Izquierda en crisis
se declara moderna y socialista en el Sheraton Centro Histórico
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 20/08/2007 (IPS) - El opositor Partido de
la Revolución Democrática (PRD) se proclamó una "izquierda
moderna, amplia, plural, democrática y socialista", además de
reiterar su negativa a reconocer como presidente de México a Felipe
Calderón, pese a que tal postura le restó muchas adhesiones.
Líderes del PRD aseguraron este lunes que su partido
salió fortalecido de su X Congreso Nacional, no obstante las riñas y
la denuncias de fraude interno y corrupción registradas en el marco de
los debate de los 1.700 delegados, 400 de los cuales se retiraron de la
cita antes de finalizar con el argumento de que no eran escuchados.
En las elecciones generales del 2 de julio de 2006 el PRD obtuvo la
mayor votación de su historia y quedó apenas a medio punto porcentual
de ganar la presidencia, pero luego sufrió una marcada caída en las
preferencias, según indican todas las encuestas de opinión y los
resultados de comicios estatales.
El PRD irá recuperando su fortaleza y depurará su vida interna, que
hizo ya crisis por los enfrentamientos "tribales (de grupos antagónicos)",
declaró a IPS Alejandro Encinas, quien competirá en marzo del año próximo
como uno de los candidatos a presidir la agrupación, cuyo congreso de
cuatro días finalizó el domingo.
Encinas, cercano al ex candidato presidencial Andrés López Obrador, señaló
que la izquierda pugnará por lograr reformas políticas y económicas,
pero seguirá sin reconocer al conservador Calderón como mandatario del
país, pues considera que accedió al cargo mediante un fraude
electoral.
Aunque tal postura va a contracorriente de la mayoritaria posición de
la ciudadanía mexicana, según consultas varias que además otorgan al
presidente índices de aprobación de alrededor de 70 por ciento,
Encinas sostuvo que es coherente con la línea de su partido.
Creado a fines de los años 80 por un desprendimiento del Partido
Revolucionario Institucional, que gobernó México de 1929 a 2000, junto
a líderes de corrientes izquierdistas y socialdemócratas, el PRD es
hoy la segunda fuerza legislativa nacional y gobierna seis de los 32
estado del país, lo cual representa su mejor momento histórico.
Sin embargo, en los procesos electorales posteriores a las elecciones
presidenciales, su caída ha sido estrepitosa. Tal desempeño tiene que
ver, sostienen la mayoría de analistas, por su posicionamiento frente a
Calderón.
En las cuatro elecciones de gobernador celebradas desde entonces apenas
ganó una, la del sureño estado de Chiapas, y con un candidato que era
originalmente militantes del PRI y que ahora reniega del PRD.
En esas y otras dos elecciones estatales, en las que además se
eligieron diputados locales y alcaldes, la izquierda obtuvo magros
resultados, siempre detrás del PRI y del gobernante Partido Acción
Nacional (PAN).
Además, las opiniones positivas sobre el PRD cayeron de octubre de 2006
a junio pasado de 21,4 a 17,9 por ciento de los consultados, mientras
que las negativas aumentaron de 37,1 a 42,1 por ciento, según datos
publicados a fines de julio por la firma encuestadora Mitovfsky.
Cuando se preguntó a 3.000 entrevistados en hogares si en las
elecciones nacionales para diputados en 2009 votaría por el PRD, 62 por
ciento de ellos respondieron en octubre de 2006 que eso sería poco o
nada probable y en junio ese indicador llegó hasta 67 por ciento.
A su vez, una encuesta del diario Reforma realizada por teléfono el 23
de junio a 300 ciudadanos de distintas partes de México indicó que 84
por ciento de ellos sugirieron al PRD reconocer a Calderón como
presidente y negociar con él.
En ese marco, 67 por ciento de los entrevistados consideraron que el PRD
es una agrupación que requiere cambiar para ser una buena opción política
y sólo dos de cada 10 opinaron que representa hoy una buena opción política.
Migue Granados, columnista del diario Reforma y del semanario
izquierdista Proceso, advierte que, si la tendencia declinante del PRD
persiste, en las elecciones federales de 2009 para renovar parte de
Poder Legislativo "su presencia se achicará hasta hacerse
imperceptible".
Detrás de la declaratoria de que el PRD es hoy un partido de "izquierda
moderna, amplia, plural, democrática y socialista", tal como se
acordó en su último congreso, está la idea de que la agrupación
apuesta por la vía electoral y que pondrá énfasis en apuntalarla y
ganarla, explicó Encinas.
"Habrá que ir aclarando cómo y por dónde abre brecha el PRD,
pues su crisis interna y sus posturas rijosas (agresivas) no parecen
garantizar nada", señaló a IPS Lucio Contreras, politólogo de la
Universidad Nacional Autónoma de México.
"La declaratoria de izquierda moderna y democrática es por ahora
tan sólo una frase. Habrá que ver si se llena de sustancia y acción",
apuntó Contreras.
En el tema de cómo posicionar al PRD frente al gobierno fue donde más
debates y riñas surgieron en el congreso de ese partido.
Las posiciones fluctuaron entre no tratar nada con el presidente ni con
su partido, el PAN, y la de establecer acercamientos como el que ya
tienen gobernadores del PRD.
Al final se impuso la idea de negociar con el PAN en el Congreso
legislativo, pero siguiendo sin reconocer a Calderón, que según su
tesis ganó en julio gracias a un fraude, denuncia que en su momento los
jueces electorales desecharon.
Según Jesús Ortega, otro de los candidatos a presidir el PRD, no
hablar con el "presidente espurio" no significará estar
cerrado al diálogo con las diversas fuerzas políticas.
Los delegados del PRD que apoyaron la tesis de no tener contacto con el
PAN y de rechazar toda iniciativa legislativa de ese partido, acusan a
Ortega de tener una posición timorata y de no ser fiel a López Obrador,
quien en noviembre fue declarado por sus seguidores "presidente legítimo"
de México.
Ortega y sus seguidores hicieron trampa y engañaron a los delegados
para así imponer sus posiciones, se quejaron esos grupos más radicales,
que totalizaron unos 400 delegados y abandonaron el congreso antes de
votar las resoluciones finales. Empero, luego aclararon que no dejaran
el partido.
"Dicen (los partidarios de Ortega) que no negociarán nada con
Calderón, pero al final lo harán, es parte de su estrategia",
declaró a un medio radial Dolores Padierna, una de las líderes del PRD
que se retiró antes de terminar el encuentro.
Varios incidentes se registraron en el congreso partidista. Hubo
empujones, insultos y hasta se registró más sufragios que votantes en
una ronda de votaciones.
En el PRD hay una cultura no democrática y proliferan las expresiones
de clientelismo y corporativismo, reconoció Ortega. Encinas compartió
esa evaluación y calificó de vergonzosos los enfrentamientos entre las
diversas "tribus".
Un diagnóstico previo realizado por la comisión organizadora del X
Congreso del PRD, reconoció que en ese partido hay falta de "institucionalidad"
y prevalecen las luchas intestinas, el pragmatismo y la ausencia de una
cultura democrática.
"Hacia fuera, la crisis del partido se refleja en pérdida de
autoridad moral y de credibilidad ante la sociedad", apunta el
documento.
Pero eso terminará y el PRD avanzará en su ruta democrática y como un
partido moderno, prometió Ortega.
Hasta tanto ello ocurra y cuando ya pasaron 13 meses de las elecciones
presidenciales y más de ocho de la investidura de Calderón, todas las
encuestas coinciden en que si se repitieran los comicios, la izquierda
perdería de forma apabullante.
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