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Foro La Alternativa Socialdemócrata
para México
Primera Parte
Ciudad de México, 22 de noviembre (Agustin
Villalpando/Enkidu): “Abriendo
espacios y tendiendo puentes” fueron palabras que Alberto Begné
Guerra pronunció al inicio del Foro La Alternativa Socialdemócrata para
México. El Presidente de Alternativa Socialdemócrata y Campesina daba la
bienvenida a más de 500 personas interesadas en este proyecto nacional,
en los retos y los compromisos para mejorar el entorno y abatir la
desigualdad y la exclusión social. Así,
la idea de este foro es ser un espacio de diálogo que haga frente
a la “derecha más
conservadora, [a la] izquierda más mezquina”. La razón de este evento
es “asumir el reto de hacer de la democracia un sistema con sustancia y
sentido, así como una forma de gobierno que en la pluralidad, dote de
eficacia a las instituciones públicas”.
La izquierda en el mundo contemporáneo, en
palabras de Begné, debe alejarse de sus “dos
pecados”, ser
doctrinaria y oportunista,
para ser un verdadero constructor de la pluralidad política mexicana,
propiciando un encuentro entre el mundo de la política y la sociedad.
Ricardo
Raphael dijo que es conveniente seguir el viejo lema de “jamás plantear
las cosas en negativo”, pues la idea de Alternativa debe ser el mostrar
al mundo “lo que sí queremos ser”, por lo que el foro es un
“voltear al espejo” a fin de concretar acciones con vistas al 2009. De
esta forma, se ha convocado a intelectuales, lo mismo que a movimientos y
personas sin partido ni movimientos, con ideas, proyectos y visión de
largo plazo, cuyos planes, en muchos casos quedan en el cajón, sin forma
de concretarse. En palabras de Raphael, la pobreza no es el problema
central del país, sino la consecuencia principal de la desigualdad y de
la concentración de la riqueza, toda vez que “a mayor probreza, menor
crecimiento”. El especialista agradeció a las Comisiones de Contenido y
de Logística por la realización de este evento, pues el poder de
convocatoria de Alternativa es muy importante para el desarrollo del país.
En tanto, Roger Bartra aseguró que tanto la
derecha como la izquierda se dirigen a una oxidación en el centro del
espectro político, toda vez que ya no es posible la derecha militarista y
golpista, ni la izquierda de las revoluciones armadas. Y sin embargo,
aunque el eje del discurso político es de centro, en América Latina no
han desaparecido las viejas culturas del autoritarismo, tampoco del
populismo. En este sentido, Bartra apuntó que el populismo en América
Latina es un fenómeno político que adoptó particularidades: una expresión
estatal, un fenómeno gubernamental ligado al poder con una amplia base
social. De este modo, es importante contar con una izquierda que tenga
posturas socialdemócratas, frente a “los
bloques que se han hecho... los gerenciales (tecnócratas) y los
populistas”.
El antídoto se encuentra en las tradiciones
liberales, en la socialdemocrácia, que es muestra de renovación y cambio,
toda vez que no basta con la democracia para resolver por sí misma la
miseria, las desigualdades, la falta de productividad o la pobreza. “Es
urgente buscar nuevas opciones”. Alternativas “post-modernas” en la
búsqueda de la igualdad. Es el momento de “civilizar a la clase política;
alfabetizar al empresariado; democratizar la cultura” imperante.
El
gobernador Lázaro Cárdenas Batel habló como miembro del Partido de la
Revolución Democrática y a favor de una izquierda fuerte, congruente,
plural y con vocación de ser gobierno. El trabajo de la izquierda es
construir puentes en la diversidad de una nación incluyente, abierta al
diálogo y que busca las coincidencias con la sociedad y les da cauce
mediante actos políticos.
“En
los últimos años, la lucha central de la izquierda ha estado
encaminada a lograr la vigencia democrática”.
“México
requiere una democracia realmente representativa de los intereses de la
mayoría y respetuosa de la diversidad y las minorías... La izquierda no
puede aceptar que al interior de sus filas no se discuta ni se disiente.
La izquierda no puede ser, por definición, conservadora. De la misma
manera, la izquierda debe entender, porque ya le ha tocado ser gobierno y
sabe lo que eso significa, que en políticas de Estado no pueden
predominar intereses particulares ni visiones estrictamente partidistas...
“La
izquierda no puede eludir su compromiso con la diversidad social y
cultural; tiene que buscar la transformación cultural que combata las
diferentes formas de intolerancia y discriminación que están arraigadas
en lo más profundo de nuestra sociedad, que se han transmitido de una
generación a otra. Hoy muchos mexicanos no tienen acceso a sus derechos
porque son diferentes por su género, por el color de su piel, por su edad,
por sus capacidades diferentes o por sus preferencias sexuales. Una
izquierda moderna es aquella que promueve el reconocimiento a la
diversidad y que sabe que en ella está la riqueza cultural y social de
nuestro país y del mundo. El compromiso con la diversidad... está
indisolublemente asociado a un Estado laico que lo es, no por su
jacobinismo religioso sino justamente por lo contrario, el reconocimiento
al derecho que tienen todos de ejercer el culto de su preferencia...
“Es
imperativo avanzar en la definición de los objetivos estratégicos de la
nación mexicana, para impulsarlos en el ámbito internacional...” El
gobernador indicó que el cambio gubernamental en el año 2000 no
cambió la estructura de poder. Acorde con Cárdenas, el verdadero peligro
para México es “la
consolidación de una sociedad plutocrática, donde el poder político se
subordina al dinero, en vez de sujetar el dinero al imperio de la ley”.
Ante
la ineficiencia gerencial y la falta de una alternativa que signifique
cambios en la vida de la gente, trae consigo añorar el sistema
autoritario. “Tenemos que
cambiar nuestra concepción de la política para ser consistentes entre lo
que preconizamos y los acuerdos que construimos para conseguirlos. Ello
implica un enorme cambio cultural y ahí radica el principal desafío para
una izquierda democrática, inteligente y responsable. Construir una
sociedad sana, edificar una sociedad preparada y avanzar hacia una
sociedad incluyente, donde cada uno de nosotros asuma sus
responsabilidades y ejerza sus derechos. Es decir, donde todos gocemos
plenamente de la calidad de ciudadanos.”
Patricia Mercado dijo que es importante mirar hacia
adelante, a fin de determinar el rumbo y la tarea a seguir. Mercado alzó
la voz, luego del silencio por los ataques “incluso personales, que se me hicieron desde una izquierda a la que la
derrota de sus enormes expectativas le provocaron un rebote de la fiebre
estalinista de otros años. Porque para acallar toda voz de crítica
racional, buena o mala, no importa, pero racional y argumentativa, esa
parte de la izquierda, e incluyo aquí a intelectuales que parecían
vacunados contra este mal, recurrieron y aún recurren a la tradición
aquella de no hacer nada y, sobre todo, de no decir nada para no hacerle
el juego a la derecha”.
Mercado subrayó que los peores crímenes contra los Derechos Humanos se
llevaron a cabo bajo el razonamiento de “no hacerle el juego a la
derecha”.
“Incapaces
de reconocer que Alternativa es otra izquierda, una izquierda de valores,
socialdemócrata, y heridos hasta la ceguera por su derrota electoral, que
aún hoy se niegan a reconocer, dijeron que yo y Alternativa éramos una
invención de la derecha para impedir su victoria electoral. Esto después
de que durante meses ignoraron y silenciaron nuestra existencia.”
Patricia
Mercado dijo que la Izquierda mexicana muestra tres edades: una arcaica,
indicadora de la utopía revolucionaria, armada y violenta; otra, asociada
con la primera modernidad, la del nacionalismo estatal; finalmente, la
izquierda de “nuestra segunda modernidad... Una izquierda que se resiste
a ser masa de maniobra de caciques y quiere ser ciudadana. No hay una
izquierda verdadera, ni siquiera la nuestra... Son tres edades de este
vasto sector social que llamamos Izquierda, las cuales tienen un programa
común: la lucha contra la desigualdad.”
“Para
una izquierda del siglo XXI... somos una fuerza democrática, no jugamos a
la democracia mientras nos convenga. No queremos quedar atrapados en una
violencia sin rumbo que, para no quedar al descubierto, se autonombra
Resistencia Pacífica.”
“Debemos
considerarnos como constructores e iniciadores de una larga marcha hacia
la Sociedad Civil mexicana, que hoy debe tomar la política en sus propias
manos. Por eso esta reunión es sólo apenas una preparación... para
construir una gran alternativa de gobierno para el 2012.”
Mercado se comprometió con cinco puntos del
programa de Alternativa, para combatir la desigualdad social, en un marco
de libertades y democracia: Una
nueva relación entre la sociedad mexicana y el Estado, que ciudadanice la
vida pública, elimine la corrupción y democratice la política; una
nueva relación entre el campo y la ciudad, que modifique las tendencias
históricas y cree un nuevo equilibrio; una nueva relación entre México
y el mundo, que conquiste para el país un lugar de respeto, al tiempo que
asumamos nuestras responsabilidades en la gobernabilidad global; una nueva
relación entre la economía, la sociedad de conocimiento y las nuevas
tecnologías, que fomente un nuevo concepto de competitividad,
sustentabilidad, fundada en la educación, la información, la creatividad
de las personas y el respeto a la naturaleza. “Cinco, una nueva idea de
modernidad, que no sea sólo la modernización de las cosas, que ya la
oimos mucho, sino la modernidad de las personas, que fomente el desarrollo
humano y una sociedad de derechos que no excluya ni discrimine al
diferente por ser indio, mujer, homosexual o lesbiana, extranjero o
discapacitado.”
“Si
alguna tarea tenemos es construir la alternativa socialdemócrata para
nuestro querido México posible, con el respaldo de una gran fuerza
ciudadana que haga de la democracia social su razón más anhelada.”
Así las cosas, durante dos días, en el salón
Montealbán, del World Trade Center de la Ciudad de México, se lleva a
cabo este cónclave de análisis, discusión honesta, franco intercambio
de puntos de vista y donde, cabe apuntar, el respeto es una de las
características que más se perciben entre los participantes, ponentes y
público, quienes tienen la tarea de dar continuidad, otorgar corporeidad
a los ideales de partido y, finalmente, llevar a decisiones y planes de
acción para el futuro inmediato y el posterior.
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