Banco Mundial se
lucra con los países pobres
Por Anil Netto
SINGAPUR, 20/09/2006 (IPS) - El Banco Mundial
recibe más dinero de los países pobres del que les da, advirtió la
red internacional Social Watch (Control Ciudadano), mientras transcurre
en esta ciudad-estado asiática la reunión anual conjunta de esa
institución multilateral de crédito y el FMI.
El informe anual de Social Watch de 2006, que postula
una profunda reforma del actual sistema financiero internacional, fue
presentado este martes, al mismo tiempo que el Banco Mundial presentaba
un controvertido plan contra la corrupción en los países en desarrollo.
Las transferencias netas del Banco Mundial a los países en desarrollo
han sido negativas todos los años desde 1991, señala el informe.
Es decir que la suma de las cuotas y los intereses pagados por esos países
al Banco Mundial es superior a la de los giros de estas instituciones a
sus gobiernos.
El único aporte al desarrollo del Banco Internacional de Reconstrucción
y Fomento (BIRF), rama del Banco Mundial al servicio de países de
ingreso mediano y pobres con capacidad de repago, consiste en
desembolsos para que los estados que le deben dinero puedan honrar esas
deudas, según Social Watch.
La Asociación Internacional de Fomento (AIF), que ofrece créditos sin
intereses y donaciones a los países más pobres para estimular su
crecimiento económico, es la única fuente de financiamiento neto del
Banco Mundial.
Pero el monto de esos desembolsos asciende apenas a entre 4.000 y 5.000
millones de dólares al año. El aporte neto de todo el Banco a las
finanzas del mundo en desarrollo es negativa en unos 1.200 millones de dólares.
Por tanto, la institución "fracasó en el cumplimiento de su misión",
dijo Social Watch, red de unas 400 organizaciones de la sociedad civil
de 60 países que impulsan la erradicación de la pobreza.
Mientras, el Banco Mundial se ha embarcado, según sus críticos, en una
ofensiva de relaciones públicas que apela a la retórica de la
gobernanza y la erradicación de la pobreza.
Esa campaña tiene el objetivo, aseguran, de enmascarar su agenda
neoliberal, que incluye desregulaciones, privatizaciones y la eliminación
de los subsidios gubernamentales a servicios esenciales.
La gobernanza no es un fin en si mismo, sino la base del camino hacia la
erradicación de la pobreza, dijo este martes el presidente del Banco
Mundial, Paul Wolfowitz, ante la conferencia conjunta de su institución
y el FMI (Fondo Monetario Internacional).
"Ella lleva a acelerar y fortalecer el crecimiento. También
asegura que cada dólar es usado para combatir la pobreza, el hambre y
la enfermedad", dijo.
Wolfowitz aseguró que la gobernanza, "un concepto mucho más
amplio que la anticorrupción", está concebida como mecanismo de
reducción de la pobreza y no como una nueva condición para otorgar préstamos.
"Los gobiernos son los socios clave del Banco en los programas de
gobernanza y anticorrupción. Aunque, de acuerdo con su mandato, el
Banco debería estar abierto a otros socios, como instituciones locales,
de acuerdo con las características de cada país", informó este
lunes en un comunicado el Comité de Desarrollo del FMI y el Banco
Mundial.
En el pasado, la corrupción en algunos regímenes fue alentada por el
Banco Mundial, según activistas.
El Banco vertió unos 30.000 millones de dólares a lo largo de 30 años
en las arcas de la dictadura de Alí Suharto en Indonesia y toleró su
virtual desaparición. Al mismo tiempo, no prestó atención a las
evidentes violaciones de los derechos humanos en ese país, con lo que
contribuyó a legitimar el régimen.
Cuando Suharto fue finalmente derrocado, la credibilidad de la retórica
del Banco sobre la gobernanza cayó en picada.
Organizaciones de la sociedad civil consideran que la credibilidad de
las demandas de transparencia del Banco Mundial mejoraría si la
institución fuera, ella misma, transparente, a través de auditorías
sobre sus proyectos y el apoyo a los funcionarios que denuncian malas prácticas.
Un ex funcionario del Banco, que solicitó reserva de su identidad,
manifestó dudas sobe la viabilidad de las normas anticorrupción
formuladas por Wolfowitz.
"¿Cómo crearán los equipos anticorrupción? ¿Serán consultores,
funcionarios del banco, organizaciones de la sociedad civil?", se
preguntó.
Algunos activistas consideran simplista una excesiva atención sobre la
corrupción, y advierten que la encomiable meta de la gobernanza no es
suficiente para alentar el desarrollo.
"La agenda de la gobernanza puede percibirse como precondición
para el desarrollo más que como un objetivo importante y deseable.
Nosotros cuestionamos eso", dijo la semana pasada el profesor de
economía Mushtaq Husain Khan en un informe al Grupo de los 24, que
representa al Sur ante las instituciones multilaterales de crédito.
Las reformas del Banco deberían incluir sus mecanismos de toma de
decisiones, que favorecen a los países ricos. Estados Unidos, por
ejemplo, cuenta con un director ejecutivo y 17,5 por ciento del poder de
voto. Japón también tiene un director y siete por ciento de los votos
en la dirección del Banco.
Mientras, África cuenta con tres directores ejecutivos en representación
de 53 países, que suman ocho por ciento del poder de voto.
A pesar de contar con tan magro poder dentro del Banco y el FMI, los países
pobres son los que financian el grueso de los costos administrativos de
ambas instituciones, mediante el pago de intereses y otros servicios de
deuda, según Social Watch.
Las recetas del Banco y el FMI han beneficiado a grandes compañías
privadas, pero no a los pobres de los países que reciben los créditos,
según Social Watch.
Los proyectos financiados con esos préstamos han tenido efectos
desastrosos en algunos de esos países. Esos créditos estuvieron, en
muchas ocasiones, condicionados a privatizaciones, desregulaciones y
apertura de mercados a las importaciones.
En Sri Lanka, por ejemplo, los bancos de desarrollo como el Mundial han
defendido el recorte de subsidios a los fertilizantes y semillas, la
privatización de las empresas que producen esos insumos y la venta de
molinos.
"El Banco Mundial destruye nuestros sistemas agrícolas
tradicionales y nuestro modo de vida", dijo D.R. Jayatilake, del
Movimiento por la Tierra Nacional y la Reforma Agraria.
"El Banco promueve una 'reforma agraria asistida por el mercado'",
dijo Henry Saragih, coordinador general del movimiento internacional de
agricultores La Vía Campesina. Otros proyectos financiados por el Banco
derivaron en el desalojo de comunidades rurales de sus predios, en
beneficio de compañías transnacionales
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