| Armando Cristeto: Hay muchas cosas que contar. A mi me parece ante
todo que hay que analizar y atacar el asunto de porqué 18 años la obra
de Ramírez Juárez no se vió. Ya tuvimos la respuesta y fue una
respuesta muy consecuente, un asunto de posesiones, de legalidades, de
ilegalidades y además de cómo se produjo la muerte de Ramírez Juárez.
Pero a mí me parece que hay que trabajar muchísimo y a nivel de
verdaderos profesionales del asunto, estoy pensando en historiadores y
curadores muy serios para ubicar perfectamente el contexto en que se
desarrolla, en el que florece y en el que crece la obra de Ramírez
Juárez en esta década que él produjo.
Fue una década fundamental, de un gran empuje en el arte mexicano.
Tal vez por su carácter bipolar y demás cosas, no haya luchado por
insertarse en ese momento. Pero también tengo que decir que durante los
70´s y 80´s los aires de renovación y de nuevos lenguajes en la
plástica mexicana y Ramírez Juárez no lo estuvo. Creo yo que sí
puede utilizarse como un bastión de identidad homosexual, que no es
poca cosa, pero es muy difícil que alcance los niveles plásticos,
visuales y de lectura que otros artistas gay, que en el momento
trabajaron y que posteriormente han trabajado y que siguen vivos, o
incluso que han muerto ya, porque la obra de Ramírez Juárez cae en
muchas complacencias.
No por eso debe dejar de investigársele, hay algunos hallazgos de
él que deben resaltarse, pero eso amerita un estudio muy acucioso a
nivel temporal y a nivel del contexto de ese momento. Y que bueno que
este es el primer paso. Ahora para lograr una ubicación, la que deba
tener Ramírez Juárez, hay mucho trabajo. Ojalá que quien esté al
manejo y que esta exposición y toda la difusión por los medios, como
Enkidu, ayudará a crear un clima de verdad, que es fundamental, para
crear un apoyo, una visión, un rescate de la obra.
Agustin Villalpando: Y sobre esta exposición en particular ¿qué te
parece?
Armando Cristeto: A mí me da mucho gusto. Soy un maniático de la
historia y no contemplo la vida sin la historia y no es posible. Somos
productos de toda la historia. Como un rescate y como una nueva visión
o una visión para los que desconocían la obra de Arturo Ramírez
Juárez es muy válida, más que sana, pero es un exceso de piezas.
Festejo mucho el nucleamiento de series y secciones y tratamientos
incluso hasta técnicos que puedes contemplar aquí, pero hoy día,
2006, el asunto de las exposiciones va en la síntesis y en cada núcleo
poner tres, cuatro imágenes, las más fuertes, las más contundentes.
En cambio aquí como hay una carga iconográfica de mucho personaje y de
mucho poder dibujístico de Ramírez Juárez, tanto abigarramiento como
que atentan unas contra las otras. Festejo el espacio muy lindo, el
rescate, el desentrañamiento de los antecesores inmediatos de este
movimiento de la vida homosexual y del arte homosexual en México, pero
sí se les pasó un poquito el número de piezas.
|