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Cristianos ecuménicos
por la justicia global
Por Silvio Ferreira
PORTO ALEGRE, Brasil, 24/02/2006 (IPS) - Unidad en la espiritualidad,
formación ecuménica, justicia global y un claro perfil público en las
actividades son las cuatro directrices básicas que deben orientar al
Consejo Mundial de Iglesias (CMI) hasta su próxima asamblea, dentro de
siete años.
La novena Asamblea de la organización, que tuvo lugar desde el 14 de este
mes hasta el jueves en la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre,
aprobó varias declaraciones, recomendaciones y mensajes, celebró una
marcha por la paz con cerca de 800 personas por las calles el miércoles,
y organizó 90 grupos de estudio de la Biblia y unos 200 talleres y
encuentros paralelos.
Intensificar el movimiento ecuménico con agilidad y pluralidad, y un
mayor compromiso con la justicia social y la superación de la violencia,
son prioridades acentuadas en el encuentro, destacó el secretario general
del CMI, Samuel Kobia.
En términos regionales, se concedió un tratamiento especial a América
Latina, que por primera vez acoge a una Asamblea del CMI. La región
"viene registrando grandes transformaciones que tenemos la obligación
de acompañar con mayor cuidado, y por ello la definimos como una de
nuestras prioridades", afirmó Kobia.
"Después de las dictaduras militares en América Latina, sus economías
crecieron, pero desgraciadamente la pobreza no dejó de crecer",
lamentó, relacionando ese hecho con uno de los focos principales del
documento final de la Asamblea, el combate a la pobreza.
La violencia, especialmente en las grandes ciudades, es otro punto
destacado. "El programa del CMI definió la actual como la Década
para Superación de la Violencia, y estamos llamando todas las iglesias a
participar más activamente en esta iniciativa" que se prolonga de
2001 a 2010, señaló.
Las cuestiones indígenas constituyen otro acento prioritario. "Esta
Asamblea llamó muy claramente la atención sobre la situación de los
pueblos indígenas, y orientaremos nuestros programas a atender sus
necesidades en América Latina", prometió.
Kobia apuntó el triunfo electoral del indígena Evo Morales, que obtuvo
en diciembre la Presidencia de Bolivia, como un ejemplo de las
transformaciones en la región. La atención especial que merecen América
Latina y sus poblaciones autóctonas se refleja en el hecho de que la CMI
trasladó de Ginebra, Suiza, a La Paz, su oficina para temas indígenas.
La realización de la Asamblea en Brasil tuvo gran importancia para el
futuro de las iglesias y el movimiento ecuménico, evaluó Walter Altmann,
presidente de la Iglesia de Confesión Luterana brasileña, elogiando las
decisiones del encuentro.
"Veo un nuevo vigor en el compromiso ecuménico de todos y estoy
seguro de que el ecumenismo latinoamericano ganó un fuerte empuje, la
novena asamblea en Porto Alegre será una referencia futura para todos en
el CMI", afirmó a IPS.
Kobia destacó también la gran participación de los jóvenes en la
asamblea, que reunió a 691 delegados de las 348 iglesias del CMI y una
cantidad mayor de otros participantes, sumando 3.300 personas de todo el
mundo. "Aunque no alcanzamos la proporción esperada, hubo una
excelente participación de la juventud", sostuvo.
"Es muy positiva la decisión de crear un organismo compuesto de jóvenes
que actuarán como asesores en las cuestiones ecuménicas",
ejemplificó.
El CMI reúne a iglesias como la luterana, la calvinista, los ortodoxos y
pentecostales. Son 550 millones de fieles en el mundo, ya que los católicos,
más numerosos, no están integrados.
La plenaria de la Asamblea aprobó el jueves el informe del Comité para
Asuntos Públicos que contempla varios documentos.
La declaración sobre América Latina llamó a las iglesias a luchar por
la superación de la pobreza, la injusticia y las llagas de la violencia,
además de promover un tratamiento equitativo de todas las religiones en
las leyes nacionales. Saluda asimismo la corriente católica
latinoamericana conocida como Teología de la Liberación como "un
presente de Dios a toda la Iglesia", al defender las poblaciones indígenas
y afrodescendientes de la región.
Otras declaraciones condenan toda forma de terrorismo y de reacciones que
conducen igualmente a la violencia, llaman a proteger "a las
poblaciones más vulnerables", como las víctimas de tragedias
naturales y de acciones humanas en África, principalmente a través de
medidas de prevención.
Se reclama en otros documentos la total eliminación de las armas
nucleares, la necesidad de conservar el agua como un bien indispensable a
la vida, y un "proceso serio de reforma de la Organización de las
Naciones Unidas" que vuelva al sistema multilateral más efectivo en
promover "la paz global con justicia".
Las caricaturas que ridiculizan al profeta Mahoma, publicadas en diarios
europeos, fueron "deploradas" junto con las violentas reacciones
musulmanas que costaron muchas vidas en las últimas semanas en varios países.
Además, se aprobó una minuta con orientaciones para difundir el respeto
mutuo y el diálogo entre las distintas religiones.
La Asamblea eligió a los nuevos presidentes regionales del CMI, fundado
en 1948 con sede en Ginebra y presente en más de 110 países. La pastora
Ofelia Ortega, de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, fue elegida
presidenta para América Latina y el Caribe.
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