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La semana pasada estuve en la
ciudad de Morelia con motivo de la realización del Curso de Capacitación
en Materia Electoral 2006, organizado por la Agrupación Humanista Demócrata
y que, por cierto, fue todo un éxito no sólo por la nutrida asistencia
de jóvenes y adultos interesados en las leyes electorales y el desarrollo
democrático del país, sino por la excelente calidad de las exposiciones
de los especialistas de la Fiscalía Especializada para la Atención de
los Delitos Electorales (FEPADE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación (TEPJF), el Instituto Federal Electoral (IFE) y el
Instituto Electoral de Michoacán (IEM), a quienes desde aquí les
reiteramos nuestro agradecimiento, al igual que a los ponentes de los órganos
electorales nacionales y locales del Distrito Federal, Querétaro y Puebla.
En Michoacán sucedió un
acontecimiento de subrayada importancia para nuestro sistema de
representación popular: el pasado jueves, el Congreso local revocó el
mandato al entonces presidente municipal, al síndico y a seis regidores
del ayuntamiento de Lázaro Cárdenas, acusados de malversación de fondos,
para iniciarles investigación con el objeto de que se “determinen los
daños o perjuicio que afecten a la hacienda pública municipal, fincando
directamente a los responsables las indeterminaciones pecuniarias
correspondientes y promoviendo ante los órganos competentes las
responsabilidades administrativas, civiles, políticas y penales a que
hubiera lugar”, según reza el dictamen legislativo que entró en vigor
de manera inmediata y por lo que, también inmediatamente, el Congreso tomó
protesta al nuevo munícipe.
Aquí no nos importa mucho saber
la filiación política de los depuestos funcionarios, si son culpables o
no, o los motivos políticos de quien, o quienes, impulsaron la
defenestración de los mismos. Lo que desde mi punto de vista es muy
aleccionador, y debe servir como ejemplo para los legisladores federales y
de otros estados, es que los diputados michoacanos decidieron ejercer a
plenitud toda la autoridad que les confirió la ciudadanía con su voto y,
apegados totalmente a derecho, pusieron en manos de la justicia a
servidores públicos presuntos responsables de malversación de fondos públicos.
Este no es un asunto menor: los
lectores medianamente enterados saben que las encuestas practicadas en los
últimos años arrojan que los mexicanos cada vez más se alejan de la política
porque consideran corruptos a los políticos. En los cursos de Actualización
en Materia Electoral que la Agrupación Humanista Demócrata está
llevando a cabo en varios estados de la República, ha salido a relucir la
poca participación ciudadana debido al desencanto que la gente
experimenta porque, cuando están en campaña, los políticos les bajan el
cielo y las estrellas a los electores para luego, cuando acceden al puesto
por el que contendieron electoralmente, olvidarse de ellos.
Ante eso, ¿qué hacen los
legisladores para castigar a los malos gobernantes, no nada más a
aquellos a quienes se acusa de malversar fondos, sino a todos aquellos que
de una u otra manera ejercen el poder para beneficio personal, y de grupo,
y no para el de toda la sociedad? Prácticamente nada. En algunas
ocasiones, cuando la presión es grande, los llaman a rendir cuentas ante
el Legislativo pero de ahí no pasa, casi siempre porque hay arreglos políticos
que benefician a las partes involucradas.
La democracia en la que se mueve
el México actual aún adolece de deficiencias. Una verdadera democracia
debería permitir a la ciudadanía evaluar cada cierto tiempo a sus
gobernantes y legisladores y, en caso de comprobárseles que sólo ejercen
el poder para beneficio personal y de grupo, revocarles el mandato. Si así
fuera, seguro que la gente no se alejaría de la política y habría más
participación ciudadana en la solución de los pequeños y grandes
problemas del país.
El Curso de Actualización Electoral 2006 se realizará los días 23 y 24
de Noviembre en la capital de San Luis Potosí. Informes e inscripciones
en el correo electrónico: apnsanluispotosi@yahoo.com.mx
y en el teléfono (045) 44 41 26 22 37.
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