| Reglas Nuevas sobre la "Pena de Muerte" para
los Iraquís
Amán, 1° de marzo (IRIN/Traducción al castellano © AVS-Enkidu): Los
iraquís que huyen de la violencia sectaria de su país, se encuentran con
una situación mucho más difícil para ingresar a Jordania y Siria, luego
de que las autoridades en estos países recientemente empezara a
implementar controles fronterizos mucho más severos.
Jordania y Siria haber sido los únicos vecinos de Irak que han abierto
sus puertas a los cientos de miles de iraquís que se encuentran en
movimiento. La Agencia de Naciones Unidas para Refugiados estima que hay
hasta 700,000 refugiados iraquís en Jordania y entre 500,000 y un millón
en Siria.
Otros países que comparten fronteras con Irak -tales como Arabia
Saudita, Kuwait, Turquía e Irán- han permitido la entrada de muy pocos
iraquís.
Ahora, con las nuevas condiciones de entrada que han sido establecidas
en Jordania y Siria, decenas de miles de refugiados han quedado varados en
las fronteras de Irak y las familias se encuentran divididas de acuerdo
con su edad y con el tipo del pasaporte con que cuentan.
"Les dijeron a mis hermanos que sus pasaportes eran falsos y
fueron enviados de regreso a Bagdad. No sé lo que ocurrirá con ellos. Ya
no es más seguro allí porque los grupos chiitas [Shia] atacan de manera
inmediata", declar Mohammad Qadiri, quien viene del vecindario
conflictivo, principalmente sunita de Al Adhamya en Bagdad. El llegó a
Amán con su esposa y dos hijos el miércoles, después de resistir un
viaje lleno de apuros por un camino peligroso en el desierto.
Para entrar a Jordania, los refugiados iraquís deben tener más de 40
o menos de 20 años de edad, deber probar que cuentan con fondos
suficientes para mantenerse por sí mismos mientras se quedan en el reino
y, lo que es más importante, deber contar con un nuevo pasaporte de
generación "G" ['G' generation passport].
No existen cifras oficiales sobre el número de iraquís a quienes se
les ha negado la entrada a Jordania, pero un funcionario del ministerio
del interior jordano, quien habló bajo la condición de mantener el
anonimato, aseguró que más de la mitad de quienes intentan entrar han
sido rechazados.
Funcionarios en el puesto fronterizo de Karamah, a 250 Kms. al este de
Amán y dónde cruzó Qadiri hacia Jordania, dijeron que no reconocieron
los pasaportes de sus hermanos, toda vez que se trataba de la serie vieja
"S" [the older 'S' series].
La generación de pasaportes "S" fueron emitidos en 2003 por
las autoridades iraquís luego del colapso del gobierno del ex Presidente
Saddam Hussein. Sin embargo, fueron cancelados recientemente con base en
que éstos podían ser fácilmente falsificados.
Ahora, los iraquís que desean dejar su país, o ir al extranjero desde
Jordania, deben tener la serie nueva "G", misma que, hecha en
Alemania, es mucho más difícil de falsificar pues involucra tomar
muestras por scanner, huellas dactilares de los pulgares, así como firmas
personales.
Pero se dice que los pasaportes nuevos son muy difíciles de adquirir,
no lo es menos porque el Ministerio del Interior iraquí es controlado,
presuntamente, por milicias chiítas.
Sobornos para obtener pasaportes
"Aquellos que pueden llegar al ministerio ilesos primero deben
proporcionar grandes cantidades de dinero en sobornos para conseguir que
sus documentos sean aprobados", dijo Qadiri, quien tuvo que pagar
$2,000 dólares de Estados Unidos para obtener un pasaporte.
"La gente que sigue los procedimientos acostumbrados, deben hacer
cola en filas grandes, se vuelven vulnerables a ataques suicidas y esperan
por meses para obtener sus pasaportes", añadió él.
Las nuevas restricciones jordanas también afectan a aquellos
refugiados iraquís quienes ya se encuentran en el reino. El Ministerio
del Interior de Jordania dijo que ya no renovará los permisos de
residencia para quienes cuentan con pasaportes de generación
"S". Estas medidas nuevas serán implementadas incluso la semana
próxima.
El funcionario jordano indicó que las medidas nuevas forman parte de
una estrategia de seguridad que busca prevenir la infiltración de
terroristas en el reino.
"No olvidemos que aquellos que se volaron a sí mismos en los
hoteles en 2005 tenían pasaportes falsos", dijo el funcionario.
"Ahora tenemos que ser cuidadosos sobre quiénes dejamos ingresar a
nuestro país porque no queremos otra tragedia".
El 9 de noviembre de 2005, al menos 60 personas fueron asesinadas y
casi 100 resultaron heridas cuando tres iraquís se volaron a sí mismos
en tres hoteles de Amán.
Además de las preocupaciones sobre la seguridad, los funcionarios
jordanos que han dicho que ya no pueden manejar el influjo de refugiados
sin ayuda internacional. El mes pasado, el gobierno jordano indicó que
empezará una encuesta, a nivel nacional, para determinar el número de
iraquís en el país y su influencia en la de por sí economía débil.
Los iraquís en Jordania enfrentan ahora un futuro incierto, como se
pelean para obtener los pasaportes nuevos. Un oficial de la embajada
iraquí en Amán dijo el jueves a IRIN, en traducción al castellano de
Enkidu, que cada semana el gobierno iraquí planear suministrar 10
pasaportes "G" a la Embajada. Pero la Embajada se enfrenta a una
tarea casi imposible para cubrir con las necesidades de más de 700,000
iraquís, la mayoría de los cuales cuentan con una versión vieja de
pasaportes.
"Tratamos de persuadir a los funcionarios jordanos para que
retrasen la puesta en práctica de la ley hasta que podamos renovar todos
los pasaportes iraquís, pero ellos lo rechazaron", dijo el
funcionario de la Embajada iraquí.
Como consecuencia de estas medidas nuevas, muchos iraquís serán
forzados a regresar a su país con objeto de conseguir los pasaportes
correctos y luego intentar re-ingresar a Jordania.
Cathy Breen, activista por los Derechos Humanos, quién ha estado
comprometida con varios programas de ayuda para la comunidad iraquí en
Amán, dijo que enviar a los iraquíes de regreso a Bagdad por sus
pasaportes es como enviarlos a la muerte. Ella dijo que quienes regresan
no tienen garantías de que les será permitido volver a entrar a Jordania.
mbh/ar/ed/AVS-Enkidu
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