestra, fue ponerles un baño, eso es todo. ¿Cuál
respeto y promoción de los indígenas? No sólo voy a hablar de los
perredistas, también del gobierno panista. Xóchitl Galvez fue para
tomarse la foto con ellos, sólo a eso fueron. ¿Y esa es la promoción
del respeto a los indígenas y todas esas cuestiones? ¿Qué hay realmente
en el ámbito de ayuda a las personas con SIDA? Son apestados sociales,
incluso en las propias instituciones. No puedes decir que sólo la
sociedad porque vas a las propias instituciones que se supone ayuda y debe
enfrentar el problema de salud pública como ese, pero dicen que no se
puede atender y que no hay medicina. No hay ni siquiera por razones de
tipo humanitario, sólo es un trámite de orden burocrático en la
realidad. Son promesas de campaña. Como Secretario de Seguridad Pública
pagaron un buen dinero a Giuliani pero nada más y otro ejemplo es el
alcoholímetro, que no digo que sea un mal programa, pero nada tiene que
ver con la inseguridad, los asaltos, los secuestros, con los robos en
microbús y con la inseguridad que clama la ciudadanía. En materia de
desarrollo social y en materia de salud tampoco. Es
como si alguien llega y me pregunta, “¿usted quiere ser diputado?”
“Sí, yo quiero ser diputado” “Y qué?” “Pues voy a hacer esta
ley y voy a proponer esta” “Oiga, y usted qué hizo como Senador”
“Este, estudié”. No, tienes que decir lo que presentaste y lo que
hiciste. El tiene que decir qué fue lo que realmente hizo, pues ya estuvo
ahí. Por qué no dice “atendimos a tantos enfermos de SIDA. En materia
de Diversidad Sexual avanzamos en esto porque promovimos la diversidad
sexual...” pero no hizo nada. Entonces ¿para qué le pagamos como
Secretario de Desarrollo Social? ¿Para qué le pagamos como Secretario de
Seguridad Pública [policía]? ¿Para aprender? Mejor lo enviamos a
Harvard para ver si así aprende más ... y es más barato. |
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