| Homenaje
a Julio Pliego en la Cineteca Nacional
Ciudad
de México, 3 de octubre (© Agustin Villalpando/Enkidu): Si bien en
febrero pasado, el Tercer Planeta perdió una parte de su memoria cuando
Julio Pliego nos dejó con un poco menos de luz a nuestro alrededor,
destaca el hecho de que su obra no haya muerto y se encuentre, como Tomás
Pliego, su propio hijo mencionó “lamentablemente vigente” con un
estado de cosas en el país donde existe carestía, aumento de precios,
inseguridad y el fantasma de la represión.
Fue
una velada importante, porque son contadas las ocasiones en que la noche
de la ciudad capital mexicana se encuentra tan limpias como para poder
permitir ver las estrellas. En esta ocasión, se presentaron dos obras,
una “Los ferrocarrileros 1958-1959” muestra el conflicto en este
sector de la mexicanidad, teniendo como protagonista principal a
Demetrio Vallejo cuya voz se escucha y habla del “milagro de la unidad”
del movimiento, lo que les permitió el éxito en la lucha por un
aumento salarial. No obstante, esa unidad mandó un mensaje de unidad
para los demás movimientos que buscaban ser independientes y eso, tal
vez, provocó la represión del gobierno en 1959. Vallejo es hecho
prisionero en Lecumberri y sale hasta los 1970’s.
Un
homenaje sencillo pero muy emotivo, con la presencia, como escribí líneas
arriba, del hijo y la viuda de Don Julio Pliego, quien ha sido
calificado como la “conciencia visual del México Moderno” y en un
corto recopilado por Alejandra Islas vimos algunos de los nombres de
personas y personalidades que pasaron frente a su lente, entre ellos,
Carlos Pellicer (en La Venta), Agustin Lara, Louis Armstrong, Adolfo López
Mateos, José Revueltas, Eduardo Lizalde, Julio Cortázar, Juan José
Arreola, Lecumberri, así como movimientos sociales, manifestaciones
cotidianas, lo mexicano en su constante re-definición.
Doña
Leticia, viuda de Julio, subrayó la importancia de continuar con el
legado y ante todo, de considerar la obra de Pliego en su estética
propia, pues el autor siempre puso toda su atención en la realización
de su obra, en la selección de los momentos, los espacios, incluso en
la edición de los títulos y las frases. Elementos que parecen, al
espectador, “naturales” pero que son la impronta de Pliego.
Una
vez más, México y los mexicanos tuvimos la oportunidad de re-descubrirnos
en un conflicto lejano, puesto que ya ni siquiera tenemos un servicio
ferroviario de pasajeros, un México cercano, como el que dijo Tomás
Pliego, y, en todo caso, una forma de reconceptualizar nuestros
prejuicios por medio de una luz en esta obscuridad de lo humano: la luz
de Julio Pliego.
In
Memoriam, Homenaje a Julio Pliego en la segunda edición del 2º
Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, 2 de
octubre de 2007, Sala 1 de la Cineteca Nacional.
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