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La
vida del presidente de la CNDH corre peligro
Por
Saúl E Beltrán Leyva
Por
si acaso hay todavía quien se resista a creer que la política
derechista e intolerante que ha resucitado y puesto de moda Francisco
Garrido Patrón en Querétaro, no
es más que la política
del partido en el poder, es decir, una política de Estado, agreguemos
el siguiente botón de muestra. El Dr. José Luis Soberanes, presidente
de la CNDH, declaró que la
Comisión ha recibido 254 denuncias por tortura policial durante el
mandato de Fox, lo que, según el Ombudsman, demuestra que durante el
actual Gobierno se ha incrementado la práctica de la tortura por parte
de los cuerpos policiales. Necesario es decir que ésta no es, ni la
primera vez que la CNDH hace este tipo de denuncias, ni la única
instancia que lo ha hecho, pues lo mismo han concluido altos
comisionados de la ONU para la defensa de los derechos humanos y otros
organismos internacionales. Además, presentó tres casos recientes de
tortura y ejecuciones extrajudiciales cometidos por miembros de la PGR,
mismos que tuvo que investigar a pesar de la “falta de colaboración”
de la Fiscalía. Soberanes criticó, por último la “esquizofrenia”
del Gobierno federal, que “se llena la boca con los Protocolos de
Estambul, pero no los aplica”, en referencia al acuerdo internacional
contra la tortura del que México es firmante.
Otro
alto funcionario de la CNDH, Guillermo Ibarra, señaló en un informe
que algunos funcionarios de la PGR quieren evitar, “de diferentes
maneras”, que se den a conocer estos casos, y agregó que varios de
los integrantes del organismo, incluido su presidente, el Dr. Soberanes,
han recibido amenazas anónimas por teléfono. Ibarra señaló que también
se han abierto procesos penales contra varios responsables de la CNDH, y
diligencias administrativas contra el organismo, y relacionó tales prácticas
con el supuesto interés de la PGR en que no se investiguen las torturas
y ejecuciones sin fórmula de juicio.
Pero
lo verdaderamente indignante, es la respuesta del vocero presidencial, Rubén
Aguilar, quien declaró el 25 de agosto, en rueda de prensa, que “la
Presidencia de la República no puede más que anotar que se trata de
declaraciones a la ligera, irresponsables y producto del ánimo personal
de este personaje (subrayado mío)”,
e invitó al presidente de la CNDH a que “asuma su papel por encima de
posiciones temperamentales”.
No contento con hacer sorna del titular de la Defensoría del Pueblo,
como si éste fuera cualquier hijo de vecino, Rubén Aguilar pasó a la
amenaza franca y descarada y citó una declaración del procurador
general, Daniel Cabeza de Vaca, “quien
acusó a Soberanes de estar molesto por una denuncia penal que se
presentó en su contra,” de la que, para variar, no se han dado
detalles.
Cualquier
parecido con la persecución política en contra de los máximos
dirigentes del Movimiento Antorchista Nacional, uno de los cuales, la
Profa. Cristina Rosas Illescas, lleva un año y medio como prisionera
política en las mazmorras de Garrido Patrón, otro de
sus integrantes asesinado el pasado 1º de julio de este año,
previa amenaza, el Ing. Jorge Obispo y las recientes amenazas que han
recibido los altos dirigentes de esta organización, a quienes vía
telefónica o por la Internet se les ha amenazado con asesinar a sus
hijos, no es ninguna casualidad sino, por el contrario, como lo dije al
principio, es la confirmación plena de que el gobierno de la República
está en manos de un puñado de fascistas, decididos a desaparecer no sólo
a las organizaciones políticas defensoras de los pobres y desamparados
de este país, sino también a las leyes e instituciones que los
mexicanos nos hemos dado,
para la defensa de las garantías individuales consagradas en nuestra
Carta Magna.
Así
las cosas, a la denuncia de persecución y amenaza contra la organización
antorchista, ahora tenemos que agregar una enérgica denuncia por la
campaña de persecución y amenazas en contra del Dr. José Luis
Soberanes, presidente de la CNDH, y otros funcionarios de la misma, y
una exigencia no menos enérgica al gobierno de la república que a base
de declaraciones y descalificaciones gratuitas pretende resolver los
grandes problemas nacionales. Lo que debe hacer Vicente Fox es refutar
todas y cada una de las denuncias documentadas por la CNDH, en lugar de
comportarse con la “ligereza” y la majadería con la que se conduce
su vocero oficial, uno de los tipos más odiosos y petulantes de la
administaración foxista.
saulbl@yahoo.com.mx
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