| Crónicas de amor y de hombres: Los Andares del Jaguar

© Manuel Amador Velazquez/Enkidu
Este espacio, es para todos los hombres y mujeres, pero en especial es
para todo aquel “ser”, que se atreve a sentir como "el
otro". Es un espacio
para que nos sigamos viendo, entendiendo, a partir de nuestra vida y de la
forma que vemos el mundo y en algún lugar tod@s podamos seguir escuchando
los susurros, los sollozos del otr@, saber qué le duele al otro, qué le
angustia, cómo siente o cómo se la esta pasando, en su condición como
persona.
Es también un espacio para invitar a seguir escuchando y entendiendo
nuestras mas profundas situaciones, escuchar nuestras armonías, nuestros
ruidos, nuestros miedos, dudas y deseos, eso que cada un@ en su
especificidad tiene. Es para que sigamos entendiéndonos mediante las
andanzas y de la forma en que vivimos, cómo sentimos al otro, a la otra,
cuáles son nuestros sueños, qué soñamos cuando deseamos soñar.
Es un espacio para enaltecer la militancia política, esa del saber y
atreverse a vivir de este modo, contra la vergüenza, contra la homofobia,
el "ser" como uno siempre soñó, el ser en su esencia,
capaz de amar y
de ser libre.
Es para decirle al mundo que las personas homosexuales, lesbianas,
bisexuales,
transgeneros, travestis y transexuales, somos, ante todo, seres humanos
y sentimos,
sobre todas las cosas, como todos los seres humanos. En ese sentido, este
espacio es sobre todo para seguir entendiéndonos “los
humanos”.
Finalmente, es un legado para las nuevas generaciones, para que sigamos
entendiéndonos aun en el tiempo. Es
para esos otros amores que no estan y para los que nunca podré conocer, porque tal vez ya no
me encuentre en este espacio-temporal... Y a propósito del amor, de este modo y de la forma en
cómo sentimos y
concebimos el mundo, iniciamos y buen viaje hacia adentro, profundo, hacia
dentro del otro…
EL HOMBRE Y SU AMIGO, EL MIEDO Y LA SOMBRA
Para mi Chaparrito, a varios kilómetros de mi,
donde quiera que se encuentre...
Sobre el desierto los relámpagos suenan lejos. Un estruendo de luz
delata una silueta que salta entre las sombras…. Estas ahí… Te
detienes, volteas hacia atrás, quieto, asombrado, lames la herida y
contemplas la luna que pasa de prisa entre nubes agitadas. El viento sopla
tu plumaje, mientras sueñas la tarde en que quemamos el aliento de tu
boca a mi boca... Un aullido traspasa el viento... Te inquietas... Te
regocijas ahí, entre luz de luna y añoras. Por tus mejillas, las dudas,
hechas líquido, caen...
...y en otro lugar de este espacio “el amigo despierta entre
sueños para asegurar el abrazo de su amigo solo con un beso, tibio vuelve
a soñar"
... Tus respiros son alargados. Tocas tu sexo… Emites sonidos,
supuras un poco el dolor. Los sueños se escapan. Añoras y el color de la
luna ilumina tu piel... El instintito te llama… Otro sueño se escapa...
Un estruendo cae... Y yo sueño con un asteroide para poder trasladarme
a tu espacio y besar tu mano suave. Cubrir tu cuerpo y emitir los aullidos
juntos, allá, en medio de la noche…y esparcir las dudar entre sombras…
Otro estruendo cae…Mis sueños se hacen líquidos... Caen... y mi
cuerpo escapa hacia ti... Estoy aquí, derramando tinta para saber de ti.
Trazando tu silueta en palabras y en la distancia beso tu herida. Abrazo
tu cuerpo para entenderte, para liberarte, para sanar tus dudas, descubrir
las mías y saber de nuestras intenciones, aun en la distancia que separa,
para poder descifrar el mundo, nuestros mundos, tu mundo que es profundo,
que me seduce... y así saber las verdades entre amigos, entre la noche,
entre relámpagos, entre sombras…
Manuel Amador
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