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Ucrania: Entre
la espada rusa y la pared europea
© Maximiliano Sbarbi Osuna
La turbulencia política provocada por la enorme corrupción que siguió
a la Revolución Naranja de 2004 en la que triunfó el actual
presidente de Ucrania Víctor Yuschenko, y que llevó al
desmembramiento de la coalición gubernamental alejando a la carismática
Yulia Timoshenko, ha provocado que el antiguo enemigo del presidente,
el prorruso Víctor Yanúkovich, fuese nombrado Primer Ministro.
Para tomar esta extraña determinación, el legislativo ucraniano se
vio forzado no sólo por las presiones internas (denuncias de corrupción
y nuevas alianzas políticas), sino que además tuvieron un gran peso
las presiones externas: falta de coordinación con la Unión Europea y
por sobre todo la enorme presión de Rusia al aumentar el precio del
gas, del que depende Ucrania para mantener su industria y para
sobrevivir en el crudo invierno del este europeo.
Guerra del Gas
A comienzos de 2006, Rusia decidió aumentarle casi al triple a
Ucrania los precios preferenciales que pagaba por el gas (unos 50 dólares
por mil metros cúbicos), en represalia por haberse alejado de la
tradicional influencia rusa y haberse acercado a Occidente, con la
intención de formar parte de la OTAN y de la Unión Europea. Luego de
tensas negociaciones Rusia acordó en cobrarle 95 dólares por cada
mil metros cúbicos de gas, pero le bombearía gas más barato
procedente de Turkmenistán.
De todas maneras, Ucrania depende no sólo del gas y petróleo rusos,
ya que no los produce, sino también del importantísimo intercambio
comercial. Por eso, el acercamiento a Europa no resultó como estaba
planeado por los revolucionarios naranjas. Europa, recién expandida
de 15 a 25 miembros, de los cuáles ha aceptado a varios ex países
comunistas con economías débiles, le ha impuesto severas condiciones
a Ucrania par poder formar parte de la Unión.
No sólo Ucrania ha solicitado ingresar, sino que también están en
la lista Rumania, Bulgaria, Georgia y Turquía.
Por su situación geográfica (entre Rusia y Europa), Kiev se
comprometió a transportar el gas ruso hacia Europa, y en caso de
crisis como la que se vivió a comienzos de este año, los afectados
podrían ser Polonia, Austria e Italia. A su vez la compañía estatal
rusa Gazprom ha tejido acuerdos con la argelina Sonatrach que
suministra gas a España, Portugal y Francia. Pero, Rusia no pretende
presionar tanto a Europa, ya que el 55 % de sus exportaciones son
compradas por la Unión.
La diplomacia de Yanúkovich
La nueva alianza del actual Primer Ministro Yanúkovich, que en el
2004 fue apoyado en las elecciones presidenciales por Moscú, con el
presidente Yuschenko no supuso como muchos preveían un alejamiento
total ucraniano de Occidente ni un acercamiento tan acentuado a Rusia.
Yanúkovich pactó personalmente con Putin que el precio del gas para
el próximo invierno no aumentaría, ya que el valor internacional es
de 230 dólares por cada mil metros cúbicos. Sin embargo, muchos lo
vieron como un gesto de debilidad, ya que varios partidarios apostaban
a que el nombramiento de Yanúkovich en el gobierno provocaría una
especie de retorno de Ucrania dentro de las esfera rusa, lo que automáticamente
haría bajar el precio del gas que importa desde Moscú.
Muchos partidarios desilusionados por la alianza de Yanúkovich con el
debilitado gobierno naranja desacreditan al nuevo Primer Ministro por
no haber podido disminuir el precio del gas ruso, ya que antes de ser
nombrado en el cargo catalogaba de humillante el convenio de gas
ruso-ucraniano.
Por lo visto, los vaivenes políticos no son exclusividad de ningún
país, Yanúkovhich se acercó a Occidente al entrevistarse con el
embajador de EE.UU. en Ucrania, quien le dio luz verde a un crédito
que compense el elevado precio del gas ruso para el próximo invierno.
De esta manera, Ucrania puede mantener el suministro hacia Europa,
continúa proveyendo de energía a su industria, alivia del frío a
sus ciudadanos y sigue manteniendo buenas relaciones con Rusia, pero a
costa de un endeudamiento mayor que deberá pagar en los próximos años.
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