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La
Compañía Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana vuelve a
escenarios de la UNAM
Después
de 20 años de ausencia, la Compañía Titular de Teatro de la
Universidad Veracruzana vuelve a escenarios de la Universidad Nacional
Autónoma de México, en esta ocasión con una obra de teatro compleja,
con una lectura política y una lúdica, entrelazadas, donde el público
puede verse reflejado en más de un momento.
Todo
en la vida puede tener diversas lecturas, en este caso, tal vez sea la
alucinación provocada por el abuso en el consumo del alcohol, pues el
personaje protagónico, Benito (Luis Rábago), es un hombre maduro
cansado del trabajo y de la cotidianidad. Desparpajado en su forma de
existir, es mimado-cuestionado por su amiga Juana (Luisa Garza). Sin
embargo, la realidad se ve trastocada al hacer su aparición un
rinoceronte en pleno centro de la ciudad. Nadie lo cree, todos lo ven.
Vemos
al principio un pueblo vivo, que transmutará en una suerte de masa
continua, integrada por rinocerontes. Varias de sus dimensiones son
expuestas cuando, a la mañana siguiente, una vez en la oficina, Benito
y Daisy (Alba Domínguez) deben corroborar ante sus compañeros de
trabajo que, en efecto, vieron al rinoceronte –que tal vez eran dos,
tal vez de Africa o de Asia– cuando aplastó un gatito.
A
lo largo de los más de 90 minutos de la representación, el sentido
filosófico, la estética de Ionesco traspasan fronteras e inundan al
espectador con una sensación de amarga realidad: todo lo que es
diferente, la “otredad”, es cuestionada en su primera manifestación,
aunque luego, se vuelve parte de lo cotidiano. Y sin embargo, la
conclusión bien puede ser otra, que al seguir tu propio camino terminarás
siendo tú mismo, alejado de la masa que parece homogénea a esta
sociedad. Ejemplo de esto fue el paso de los rinocerontes, quienes
bailan, cantan, se mueven en un mismo tono y bajo los ritmos
desenfrenados más actuales en las discotecas (sic).
Un
salto al vacío de la imaginación, una oda a los sentires, una reflexión
sobre nuestra postura ante la vida y nuestra cotidianidad, tal es el
resultado de este trabajo escénico armónico presentado por la Compañía
Titular de Teatro de la Universidad Veracruzana, bajo la Codirección de
Alberto Lomnitz y Boris Schoemann, quienes permiten desvelar el
bombardeo y la presión constantes a los que tod@s nos enfrentamos para
que nos volvamos rinocerontes.
Tal vez el último suspiro de cada ser humano deba
ser, en aparente contradicción, como las últimas frases de Benito en
la obra: “Ahora estoy completamente solo. Soy un Ser Humano... Ellos
cuando menos andan juntos.” ¿Soledad o sociedad? La respuesta no está,
pero puedes encontrarla en Rinoceronte, de Ionesco, este fin de
semana en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro Cultural
Universitario.
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