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Factor
Sorpresa...
© Charlie Ceballos/Enkidu
Desde este foro, en varias oportunidades he manifestado que
para quienes practicamos el sadomasoquismo bajo el emblema del leather,
es un refinado juego de control consentido entre adultos. Considerando
la divergencia en los puntos de vista, y buscando dejar lo más claro
posible a que me refiero con esta afirmación, propuesta difundida y
valorada en el Club Leather de México, intentaré contarles brevemente
a que me refiero.

Es bien sabido que el conocimiento puede ofrecernos mejores
oportunidades en la vida, cuando comento esto no solo me estoy
refiriendo a la educación formal que recibimos, tenemos que considerar
también la de tipo empírico, aquella que por ejemplo permite a una
tribu sobrevivir en la selva o el desierto, sin tener acceso a servicios
o elementos como con los que contamos en nuestros centros urbanos. Tanto
en uno como otro medio, el que sea, el conocimiento, la información es
una fuente de poder, la forma en que manejemos esto nos puede llevar a
una mejor interrelación humana o a la manipulación más aberrante.
No entraré en la discusión sobre modelos de educación,
del quehacer político o estrategias económicas, no en este espacio,
aunque dejo la puerta abierta para quien desee hacerlo en otro momento.
Preparemos para aterrizar pues. La exposición que tenemos
ante la ciencia, tecnología, historia, cultura, artes, etc. influyen de
menor o mayor medida en nuestra sensibilidad, permeando por medio de
nuestros sentidos, la posibilidad de raciocinio y la expresión emotiva.
No olvidemos que nuestra interacción con los diversos sectores que
experimentamos cotidianamente, pueden influir en un deficiente o
enriquecedor desenvolvimiento personal; influencias que recibimos de la
familia, vecinos, amigos, medios de comunicación, centros educativos,
laborales o de esparcimiento, entre otros.
En el caso de la sexualidad y del erotismo no estamos
exentos a esas influencias, a pesar de los avances en estas materias aun
en sociedades como la nuestra, el papel de los géneros, actividades y
disposiciones siguen siendo reguladas y reproducidas por la tradición,
el mito o la ignorancia; no nos resulta ajeno escuchar cosas como:
“...eso es para viejas...”, “...no seas mandilón...”, “...puto
el que llegue al ultimo...”, “...mi marido me usa dos veces a
la semana...”, “...soy gay pero decente...”, etc.. Claro que esta
cultura influye dentro de los sectores homosexuales, iniciando una
relación quizá una pregunta recurrente sea buen ejemplo: ¿Eres activo
o pasivo? Como si solo contáramos con esa posibilidad de contacto, esta
simple interrogante encierra múltiples implicaciones; el hecho de
creernos muy cultos no nos hace mejores amantes, al igual que ser poco
instruidos no nos permita otorgar muy buenas satisfacciones.
Sin querer hacer de lo siguiente una receta o método
buscando la dicha o plenitud eterna, en el caso de la practica del
sadomasoquismo, existen conceptos que pueden ayudarnos a entenderlo más
ampliamente y hacernos mejores participes.
Antes
que nada apelo a considerar siempre, al sujeto a someter, como un humano,
una persona, no solo verlo como un simple objeto de uso o abuso,
inclusive si en el encuentro íntimo o escena que sostengamos se le
trate como tal, como una mascota o esclavo a nuestro servicio, el nivel
de desarrollo de la fantasía puede ser muy simple o elaborado,
dependiendo del tiempo, lugar o nuestra capacidad para su realización.
Para ello debemos contar con el permiso libremente asumido, jamás
pretender acceder a un cuerpo sin el consentimiento previo, en caso
contrario estaríamos cayendo en la actitud de un hostigador, un
violador; sin querer confundirlos debo indicarles que hay quienes gustan
de un juego o fantasía donde toman el papel de “victima”, esperando
ser hostigados, raptados, dominados o “violados”, un Master bien
capacitado u orientado puede generar esta escena, contando con la
complicidad de su esclavo, todo ello fuera de actos deliberadamente
criminales. Reflexionemos de como esa persona confía en nosotros,
depositando su integridad a nuestro criterio, buen juicio y experiencia.
Si pretendemos iniciar una relación s-m con alguien,
priviligemios la palabra, escuchemos y atendamos los intereses,
necesidades y requerimientos, mantengamos una comunicación abierta,
clarificando muy bien las dudas y estipulando las condiciones que sean
convenientes para los participantes. Actuemos como caballeros, no como
patanes.
Si la acción ocurre en un sitio previsto o autorizado para
ello, teniendo alrededor amistades o desconocidos, nos podemos guiar por
los códigos que portan los participantes, estos pueden ser pañuelos o
paliacates de colores*, brazaletes, llaveros, aretes, perforaciones,
tatuajes, cierto tipo de gorras y arneses. Siguiendo las normas de
socialización leather, todos esos accesorios utilizados en el lado
izquierdo del cuerpo indican Dominante (Amo, Master, Top, etc.),
colocados en el lado derecho sumisión (esclavo, mascota, slave, sub.
etc.). Hay quienes portan un paliacate en el cuello*, usan aretes en las
dos orejas o perforaciones en ambas tetillas, por lo general están
indicando que tanto pueden tomar un rol sumiso como dominante; en el
caso de las gorras, las de estilo militar son usadas por los Masters,
las de tipo convencional por los esclavos; en cuanto a los arneses, los
que se colocan al nivel de pecho indican Dominante; los que llegan hasta
los genitales sumiso, pues por lo general, los anillos metálicos con
los que cuentan sirven para jalar, inmovilizar o suspender.
Ya entrados en la acción, aprendamos a manejar y combinar
el RITMO, la SECUENCIA y la INTENSIDAD, sin convertirnos en robots o autómatas,
siguiendo un patrón mecánico, rutinario, preestablecido.
RITMO, lo mismo puede
darse de tipo monótono que dinámico, cuestión de gustos, sin embargo
mientras más variable sea en la práctica s-m, más alternativas le
ofrecemos a una persona de experimentar nuevas sensaciones en su cuerpo.
Así como el órgano sexual más grande esta entre nuestras orejas y no
entre las piernas, la mayor área de erotización se encuentra a lo
largo de toda la piel humana y no solo en algunas regiones.
Sabemos o hemos observado a supuestos maestros, que por
ejemplo, se anclan en una parte del cuerpo y aplican una acción
ininterrumpidamente ahí, repitiendo la misma palabra o frase “motivadora”,
terminando invariablemente en la misma forma. Dejan esa zona con un
adormecimiento ante la falta de circulación sanguínea, con un moretón
que firma su actuar.
Lo interesante y gratificante es explorar esa piel, quizá
aun virgen en muchas partes, y aplicar en ellas nuestras capacidades
para excitarlas, hacer que por medio de las terminales nerviosas
logremos generar descargas de adrenalina, energéticas o del tipo que
sea; tal vez iniciar la acción con lentitud, luego con más rapidez,
permitiendo tiempos muertos para relajar, retomando después con
variados ritmos aplicando la mano, el cinto, la paleta, fuete, pinzas o
el accesorio que nos sea conveniente en diferentes lugares.
SECUENCIA, la sesión puede
contemplar un solo tipo de actividad o la combinación de varias, hay
quien solo busca ser inmovilizado con sogas o ser penetrado por su Amo,
muchos otros prefieren una sesión que implique esto y más. La
propuesta es mezclar las prácticas en un orden por así llamarlo
aleatorio, espontáneamente aplicadas conociendo de antemano los gustos
o placeres más personales del esclavo.
Tengamos presente que podemos combinar una secuencia de
nalgadas con otra de ordenes; una serie de fustazos en diversas zonas
del cuerpo, vertiendo algún liquido o cera** sobre la persona;
inmovilizándolo de manos o pies y luego hacer que lama las botas sin
poder tocarlas; dejándolo solo, vendado y de rodillas durante un tiempo;
introduciéndole el miembro o un consolador mientras le narramos una
sucia historia, sin permitir que nos responda; las fantasías o prácticas
son ilimitadas, así como sus combinaciones, todo depende de la
creatividad y disposición de las partes. Hay que evitar caer en lo
rutinario, mantener una sesión como si de un instructivo o ceremonia
religiosa se tratara esto aburre a cualquiera.
INTENSIDAD,
cada uno de nosotros tenemos diferente nivel de tolerancia al dolor
infringido sobre el cuerpo, la respuesta al mismo estímulo, realizado
en la misma zona a dos diferentes individuos, nos puede ofrecer
resultados diametralmente opuestos. Siempre he recomendado aplicar un
apretón, mordida, golpe, nalgada, fustazo, etc. digamos que en una
escala del 1 al 5, iniciando siempre con el 1, aunque resulte una
sencilla caricia, apenas superficial; partir del nivel más bajo e irlo
incrementando hasta el punto que ya no le resulte placentero al esclavo
y nos pida detenernos. Cuantos de nosotros no hemos padecido, por
ejemplo, del sujeto que al momento de mordisquear o apretar con las uñas
las tetillas, casi las cercenan apenas iniciando el juego. Por supuesto
que conociendo mejor a la persona podemos actuar diferente, ya que
identificamos de antemano su nivel de tolerancia; hay quienes el tipo de
acción al que son sometidos puede romperles la piel y sangrar, pueden
resultarles placenteros esos extremos, a mi en lo particular me
desagrada, no me proporciona ninguna satisfacción, considero que entre
el sadomasoquismo y la brutalidad hay un largo trecho, opinión que
comparto con leathers de múltiples nacionalidades.
Al igual que con el ritmo y secuencia, mezclar la intensidad
en los diferentes tiempos de la actividad nos puede proporcionar
significativos momentos, tanto para el esclavo como para el Master,
enriqueciendo nuestras experiencias, ampliando posibles horizontes de
exploración, no por nada son tan importantes la confianza, comunicación
y respeto.
Mantengamos en constante sorpresa al sometido a lo largo de
la sesión, no le permitamos adivinar que va a suceder al siguiente
segundo, por ello practicar el s-m puede ser muy desgastante para un
Master, mantener una actitud creativa implica también esfuerzo, claro,
si lo que deseamos es no caer en lo fácil, lo previsible. Cosas como
estas son las que hacen que la práctica del sadomasoquismo se convierta
en un refinado juego de control, beneficiando a quienes lo realizan, lo
que genera un vínculo más estrecho entre los participantes.
Si de alguna manera pudiera ejemplificar musicalmente la
combinación de estos elementos, sugeriría escuchar el trabajo de
Stewart Copeland, quien fuera baterista
del grupo de rock The Police, básicamente el soundtrack de la película
Rumble Fish (La ley de la calle), que dirigió Francis Coppola en
1983.*** Podrá o no
gustarnos su música, pero lo que resulta muy interesante es percibir
como combina, sorprende o rompe con los ritmos, secuencias de frases
musicales e intensidades de su instrumentación, sin perder la unidad de
sus melodías, expresando un estilo propio, situación idealmente
esperada en un Master, cada cual con su estilo personal, una marca
especial de identidad.
La limitada o deficiente educación sexual que recibimos
suele ser la condicionante para convertirnos en amantes aburridos,
incapaces de explorar más allá de lo que se considera “normal”; o
haciéndolo solo fuera de la relación formal que mantengamos con otra
persona, cualquiera que sea su tipo, a escondidas, en una clandestinidad
con alta carga culposa. Es una lástima que con quien se supone
compartimos la vida, no podamos tener real intimidad, sin una comunicación
profunda, siendo desleales con esa persona y con uno mismo.
Hoy más que nunca tenemos alternativas para informarnos,
consultar con profesionales, despejar las dudas y entendernos mejor,
dependerá de nosotros seguir sin reflexionar lo establecido o
encontrarnos gozosamente con lo que somos, con lo que deseamos ser.
Ofrezcamos en la medida de lo
posible el factor sorpresa.
Por siempre leather y en botas: Carlos Ceballos,
Chiquileather.
Notas:
·
Para conocer más sobre el significado de los colores de los
pañuelos o paliacates en el mundo leather, les invito a leer el artículo
“CODIGO DE PAÑUELOS, comunicación sin palabras” que se encuentra
en la Pagina de Cuero o dentro de la sección de archivos del sitio
virtual del C L M.
** Siempre recomendaré utilizar velas o veladoras
fabricadas con parafina, aplicándola a una distancia de unos 20 centímetros
mínimo de la superficie de la piel, podemos hacerlo a mayor distancia
permitiendo el enfriamiento del liquido para que solo deje la sensación
térmica. Jamás utilizar velas o veladoras hechas de sebo, esta grasa
tarda más tiempo en enfriarse, pudiendo provocar serias quemaduras en
la piel.
*** Si tus gustos son más clásicos, obras de Bach,
Stravinsky o Bartók son buenas alternativas, como la Fuga en Re Menor,
La Consagración de la Primavera o Música para Cuerdas, Percusión y
Celesta.
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