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¿Una última
sobre el aborto?
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José Álvaro Olvera I./ Comunidad Católica Vino Nuevo
Pues ya fue despenalizada la
interrupción del embarazo antes de la 12 semana. Lo que muchos esperaban
y lo que muchos temían se ha hecho realidad. Para unos es el triunfo de
la razón, de la justicia y el derecho de las mujeres; para otros es el
triunfo del mal, de satanás, de la sinrazón más absoluta.
Ahora, Serrano Limón de Provida
ha advertido que llamarán a la desobediencia sobre todo en los centros médicos.
El líder anunció que interrumpirán la llegada de “las abortistas”,
que provocarán descomposturas en el instrumental médico usado para
“actos criminales”.
El Colegio de Abogados Católicos
está recabando firmas para presentar una demanda de inconstitucionalidad
de la ley de despenalización. El IMSS ha dicho que se negará a realizar
las interrupciones del embarazo en sus centros sanitarios.
Por su parte, el Cardenal Rivera
anunció que el domingo se hará un pronunciamiento oficial de la jerarquía
católica en la misa de las 12, para la cual ha citado a todos los
sacerdotes de la arquidiócesis.
Del otro lado, se está
revisando si el Cardenal, el vocero de la arquidiócesis y el mismo
Benedicto XVI han trasgredido la ley de asociaciones religiosas con sus
palabras y sus llamamientos.
Por lo visto, aún nos falta
mucho para que el asunto quede definitivamente cerrado.
En ambos lados se encuentran
posturas de intransigencia que han provocado insultos, demandas,
descalificaciones, deseos de venganza (como las de quien nos escribió
diciendo que quienes apoyaban el aborto merecen haber sido abortados) y
hasta amenazas de muerte, como si para defender la vida tuviéramos que
llegar a estos extremos de incoherencia.
¿Qué decir? ¿Será que la única
palabra como creyentes en Cristo sea la descalificación, la incitación
al vandalismo (que sinceramente es lo que está haciendo Serrano Limón) y
las amenazas?
Los cristianos estamos llamados
a ser portadores de vida, creadores de ecosistemas donde la vida, TODA LA
VIDA pueda florecer y abundar, pero esto no significa que debamos crear un
país teocrático, donde las leyes apoyen nuestra fe y no permitan la más
mínima digresión.
Por eso, mi deber como creyente
es apoyar las iniciativas de una verdadera formación y educación sexual,
abrir espacios donde las mujeres puedan ser apoyadas y acompañadas en su
embarazo, ofrecer alternativas de adopción para quienes no desean tener
al hijo que están gestando… pero también es respetar a quienes decidan
abortar porque, aún cuando abortaran siempre, siempre serán nuestras
hermanas, hijas muy amadas de un Dios que las comprende, porque en su
corazón compasivo no hay lugar para los odios, las revanchas ni las
excomuniones.
Apostar por la vida… ¿alguna
vez hará tanto escándalo la jerarquía frente a los sacerdotes que
abusan de menores o de monjas? ¿O eso no es apostar por la vida?
J. Álvaro Olvera I.
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