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La Discriminación en El Oasis
por Jaime Lopez Vela
“El
acto de discriminación en contra de Roberto Morales Cabral, Carlos
Cervantes Bieletto y Regina Orozco el pasado 23 de septiembre por parte
del Bar El Oasis en el centro de la Ciudad de México, revive una vez más
la situación de vulnerabilidad en que vivimos millones de mexicanas y
mexicanos, de mujeres y hombres en México y en el mundo por motivo de
nuestra orientación sexual e identidad de género, de leesbinas, gays,
bisexuales, travestis, transexuales y transgéneros.
“En
este acto, se discriminó la presencia de hombres por ser afeminados, y
de una mujer por ser una mega bizcocho [Regina Orozco, N/Enkidu], se
atenta pues contra aquellos prófugos de la virilidad que se atreven a
vivir públicamente y con orgullo el placer que produce el travestismo,
y contra aquellos y aquellas cuya identidad de género asumida
plenamente los identifica como transgéneros o transexuales.
“Sin
embargo, estos hechos no son aislados.
“En
el mundo son numerosos los ejemplos de movimientos de la Diversidad
Sexual que han sido precedidos por trans para lograr el reconocimiento
de nuestros derechos, y con ellos, nuestra comunidad tiene una deuda.
“Las
personas trans constituyen el grupo más vulnerable de la Divesridad
Sexual, de acuerdo con las cifras de ONUSIDA, este grupo es el que
registra los peores datos de incidencia y prevalencia y mortalidad
asociadas al VIH/SIDA y otras ITS, al no reconocerse su identidad de género,
las oportunidades de empleo y atención de servicios de salud integral
es prácticamente inexistente y el trabajo sexual se convierte en una
alternativa casi obligatoria.
“Por
eso es preciso señalar que lo que se ha vivido en ésta ocasión es un
acto de transfobia, ese rechazo, esa repulsa contra una persona que
asume su orientación sexual e identidad de género y la vive plenamente.
“Pero
la discriminación es propia de todos los que estamos presentes, en la
sociedad mexicana discriminamos por tod, por ser indígenas o campesinos,
por ser niños o iñas, por ser mujeres, por ser gordos, flacos, morenos
o adultos mayores, y dentro de nuestra comunidad por no ser guapos, por
no estar fuertes o mamados [con cuerpo de gimnasio, N/Enkidu], y por
supuesto por ser vestidas y liosas como las llamaron en este acto.
“Por
todo esto es necesario terminar con la discriminación de todo tipo y
para ello, en lo que nos concierne hace falta el trabajo de una
Comunidad LGBT unida que luche por el reconocimiento de sus derechos.
“Hace
falta el trabajo organizado para que nuestras demandas sean atendidas,
para que el marco constitucional se reforme y las leyes que requerimos
se promulgen para lograr el derecho a la igualdad de mexicanas y
mexicanos LGBT que somos niñas, niños, mujeres, que vivimos en situación
de calle, que somos campesinos, indígenas, adultos mayores, que estamos
privados de la libertad y que por supuesto mostramos la identidad sexual
de nuestra persona como cada uno la asume, la entiende y la disfruta.
“En
la Ciudad de México, hemos avanzado en el reconocimiento parcial de
nuestros derechos, y contamos con la ley para prevenir y erradicar la
discriminación, pero mientras estamos aquí, a lo largo de nuestro país,
mexicana y mexicanos cuentan apenas con un marco nacional contra la
discriminación, pero no cuentan con el reconocimiento de sus derechos
civiles, sociales, culturales, económicos y políticos.
“Ahí
está el Tri Gay [equipo gay de fútbol mexicano, N/Enkidu] que
recientemente fue a Argentina sin contar con apoyos institucionales.
“Debe
alertarnos en este momento que mientras que la Agenda LGBT no ha sido
atendida por nuestro Congreso, la Iglesia Católica presiona para que se
reforme el marco legal y los curas puedan asociarse con fines políticos,
no les basta ser pederastas y recaudadores de narcolimosnas, ahora
quieren el poder formal para continuar atentando contra nuestra persona,
como lo han hecho y lo siguen haciendo desde los púlpitos.
“El
acto de discriminación por parte del Bar El Oasis, es pues, apenas una
muestra del atraso en el reconocimiento de los Derechos LGBT por la
sociedad mexicana, pero no olvidemos tampoco la desigualdad, la
injusticia, la pobreza y la falta de oportunidades para millones de
nuestros conciudadanos, los que no están presentes hoy aquí, por la
falta de nuestra solidaridad con los movimientos sociales que ante la
irrupción de un gobierno espurio como el que estamos viviendo crecen
todos los días, no están aquí por la falta de nuestra incidencia política
para lograr transformar nuestro entorno.
“Hemos
pedido a través de CONAPRED [Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar
la Discriminación, N/E] una disculpa pública, que se ofrezca una
fiesta para la Comunidad LGBT sin discriminación, que realicen ellos
una campaña contra el estigma, la discriminación, la homofobia, la
lesbofobia y la transfobia, veremos después si desistimos de continuar
con acciones de carácter penal, pero entendamos que no es sólo contra
el Bar El Oasis sino contra todo tipo de establecimientos que continúen
fomentando la discriminación por cualquier motivo, ya sean sitios LGBT
o no.
“La
discriminación es un acto de barbarie, es un acto de injusticia, es una
agresión que lacera que humilla y que denigra la condición humana.
“¡¡¡Erradiquemos
la discriminación!!!”
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