Amenaza de Televisa
y TV Azteca contra reforma electoral
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 07/09/2007 (IPS) - Los dueños de las
televisoras y radiodifusoras de México afilan sus garras contra un
proyecto de reforma electoral que prevé, entre otras medidas, cortar el
formidable traspaso de dinero público a esos medios por emitir
propaganda política.
Varios legisladores denunciaron que las dominantes
Televisa y TV Azteca iniciaron una campaña con el propósito de frenar
las reformas, que al parecer tienen consenso político, y algunos
afirmaron que fueron amenazados con ser blanco de censura en esos medios.
En un comunicado publicado este viernes en los medios de comunicación
escritos, la Cámara Nacional de la Industria y la Televisión
manifiesta su rechazo al proyecto de reforma con el argumento de que no
llena las expectativas y de que algunos de sus puntos restringen la
libertad de expresión.
"La reacción de los medios demuestra que la reforma sí les pega,
pero deberían asumir por el bien de la democracia que no está diseñada
contra ellos, sino contra la perversión mediática en que cayeron los
procesos electorales", dijo a IPS el experto en comunicación Néstor
Cortés.
En los comicios presidenciales de julio de 2006, cerca de 80 por ciento
de los más de 324 millones de dólares que los partidos políticos
gastaron, y que los contribuyentes aportaron, fue a los medios electrónicos
de comunicación, que son los principales difusores de la propaganda
electoral.
En ese proceso se difundieron 757.545 cuñas en los medios electrónicos,
en especial en Televisa y TV Azteca. Una tercera parte de esa publicidad
continúa en investigación pues no se sabe quién la contrató ni la
pagó.
Varias investigaciones indican que el puñado de radiodifusoras y
televisoras que dominan el espectro radioeléctrico de México deben
parte de su poder económico a los millones de dólares que reciben en
las campañas electorales. Las dos grandes televisoras son las más
beneficiadas.
De acuerdo con el proyecto de la reforma electoral que el Poder
Legislativo discute desde inicios de este mes, los partidos, que reciben
financiamiento público, no podrán nunca más contratar en forma
directa su publicidad.
Además, las cuñas sólo podrán transmitirse en tiempos oficiales o
del Estado, y será el independiente Instituto Federal Electoral el que
administre esos tiempos.
Según la Cámara Nacional de la Industria y la Televisión, "el
loable propósito (de la reforma) de dar mayor transparencia al empleo y
gasto en los medios de comunicación no debe conculcar el derecho de los
ciudadanos y organizaciones sociales para expresar sus ideas y puntos de
vista".
La reforma, que podría aprobarse ante de finalizar este mes, además de
regular la propaganda durante los procesos electorales, acorta a la
mitad el tiempo de las campañas para comicios presidenciales, que ahora
duran 180 días, y pone freno a las llamadas "pre-campañas".
Además, se reduce el financiamiento público a los partidos a la mitad
del monto actual, y se unifican los procesos electorales de los estados,
ahora dispersos, en uno solo, entre otras disposiciones.
Entre los legisladores del gobernante Partido Acción Nacional (PAN) y
de los opositores Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de la
Revolución Democrática, parece haber acuerdo sobre las reformas, pero
la discusión continúa.
Hay presiones y amenazas de las televisoras, declaró el senador
Francisco Labastida, del PRI, mientras su par Santiago Creel, del PAN,
dijo que la discusión seguirá aunque se toquen intereses económicos
poderosos.
Siete de cada 10 televidentes mexicanos sintonizan canales de Televisa,
mientras dos ven a los del emporio TV Azteca. En radiodifusión, la
oferta se concentra en unos 13 grupos empresariales en este país de más
de 104 millones de habitantes.
"Las televisoras andan furiosas, pues ven que ya no bastan las
amenazas y su poder para garantizar que permanezca el statu quo. Hay
cambios en el país, y deben leerlos para adaptarse y contribuir a la
democracia", sostuvo Cortés.
De forma paralela al proyecto electoral, los legisladores discuten ahora
una reforma fiscal y otra sobre medios de comunicación. Esta última
apunta a sustituir una norma anulada en junio por la Suprema Corte de
Justicia, que había sido aprobada por el Poder Legislativo bajo presión
de las dos principales cadenas de TV.
La concentración de los medios de comunicación electrónicos de México
es una de las herencias del período en el que gobernó el PRI
(1929-2000). Durante ese tiempo, casi todos los medios estaban alineados
con las autoridades y, a cambio, recibían mayores espacios de poder.
Tres meses atrás, la Suprema Corte asestó un golpe a las otrora
intocables Televisa y TV Azteca, al declarar inconstitucionales varios
aspectos de la Ley Federal de Radio y Televisión, aprobada poco antes
de que se iniciara la última campaña electoral presidencial.
Los magistrados dictaminaron que los artículos centrales de la norma,
que favorecían ampliamente a las dos empresas dominantes y a un puñado
de radiodifusoras, eran ilegales y contrarios a la democracia.
El tribunal declaró inconstitucionales las partes centrales de esa
norma que permitían a los consorcios que ya manejan estaciones de radio
y televisión obtener canales digitales adicionales e incursionar en
otros servicios de telecomunicaciones sin pasar por una licitación y
sin pagos adicionales al Estado.
Además, los magistrados anularon la disposición que estipulaba que la
entrega de nuevas concesiones se debía hacer por subasta y que ganaba
quien más dinero ofertara. También consideraron contraria a la
Constitución las concesiones de ondas por 20 años y su renovación
automática.
Según legisladores, el nuevo proyecto a estudio apuntará a
democratizar y ampliar la competencia entre los medios de comunicación
electrónicos.
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