Legisladoras
impulsan otra política en America Latina
Por Ángela Castellanos*
MONTEVIDEO, 21/09/2006 (IPS) - Cada vez más
legisladoras de América Latina deponen sus diferencias para agruparse
en torno a la causa de los derechos de las mujeres mediante la
estrategia de "bancadas" femeninas. Las últimas en hacerlo
han sido las colombianas y las peruanas, quienes reconocen que la unión
hace la fuerza.
Bajo el liderazgo de Dilian Francisca Toro, del
Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U), se viene
promoviendo el trabajo conjunto de las 26 legisladoras colombianas desde
julio, cuando inició labores el Congreso legislativo y asumió Toro
como su primera presidenta.
Esta bancada (bloque legislativo), que se forma en un momento histórico
de gran polarización política en Colombia, reúne a 12 senadoras y 14
diputadas de tendencias tan disímiles como la liberal progresista
Cecilia López Montaño, ex ministra y promotora de los derechos de las
mujeres, hasta Gina Parody, del partido del actual presidente Álvaro
Uribe.
"Están trabajando con mucho ahínco y se reúnen sin falta todos
los miércoles" con el objetivo de fortalecer la representación
femenina en el parlamento e impulsar iniciativas a favor de las mujeres,
afirmó a IPS Adriana Cabiedes, jefa de prensa del Senado.
Las colombianas ocupan 11,7 por ciento de los escaños del Senado y 8,4
de los de la Cámara de Representantes.
De manera muy similar, en Perú se instaló por primera vez una Mesa de
Mujeres Parlamentarias recién elegidas, con el apoyo de la presidenta
del Congreso legislativo, Mercedes Cabanillas, del gobernante Partido
Aprista Peruano.
Las 35 congresistas que asumieron el 28 de julio y que representan un
tercio de la actual legislatura, aseguran que integrarán esta tribuna
para impulsar leyes que permitan igualdad de oportunidades para las
peruanas en todos los sectores.
Las parlamentarias provienen de ocho partidos políticos. El mayor número
de ellas pertenece a la alianza nacionalista Unión por el Perú y
Partido Nacionalista Peruano, con 12 escaños.
"Esta vez, las parlamentarias elegidas tienen una visión más
progresista sobre la equidad de género. En el Congreso anterior había
mucho conservadurismo que no permitía avanzar en este tema, que es
transversal porque abarca a todos los sectores, y que exige un esfuerzo
de inclusión", explicó a IPS Cabanillas, elegida como legisladora
por tercera vez.
La Mesa de Mujeres Parlamentarias servirá como antesala para debatir
proyectos relacionados con la igualdad de oportunidades para la población
femenina, con el objetivo de que cada legisladora impulse las propuestas
desde sus respectivas comisiones. "Ya no queremos que todo se
canalice solamente mediante la Comisión de la Mujer", agregó
Cabanillas.
A diferencia del Congreso anterior, que contaba con 21 parlamentarias,
esta vez las políticas han logrado obtener 30 por ciento de los escaños
del Legislativo, precisamente la proporción que exige la ley peruana de
cuotas sobre la representación femenina en ese ámbito.
En 1996 se empezó a aplicar la ley de cuotas en Brasil, que establece
que los partidos deben tener por lo menos 20 por ciento de candidatas a
diputaciones. El año siguiente se amplió a 30 por ciento. Sin embargo,
la ley olvidó incluir una sanción por incumplimiento, por lo cual
pocos partidos la respetan, ya que en este país las listas de
candidatos son abiertas, es decir que el electorado vota por candidatos
individuales.
Precisamente por eso, ahora la bancada femenina brasileña se abocará a
una reforma política para lograr listas cerradas de candidatos (idealmente
paritaria, como en Francia), así como el financiamiento público de las
campañas electorales, de manera de asegurar a las mujeres postulantes
por lo menos 30 por ciento de los fondos partidarios y del tiempo que la
radio y la televisión deben conceder a los partidos antes de las
elecciones.
Actualmente Brasil tiene 51 legisladoras nacionales, que representan
10,7 por ciento del Senado y 8,24 por ciento de la Cámara de
Representantes. La mayoría de ellas militan en fuerzas de izquierda,
especialmente en el gobernante Partido de los Trabajadores, que tiene
cuatro senadoras y 16 diputadas.
El grupo de legisladoras tuvo una fuerte actuación en la Asamblea
Constituyente que elaboró y aprobó la nueva Constitución brasileña
en 1988. Con el fin de incluir el reconocimiento de los derechos de las
mujeres, las parlamentarias se unieron en lo que algunos llamaron
despectivamente la "bancada del lápiz labial".
La bancada vota en general unida, con posiciones suprapartidarias, pero
se divide en cuestiones como aborto y unión civil de homosexuales,
donde se imponen creencias religiosas y morales, señaló a IPS Almira
Rodrigues, investigadora del Centro Feminista de Estudios y Asesoría,
organización no gubernamental dedicada a proponer y acompañar materias
de interés femenino en el Congreso.
Además del voto unitario, discursos y presiones en el parlamento, las
legisladoras promueven o participan de seminarios, debates y actos públicos.
Este año protagonizaron una intensa movilización en medios políticos
y en audiencias públicas por todo Brasil, para la aprobación de la ley
sobre violencia contra la mujer, promulgada en agosto. Similar
movilización adelantaron para aprobar la Ley de Directrices
Presupuestarias, una norma que protege los presupuestos para programas
sociales y a favor de la equidad de género.
La bancada ha alcanzado grandes logros. La ley de cuotas y la de
violencia han sido sus mayores triunfos, según Rodrigues.
También en Uruguay la bancada femenina registra entre sus principales
éxitos la creación de una herramienta para proteger la integridad física
de la población femenina. En 2003 el grupo de legisladoras logró la
aprobación de la ley de medidas cautelares para la prevención de la
violencia doméstica, mediante la cual se evita la muerte de mujeres a
manos de sus esposos o compañeros.
Esa norma, junto con la ley que otorga el derecho de licencia a todas
las trabajadoras para realizarse el examen ginecológico anual, son
algunos de los principales logros del grupo de parlamentarias, según
dijo a IPS la senadora uruguaya Margarita Percovich.
La Bancada Femenina Bicameral se creó formalmente en Uruguay en 1992,
por iniciativa de algunas mujeres no sólo de partidos políticos, sino
también de la academia y del movimiento social, que ya venían
trabajando conjuntamente en el período de transición de la dictadura a
la democracia, a partir de mediados de los años 80.
Inicialmente, las edilas de la Junta Departamental de Montevideo (organismo
legislativo municipal), lograron crear una red de legisladoras en el
plano provincial, compuesta por coordinadoras de mujeres políticas de
los 19 departamentos de Uruguay. Este es el único ámbito que sobrevive
de la llamada Concertación Nacional Programática, de 1984, creada con
el retorno a la democracia y conformada por mesas temáticas
pluripartidistas con el fin de alcanzar consensos sobre políticas de
Estado.
La bancada está compuesta por las 15 parlamentarias, cuatro senadoras y
11 diputadas, que sumadas equivalen a 11 por ciento de los escaños del
parlamento de Uruguay.
"Tenemos una agenda conjunta, que incluye tanto proyectos de ley
como políticas públicas, para el logro del objetivo mayor que es la
equidad", explicó Percovich.
Además de lograr avanzar en la participación política de las mujeres
mediante cursos de capacitación con las edilas departamentales,
"la bancada puso el tema en discusión pública, ha habido un
cambio de cultura, en los medios de comunicación somos más visibles,
pero aún falta, como el uso del lenguaje", agregó la senadora de
la Vertiente Artiguista, partido de la coalición izquierdista Frente
Amplio, actualmente en el poder.
Esta estrategia también ha sido puesta en práctica en América
Central. Según la diputada Irma Amaya, de El Salvador, las
parlamentarias de las distintas facciones "consideraron necesario
hacer un ejercicio de entendimiento a favor de las salvadoreñas y
decidimos conformar, en agosto, el Grupo de Mujeres Parlamentarias, para
impulsar iniciativas legislativas que favorezcan a la población
femenina".
El grupo está compuesto por 13 diputadas, que representan 15 por ciento
de los escaños de la Asamblea Legislativa unicameral. El izquierdista
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional es mayoritario
dentro del bloque femenino, con ocho parlamentarias, la derechista
Alianza Republicana Nacionalista (Arena) tiene cuatro, y el Partido de
Conciliación Nacional, una.
En el presupuesto 2006-2007 de la Asamblea Legislativa, las
parlamentarias lograron la aprobación de una partida equivalente a
25.000 dólares para realizar capacitación sobre derechos de la mujer,
género y participación femenina en la política.
También promoverán el Foro de Mujeres Políticas, una instancia en
donde, además de legisladoras, participarán salvadoreñas de partidos,
funcionarias públicas, dirigentes del movimiento de mujeres y otras
figuras públicas.
Pero no ha sido fácil. Milena Calderón, de Arena, reconoce que cuando
se discutía la creación del foro de mujeres "muchos hombres, de
todas las facciones, se levantaron de la sesión plenaria porque no les
interesan los problemas de las salvadoreñas. Todavía les falta mucho
por entender".
* Con aportes de Mario Osava (Brasil), Helda Martínez (Colombia), Raúl
Gutiérrez (El Salvador) y Milagros Salazar (Perú)
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