|

Ahora ya somos un buen negocio

Después de la despenalización de la homosexualidad en Ecuador, los gays
nos hemos vuelto un buen negocio para programas televisivos que promueven
la cultura de la estupidez sembrando la idea de que los gays son la viva
imagen de una mujer chismosa sin cerebro que solo sirve para criticar.
Los reality shows ponen en práctica una táctica que es ahora mundial.
Un gay en estos programas incrementa el morbo de la audiencia, aumenta el
raiting y por supuesto sus ganacias.
Somos buen negocio para los curas que hablan en contra de la
homosexualidad. De esa manera ocultan su verdadera orientación sexual y
pueden mantener su buen status de vida. Cada vez que los veo, me doy
cuenta que el máximo enemigo del homosexual es el mismo homosexual.
Somos buen negocio para pastores evangélicos que mienten a sus fieles que
Dios los ha curado de su homosexualidad mientras que en el extranjero los
encuentro en sitios gays. He visto como un pastor obliga a su hijo a
casarse cuando se dio cuenta que era gay para predicar que la salvación a
llegado a su hijo con el fin de ganar más diezmos.
¿Por qué estos seudo cristianos no hacen campañas sobre el "No
matarás", "No robarás, No mentirás? La respuesta es: el
negocio de la fe ciega acabaría.
Somos buen negocio para la mayoría dueños de los sitios gay. Uno de
ellos me dijo – De nada sirven las luchas a favor del homosexualidad
porque siempre serán mal vistos – Añadiendo que debido a su religión
dejó de ser homosexual pero sigue manteniendo el negocio para seguir
aportando buenas contribuciones a su organización. Vi como el dueño de
una agencia de viajes trató mal a un homosexual ecuatoriano porque para
él era una "loca sin plata", pero cuando venía un extranjero,
le daba todas sus atenciones. He visto como personas que nos insultaban
anteriormente, ahora son dueños de bares gay. Todo esto es el reflejo de
la misma mentalidad ecuatoriana, donde el vendedor es más importante y
nosotros ya nos hemos acostumbrado al mal trato.
Somos un buen negocio para la mayoría de fundaciones GLBT que a costa
de presentarnos como víctimas enviando fotos a sus patrocinadores en el
extranjero, sus miembros obtienen buenos sueldos, viajes a congresos que
de nada nos sirven y buenas prebendas aduciendo que nos representan, pero
que han desunido a los GLBT debido a que como hay dinero de por medio,
cada cual jala para su lado, reflejándose otra vez la idiosincrasia
ecuatoriana y la viveza criolla en estas organizaciones.
Ante esto me doy cuenta que estoy en un país donde la normalidad es
hacer lo que la mayoría hace a sabiendas de que los resultados son
negativos. Donde te dicen que si no robas eres tonto y que eres avispado
si no respetas las normas que nos regentan. Donde eres maricón (cobarde)
si no bebes alcohol. Donde los hombres presumen de ser machos porque pagan
por sexo. Donde me hablan de la Ley de Dios pero evaden la ley humana.
Donde tengo que pagar dinero para sobornar a todos los administradores de
justicia para poder exigir que se me haga justicia. Donde nos dicen que es
lo que deberíamos hacer y nadie hace nada al respecto. Donde existe una
ley contra la discriminación, pero de nada me sirve porque no hay cambio
de mentalidad. Y en donde los que tenemos que aprender a ser menos
discriminativos somos los mismos homosexuales debido a que no he conocido
ambiente más discriminativo contra el homosexual que el mismo ambiente
gay.
Francisco Guayasamin
f_guayasamin@hotmail.com
|