| Los Contratistas que Regresan de Irak sufren de Trauma
por la Batalla [Trauma From Battle]
FOTO: Sally Ryan para The New York Times Tate Mallory recibe
terapia física en el Avera McKennan Outpatient Rehabilitation Center
[Centro de Rehabilitación Avera McKennan para Pacientes Externos ] en
Sioux Falls, Dakota del Sur, con Molly Mathison, terapeuta física, para
mejorar el uso de su pierna derecha luego de haber sido impactado por una
granada lanzada por un cohete mientras trabajaba en Irak como contratista
con DynCorp International.
Washington, New York Times, James Risen, 5 de julio (Traducción al
castellano AVS/Enkidu): Los contratistas que han trabajado en Irak están
regresando a sus hogares con los mismos tipos de problemas de salud mental
relacionados con el combate que afligen al personal militar de Estados
Unidos, acorde con contratistas, oficiales de la industria y expertos en
salud mental.
Pero, aseguran, los trabajadores privados en gran medida son dejados
por su cuenta para encontrar cuidados y con frecuencia sus problemas pasan
ignorados o reciben tratamientos inapropiados.
Un segundo ejército vasto, el de los contratistas —hasta 126,000
estadounidenses, iraquís y otros extranjeros— trabajan en Irak para el
gobierno de Estados Unidos. La mayoría trabajan junto a los soldados y se
encuentran expuestos a los mismos peligros pero en su mayoría deben
defenderse solos al navegar en el sistema del cuidado a la salud civil
cuando regresan a Estados Unidos.
Sin un mecanismo amplio de evaluación de la salud, no se identifica a
muchos trabajadores que sufren desórdenes por estrés post-traumático y
otros problemas, aseguran expertos en salud mental y contratistas. Y,
agregan, la calidad del tratamiento para otros puede variar ampliamente
por los limitados conocimientos de los civiles relacionados con
desórdenes relacionados con el combate [combat-related disorders].
Sólo unos pocos profesionales de la salud mental se han ocupado del
asunto, pero ellos advierten que el número de contratistas que dejan Irak
con problemas de salud mental es amplio y creciente.
Yo creo que las cifras se encuentran en los miles, tal vez decenas de
miles," dijo Paul Brand, psicólogo y director en jefe de Mission
Critical Psychological Services, una firma de Chicago contratada por
Dyncorp International, un contratista importante en Irak, para evaluar y
dar tratamiento a sus trabajadores. "Muchos están sin ser
diagnosticados. Estos muchachos [guys] están combatiendo demonios y no
saben cómo superarlo."
Jana Crowder, quien dirige un sitio Web para contratistas que buscan
ayuda, asegura que ella obtiene evidencia nueva de eso todos los días por
medio de llamadas telefónicas de trabajadores desesperados.
En los primeros años de la guerra, vimos pocos con cuentagotas,"
dijo Crowder, de Knoxville, Tennessee. "Ahora, mientras los
contratistas empiezan a regresar a casa, empezamos a ver muchos más."
Los trabajadores cuentan historias de terror sobre su tormento
psicológico. Tate Mallory, oficial de policía de Dakota del Sur, quien
trabajó como capacitador de policía en Dyncorp, fue herido por una
granada impulsada por un cohete el verano pasado. Luego de regresar a casa
estaba tan mentalmente afectado, dijo él, que le rogó a su hermano que
lo matara.
Kenneth Allen, un conductor de camiones de 70 años de edad, de
Georgia, cuyo convoy fue emboscado en Irak, asegura que sufre de cambios
de humor, tensión nerviosa y con frecuencia está despierto toda la noche.
Y Nathaniel Anderson, un conductor de camiones texano que fue golpeado por
cohetes mientras transportaba combustible de jet, perdió un amigo
contratista que se suicidó. Aunque él mismo sufre de síntomas
relacionados con el estrés, aún debe consultar a un doctor.
El precio de la guerra para los contratistas ha sido generalmente
ignorado por la opinión pública. Alrededor de 1,000 han muerto desde el
inicio del conflicto y casi 13,000 han resultado heridos. Mientras que
algunos son compensados adecuadamente por su trabajo en Irak, muchos más
reciben salarios modestos y proveen servicios de apoyo vitales para el
ejército.
El gobierno federal, que ha pagado miles de millones de dólares a las
corporaciones por sus servicios en Irak desde que la guerra inició, no ha
examinado el asunto de los problemas de salud mental entre los
trabajadores privados, acorde con oficiales del Pentágono y del
Departamento de Asuntos de Veteranos [Department of Veterans Affairs].
Hasta donde yo se, no ha sido considerado de manera sistemática,"
dijo el Dr. Matthew J. Friedman, un oficial del Departamento de Asuntos de
Veteranos [V. A.] que dirige el National Center for Post-Traumatic Stress
Disorder [Centro Nacional para el Desorden por Estrés Post-Traumático].
Los trabajadores contratistas que resultan heridos o discapacitados en
la zona de guerra reciben tratamiento en hospitales militares en Irak y
Alemania, pero una vez en casa, no son beneficiarios del cuidado en el
sistema militar ni en el del Departamento de Asuntos de los Veteranos. Y a
diferencia de las tropas, ellos no son evaluados de manera rutinaria sobre
desórdenes mentales o de estrés luego de sus viajes.
Cuando los soldados y los veteranos se quejaron en meses recientes por
las fallas en el cuidado de su salud, altos oficiales en Washington
prometieron mejoras, pero la súplica de trabajadores civiles con
problemas no ha recibido tal atención.
Muchas compañías conducen evaluaciones psicológicas al personal
antes de ser enviado y ofrecen asesoría limitada, pero proveen pocos
recursos cuando sus trabajadores regresan a casa y con frecuencia dejan de
ser sus empleados.
La legislación federal requiere que los empleadores provean seguro
médico para los trabajadores en la zona de guerra. Los trabajadores han
iniciado alrededor de 205 reclamos para recibir tratamiento de desorden
por estrés post-traumático [post-traumatic stress disorder], o P.T.S.D.,
acorde con el Departamento del Trabajo, que monitorea la información.
Oficiales de la industria afirman que la cifra subrepresenta de manera
significativa el problema porque muchas personas en problemas no inician
estos reclamos.
De aquellos que lo hacen, a muchos se les ha negado la cobertura y han
iniciado demandas legales. Gary Pitts, abogado de Houston, indica que los
aseguradores han combatido casi todas las reclamaciones iniciadas por unos
50 clientes, incluso aunque las compañías de seguros pagaron el cuidado
médico relacionado con sus heridas físicas.
El contraste entre la forma en que el ejército y los contratistas
civiles están manejando el P.T.S.D. es como la noche y el día,"
señala Pitts. "Los contratistas tienen que arreglárselas por sí
mismos y con frecuencia tienen que litigarlo con la compañía de seguros."
El problema de seguros puede ser relacionado de manera parcial con la
muerte de profesionales civiles del cuidado a la salud mental, equipados
para abordar el estrés relacionado con el combate, asegura Brand,
psicólogo de Dyncorp, y el Dr. Spencer Eth, quienes ayudaron a escribir
las guías de tratamiento relacionadas con el síndrome por estrés post-traumático
para la Asociación Psiquiátrica Estadounidense.
La disponibilidad de proveedores de cuidado a la salud mental con
conocimientos específicos en esto son escasos en el país," dijo el
Dr. Eth, un psiquiatra de Nueva York. "Tu tienes problemas con el
acceso al cuidado, obstáculos financieros para el cuidado y por eso, la
mayoría de estas personas no van a conseguir la ayuda que necesitan."
AIG, la compañía de seguros gigante que provee cobertura para muchos
de los contratistas más grandes en Irak, ha pagado la mitad de los casos
de reclamación que involucran P.T.S.D., afirmó Chris Winans, un vocero
de AIG. Pero muchos de los otros están retrasados o han sido desafiados
porque los expertos médicos de las aseguradoras están en desacuerdo con
la diagnosis, dijo Winans.
Pitts, el abogado, dijo que muchos contratistas vivían en pueblos
pequeños o en áreas rurales sin acceso a trabajadores de la salud mental
de alta calidad. Pero incluso cuando él ha enviado clientes a psiquiatras
o psicólogos prominentes para confirmar la diagnosis, AIG aún desafía
las demandas, dijo.
Dyncorp, una firma con sede en Texas que tiene un contrato del
Departamento de Estado para capacitar a policía de Irak, está
patrocinando su primer conferencia, viernes y sábado, sobre estrés post-traumático
para ex empleados. La compañís también proporciona tratamiento a
trabajadores en Irak luego de traer a la compañía de Brand para que
determine la extensión de los problemas.
24 por ciento de los capacitadores de policía de Dyncorp mostraron
síntomas de trastorno de estrés postraumático después de su
emplazamiento, dijo Brand. El otros afirman que desconocen sobre otros
estudios que de manera formal han evaluado el problema entre trabajadores
privados en Irak.
Esos resultados son similares a un estudio del ejército, de principios
de este año, en el sentido de que alrededor del 17 por ciento del
personal en las unidades de combate del ejército en Irak mostraron
síntomas de P.T.S.D. un año después de su emplazamiento, afirmó el Dr.
Charles W. Hoge, psiquiata en jefe en el Instituto de Investigación
Walter Reed del ejército [Army’s Walter Reed Institute for Research].
Si se consideran los problemas maritales, de abuso en el consumo de
alcohol y otros problemas de disfuncionalidad, la cifra aumenta a entre 30
y 35 por ciento, aseguró el Cor. Elspeth C. Ritchie, consultor
psiquiátrico para el Cirujano General del Ejército [Army surgeon
general].
En octubre pasado, Tate Mallory, el oficial de policía de Dakota del
Sur, estaba conduciendo un Humvee en la Provincia de Anbar, cuando una
granada impulsada por un cohete se impactó en el vehículo, le pegó en
la espalda baja y atravesó hasta su abdomen antes de salir por el
interior de su pierna. De forma milagrosa, la bala no explotó y la
acción rápida de los marines llevaron a Mallory a un hospital de combate.
Luego del cuidado intensivo médico en Irak, Alemania y finalmente en
Sioux Falls, Mallory dejó el hospital en diciembre y fue a vivir con su
hermano, Brad, en Belle Fourche, Dakota del Sur.
Aunque sus heridas físicas sanaban, las heridas psicológicas de
Mallory estaban sin recibir tratamiento. El se aisló a sí mismo y se
enojaba con los miembros de su familia, incluso su hermana. "Le
llamé y sólo le grité, '¡Estas muerta para mí!'" recuerda él,
ahora totalmente apenado.
El tocó fondo un día en enero, asegura, cuando le pidió a su hermano
que lo matara.
Brad Mallory, de 45 años de edad, recuerda lo asustado que estuvo.
"Lo que vi fue cuán huecos estaban sus ojos," dijo él sobre su
hermano. "Soy un cazador y para mí fue como cuando llegas con tu
venado, cuando no lograste matarlo del todo y entonces sólo desean que
todo termine."
El llevó a su hermano a la sala de emergencias de un hospital local,
pero los doctores sospecharon de que Mallory estaba fingiendo sus
síntomas para obtener medicamentos para aliviar el dolor. Eventualmente,
Tate Mallory dijo, fue puesto bajo antidepresivos y comenzó a ver a un
psiquiatra en Sioux Falls.
Anderson, el conductor de camión texano que trabajó para KBR, el
contratista privado más grande en Irak, aún tiene que encontrar alivio.
El dijo que el estrés relacionado con el combate era una constante entre
los conductores de camiones en Irak.
Casi todos los conductores lo tenían y no se dan cuenta de ellos
cuando se exasperan demasiado," dijo el.
Ahora que está en casa, cerca de Houston, Anderson, de 52 años de
edad, afirma que él tiene dificultad para comer y para dormir. El no ha
buscado tratamiento por lo que cree que son problemas relacionados con el
estrés y en lugar de eso suena resignado.
Sólo sucede en tu mente una y otra y otra vez," dijo él, "todo
lo que has pasado. Yo sueño sobre esto en la mitad de la noche y durante
el día."
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Vínculos relacionados:
National Center for Post-Traumatic Stress Disorder (básicamente en
inglés): http://www.ncptsd.va.gov/ncmain/index.jsp
Sobre Trastorno de Estrés Postraumático de la Biblioteca Nacional de
Salud de EUA y los Institutos Nacionales de Salud (en castellano): http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/posttraumaticstressdisorder.html
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