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Teatros en Peligro
Ciudad
de México, 30 de enero (Agustin Villalpando & Guillermo Romero/Enkidu
Magazine): Con la presencia de renombradas personalidades del teatro y las
artes escénicas, este lunes 30 de enero de 2006 se llevó a cabo un
encuentro de estos creadores e intérpretes relacionados con el extraordinario
mundo del Teatro a convocatoria de la Sociedad General de Escritores
de México (SOGEM) y de la Academia Mexicana de Arte Escénica con el Lic.
Fernando Flores, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS),
luego de que el pasado viernes se diera a conocer la posibilidad de que el
Teatro Hidalgo, del IMSS, fuese vendido. Gracias al encuentro, el director
del IMSS Lic. Fernando Flores, se comprometió a no vender el Teatro
Hidalgo –aunque dejó abierto el camino para vender el resto del
conjunto– y añadió que no se trata de un teatro menos sino de “un
teatro más”, pues en unos tres meses será re-inaugurado el Teatro
Reforma. Además, el funcionario público manifestó su compromiso para
revivir la actividad teatral en los foros pertenecientes al IMSS y para
ello solicitó una delegación de los creadores, escritores, dramaturgos,
teatreros, escenógrafos, etc. con lo que en breve iniciarán charlas en
la calle de Villalongín entre funcionarios del Seguro Social y creadores
como el Maestro Víctor Hugo Rascón Banda, el Maestro José Solé, el
Maestro Miguel Sabido, el Maestro Tito Dreinhuffer, la Maestra Félida
Medina, el Maestro Gabriel Pascal, al primerísimo actor Sergio Corona por
mencionar unos cuantos.
En
este acto, cabe destacar, se hizo entrega del documento “¿Cuánto vale
la cultura?” al Lic. Flores, que, en palabras de Víctor Hugo Rascón
Banda, “es un estudio convocado por la Sociedad de Compositores que
preside el Maestro Cantoral y la Sociedad de Escritores de México. Lo
hizo el CIDE, Centro de Investigación y Docencia Económica... Es un
estudio que muestra que las industrias culturales, esas 12 áreas de la
diversión protegidas por el Derecho de Autor, que son el cine, la
televisión, el teatro, la fotografía, el diseño, hasta las creaciones
de cómputo, todas ellas contribuyen a la economía de este país.” El
estudio sólo se había hecho en España y en Colombia. En el caso de México,
se muestra que el sector cultural “somos la tercera industria que más
aporta al producto interno bruto,” rebasada sólo por el petróleo y por
las remesas de los mexicanos en el extranjero, y el turismo, que si se le
quita la parte cultural quedaría muy magro. “Las industrias culturales
protegidas por el Derecho de Autor aportan al PIB el 7%... mientras que el
gobierno federal da en su presupuesto federal otorga el 0.06% del PIB,”
concluyó Rascón Banda.
En
el podium escuchamos palabras llenas de conciente ira, como las de Gabriel
Pascal, de la Academia Mexicana de Arte Escénica, quien se quejó porque
hace cuatro años el entonces “perfecto patán que fue” el director
del IMSS, Doctor Santiago Levi quien canceló unilateralmente los
comodatos y, a pesar de todo, no quiso entrevistarse con los
representantes del mundo del teatro. “No vamos a permitir la legalización
del autoritarismo. Sí estamos dispuestos a participar en un proyecto para
el rescate de los teatros del Seguro Social.” Pascal propuso el cambio
de nombre del Teatro Hidalgo a Teatro Ignacio Retes Alzate y solicitó al
poder legislativo que se legisle en cuanto al patrimonio artístico.
Por
su parte, Tito Dreinhuffer, de la Sociedad Mexicana de Productores de
Teatro dijo: “México contaba con cientos de teatros. Algunos habían
resistido el paso de los siglos y otros, como el que hoy nos atrae hasta
aquí, se construyeron bajo la enorme ilusión de llevar a todas las
clases sociales de nuestra ciudad la cultura y el arte del mundo entero.
Recuerdo haber leído alguna vez que los teatros del Seguro Social no servían
para nada y que eran elefantes blancos que había que demoler para
construir en su lugar aquellos negocios que dejan millones de pesos...después...
encontré cientos de jóvenes, niños y amas de casa que llevaban a sus
hijos a aprender teatro, danza, pintura y todo aquello relacionado con el
arte en esos espacios... Al pueblo se le enseñaba que existían otras
culturas. Otras voces que, como las de ellos, habían luchado por su
libertad y sus derechos... El Teatro Hidalgo se convierte en óvolo para
pagar una deuda, como parte de un conjunto de oficinas que en pos de la
modernidad y de la necesidad va a desaparecer... lo grave de esto es que
se dice que ahí serán tal vez bodegas y vuelvo a preguntar ¿por qué?
... Al contrario, tal vez debiera ser la sede del Centro Nacional de las
Artes Zona Centro.”
Félida
Medina, Sociedad de Escenógrafos, presentó la ponencia “Imágenes de
un Teatro, realidades escenográficas”: A mediados de los años 60,
siendo yo alumna de la Escuela de Teatro, aprendí que no bastaba con
asistir a clases, sino que era necesario aprender además a través de
todo, con las puestas en escena fuera de la casa materna. En ese entonces,
el panorama era muy extenso, así que empecé mi recorrido partiendo de la
Unidad Artística y Cultural del Bosque, pasando por la Casa del Lago...
el Palacio de Bellas Artes... hasta llegar a los teatros del IMSS y al oír
Teatro Hidalgo, llegan a mi mente espacios tan variados como la estructura
de un hombre contra el tiempo, la ruta giratoria de la tempestad, los
carros y cortinas de Romeo y Julieta... el ciclorama en azul realzando las
siluetas de los personajes que se marchaban... Imagen tras imagen ... con
el Instituto Nacional de Bellas Artes, donde había que solucionar los
espacios escénicos con mucha imaginación, trabajo y a marchas forzadas,
aderezado todo esto con un presupuesto de cinco centavos. Y todo esto para
demostrar y mostrar que sí podíamos y queríamos ser parte de este mundo
mágico y loco llamado teatro...
Los
primeros cervantinos y aparece Yerma sobre una gran rampa metálica
enlonada que de pronto era casa, campo y abismo... Se plantan ante mí dos
temporadas de teatro popular, el costo del boleto era de cinco pesos para
hacerlo accesible al pueblo que no podía pagar los 24 que en ese momento
se cobraba en todo teatro. Por supuesto que en ese entonces no se llamaba
populismo. Y así podría seguir hablando de lo que vi y de lo que hice en
este teatro y otros que ya no están hoy. Espacios esfumados por arte de
magia de intereses obscuros transformados en bodegas... y ahora en
archivos. Espacios teatrales que ya no son ni serán parte de nuevas
generaciones. Quienes sin creerlo se quedan asombrados al comentarles que
hace algunos sexenios dábamos funciones de martes a domingo. No me crean.
Y así seguimos pasando desde el innombrable... pero lo triste es que se
va perdiendo la memoria, lo que quiere decir borrar raíces, tradiciones e
identidad. Pérdida de bienes tangibles e intangibles... Señores del
Poder, si tan sólo leyeran un poco entenderían que no somos productos de
maquila. Muy a su pesar somos y seguimos existiendo mediante el pan que es
nuestro dentro del mundo extraordinario de los teatros.
Finalmente,
con la amable licencia del Maestro Sabido, reproducimos la versión
textual de su ponencia sobre el Teatro Hidalgo, Enkidu considera de carácter
histórico este documento, pues muestra la historia, las sensaciones y las
vivencias de lo que primero fueron dos funerarias y ahora es conocido como
El Teatro Hidalgo de Ciudad de México.
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