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| Cartas privadas 98
a Maranta
Bangkok, Nov.1957
Querido H:
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Todo precipicio tiene su fondo, la vida me ha enseñado a caer como
los gatos, aunque me hubiera gustado tener un par de alas celestes
para tomar vuelo más alto en cada ocasión. De chico no tenía alas
pero tuve una capa color morada que me ayudaba a volar alto, muy alto,
entre sueños que me mostraban lo que soy en esta tarde nublada de
invierno y olvidos que me recordaban lo que hube de ser.

Imagen: © The
Murals of Kings: The Mornings of Diana, por
Francisco Sastre
Si me permites robarte un poco de tu tiempo, mi compatriota de
letras, te voy a tratar de hacer ver el color de los besos que me
dieron los ángeles en más de una de mis noches solitarias.
Al poco tiempo de haberme instalado en mi primera casa, aquí en
Bangkok, tuve una experiencia muy maravillosa. La casa que había
encontrado era exactamente la gemela de la casa de campo que tuve en
la provincia de Buenos Aires hace tanto tiempo, me enamoré de ella
desde el primer momento que la vi. La había construido un arquitecto
colombiano ya hacía como unos veinte años. Una pequeña casita con
un gran ventanal que daba hacia la calle rodeada de árboles.
Esta casa quedaba, y digo quedaba porque la tiraron abajo para
construir una seuda mansión bastante fea en su lugar, justo enfrente
cruzando la calle en diagonal a donde estoy ahora. Las vueltas de la
vida. Esta casa tenía una galería a la entrada cubierta con un techo
de chapa, como la de las casas viejas de campo en mi país, cubierta
con una viejísima Wisteria. Imagina el perfume de esos manojos de
flores lilas colgando en la primavera. Siempre dejaba la puerta
abierta para poder mezclar ese aroma con mis mañanas, sacaba mis
dibujos y libros y me sentaba sobre los escalones de ladrillos afuera
para poder estar más envuelto en ese momento que yo consideraba tan
mágico. Siempre me sentí muy cómodo en ella, pero había algo que
me hacía sentir una sensación diferente. Desde que me había mudado
a ella había sentido cosas extrañas, como una presencia, buena, nada
malo o incómodo, por el contrario algo que me daba paz y tranquilidad.
Recuerdo que había dado una fiesta y un amigo de visita de México
se qued a dormir porque se le había hecho muy tarde para volver a su
hotel (las distancias aquí en la ciudad son enormes) aunque creo que
la verdadera razón era que no podía conducir de vuelta por su estado
de alegría, pongámoslo por qué no? de una manera elegante.
Esa noche luego de que todos los invitados se fueron me quedé con
mi amigo conversando sobrecopas un par de horas hasta que rendidos nos
fuimos a dormir.
A la mañana siguiente desperté encontrándome la cara de este
amigo mirándome, como estudiándome, sorprendido le pregunté que le
ocurría y me contó algo que me emocionó. Me dijo que en medio de la
noche un ruido lo había despertado y que entonces vio que a los pies
de la cama había un joven parado contra el marco de la puerta, sin
camisa con su pecho descubierto, descalzo solo vestido con un par de
jeans. A lo largo de la descripción de este personaje comencé a
reconocerlo. Estaba describiendo a mi mejor amigo en Buenos Aires,
Pablo, que había muerto dos años antes.
Pablo era uno de esos tipos siempre lleno de energía, siempre
haciendo algo. Era como mi héroe secreto, alguien a quien yo admiraba
desde lo más profundo de mi corazón. LO había conocido al llegar al
piso de la calle aArenales donde vivía coin mi familia en Buenos
Aires. El estaba arreglando la vidriera del negocio que acababa de
instalar al lado de nuestro edificio. Fue instantáneo, me paré
frente a la vidriera, levantó su mirada y desde ese momento
reconocimos nuestras vidas, seríamos amigos por más de diez años.
Te ha pasado alguna vez esa experiencia, mi amigo? Encontrar un alma
gemela es uno de los mejores regalos que el Universo puede brindarte.
Saber que estás con alguien que ha recorrido tu mismo camino y que
solamente con una mirada puede recitarte la más bella de las poesías,
es algo sagrado, es algo único .Era un gran diseñador de interiores,
un arquitecto frustrado como le decía yo, siempre ahogado en
proyectos fantásticos. Tenía una de las casas de decoración de
interiores mas conocidas de la capital. Un atleta de los que les
gustaban todos los deportes. Íbamos bastante seguido a su isla en el
Delta donde esquiábamos por horas desnudos por los ríos mas
desolados, habíamos hasta descubierto una islita perdida con nuestra
propia playa. A medida que me iba describiendo a nuestro visitante
nocturno, las lágrimas me comenzaban a correr por el rostro, el saber
que Pablo me había acompañado todo este tiempo convirtiéndose en un
ángel guardián me hacia sentir muy seguro. Le comente a mi amigo que
desde que vivía allí había experimentado sensaciones raras, como si
alguien me estuviera observando o como si alguien estuviera caminando
de una habitación a otra mientras yo estaba pintando o simplemente
leyendo un libro. Sé que Pablo aún está cerca de mí, con su mirada
sobre mi hombro, cuidándome. Me dices que tú también tienes a un
ángel que te cuida y que sientes que es un amigo tuyo fallecido en un
accidente. Te creo y me alegro por ti, no solamente porque tienes la
suerte y el honor de ser acompañado por un espíritu, sino porque
simplemente, crees!
Es gracioso pensar que la Iglesia enseña sobre estos seres
mágicos y cuando tu te atreves a comentar que estás acompañado de
uno, te excomulgan o hacen oídos sordos como si fueras un demente. ¿Será
allí donde podemos acomodar el "Errarum Humanun Est" o
simplemente certificar que las religiones son la perfecta excusa para
dominar las masas?
He tenido varias experiencias desde aquél entonces, varios "encuentros",
si quieres ponerlo de ese modo que me han salvado la vida en dos
ocasiones. Creo que los ángeles son como suspiros de Dios sobre
nuestra nuca, para recordarnos que estamos vivos, para ayudarnos a
seguir adelante con confianza. Te aseguro que soy un convencido de que
estos amigos existen y están sentados a nuestro lado sonriéndonos y
alentándonos con su esperanza. Sé que en este momento de tu vida te
sientes cansado, derrotado; no te resignes, no estás sólo. Las
separaciones son siempre duras, a veces sin darnos cuenta nos
acostumbramos a nuestra obligada rutina, pero yo creo que todo sucede
por algo en nuestra vida y aunque eso te suene a una entrega resignada,
no lo es. Justamente lo contrario, creo que es una bienvenida lógica
a nuestros nuevos días, a lo que llega a rodearnos con una aventura
futura.
Me acaban de informar que tirarán abajo la casa en donde vivo.
Creo que hace ya un tiempo que lo presiento. A veces nos negamos a ver
lo que sucede a nuestro alrededor, en el fondo sabía que llegaría
este momento, no quería mirarlo, pero lo sabía y no me había
preparado para ello. Era un mensaje de esas esencias que nos rodean,
que nos protegen con sus alas bordadas de esperanza. No las descuides,
presta atención. Una separación es un comienzo. Un comienzo es una
nueva aventura, un reto a seguir viviendo.
Creo que tener que mudarme a un nuevo lugar es un nuevo viaje que
tendría que haber hecho hace ya mucho tiempo y por esos miedos tontos
de los seres cómodos en que nos hemos convertido, no lo había
emprendido. Tengo miedo, no podría negártelo. Lo nuevo siempre nos
asusta, pero siempre nos sorprende con una sonrisa de bienvenida.
Sé que tu destino te aguarda con un diario de infinitas hojas
vacías esperando a ser llenadas con una nueva historia, escríbela,
garabatéala sin miedo.
Te agradezco tanto tus palabras de aliento, a veces uno se siente
diferente al vivir en un lugar tan lejano a su historia. Vivir en una
ciudad regida por un vértigo que te hace olvidar de tu presencia te
aleja de tu propia sombra. Ha llegado el momento de seguir adelante,
¿hacia a dónde?, no lo sé. Sólo te puedo afirmar que de la mano de
mis ángeles me siento menos sólo y sin miedos. Donde sea que me
lleve el destino estaré con ellos,
vivo y lleno de gloria.
Tu amigo.
F.
F.S.
Dallas 21 Sep '06
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