Poder televisivo
pierde crucial batalla
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 12/09/2007 (IPS) - El parlamento de México
soportó presiones y puso como nunca antes contra la pared a los
poderosos medios de comunicación electrónicos, al encauzar este miércoles
una reforma que privará a ese sector de las millonarias sumas que recibían
en las campañas electorales.
Además, los legisladores prometieron que en seis
meses más tendrán lista una norma dirigida a romper los monopolios
existentes en la radio y la televisión, en clara referencia a las
cadenas Televisa y TV Azteca.
Los senadores recibieron el martes en una audiencia que se prolongó por
cuatro horas a los dueños y principales presentadores de las estaciones
de radio y de televisión. Tras soportar el embate y hasta los insultos
de algunos presentes, lo cual fue transmitido en directo por varias
estaciones, ese cuerpo legislativo aprobó las reformas por mayoría.
Los cambios legales aún deben ser sancionados por la Cámara de
Diputados, según indica el sistema bicameral existente en México. Pero
no se espera mayores cambios por los acuerdos previos alcanzados entre
los principales partidos: el gobernante Acción Nacional (PAN) y los
opositores Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática.
Los observadores sostienen que las reformas en proceso representan un
viraje importante en el sistema electoral. Las nuevas normas están
dirigidas, dicen sus autores, a volver a las competencias electorales más
equitativas y a desvirtuar el peso de la propaganda políticas en los
medios.
Pero en la perspectiva de los socios de la Cámara Nacional de la
Industria de Radio y Televisión, en la que los consorcios mediáticos
Televisa y TV Azteca tienen gran poder, las reformas apuntan a coartar
la libertad de expresión y empresa.
Siete de cada 10 televidentes mexicanos sintonizan canales de Televisa,
mientras dos ven a las señales del emporio TV Azteca. En radiodifusión,
la oferta se concentra en unos 13 grupos empresariales en este país de
más de 104 millones de habitantes
Directivos de la Cámara señalaron que seguirán dando pelea en las
legislaturas locales para impedir que la reforma prospere. Según la
Constitución, para que una reforma a la máxima ley del país surta
efecto es necesario que sea aprobada por la mitad más uno de las 31
legislaturas estatales.
"Lo que hemos hecho con las reformas es poner fin a la influencia
determinante del dinero en las campañas electorales" y a la relación
viciada que se existe hoy entre los políticos y los medios de
comunicación, dijo a IPS Santiago Creel, legislador del PAN y
presidente de turno del Senado.
"Aquí no hay dedicatoria, sólo se trata de tener un mejor sistema
electoral", sostuvo.
Pero el asunto irá más allá. En seis meses estará lista una nueva
norma sobre radio y televisión dirigida a abrir la competencia en ese
sector, a romper los monopolios y a velar por los medios de comunicación
públicos y comunitarios, señaló Creel.
Los legisladores se burlaron de los medios de comunicación electrónicos,
pues no tomaron en cuenta sus puntos de vista al aprobar la reforma
electoral, señalaron portavoces de TV Azteca y Televisa.
Sin embargo, varios legisladores explicaron que lo que en realidad
sucedió es que los legisladores se mantuvieron unidos y que soportaron
las presiones y hasta las amenazas de censura que les habría hecho los
medios.
Según los dueños de algunos medios electrónicos, que antes reclamaban
a los partidos políticos su presunta ineptitud para lograr acuerdos,
los legisladores armaron un frente para perjudicar a la democracia.
Las nuevas normas de carácter constitucional indican que los partidos
políticos, que reciben financiamiento público, no podrán contratar en
forma directa su publicidad.
Las cuñas, por cuya transmisión recibían los medios electrónicos
jugosas sumas de los partidos, sólo podrán transmitirse en tiempos
oficiales o del Estado, y será el independiente Instituto Federal
Electoral el que administre esos espacios.
Los legisladores recordaron que las empresas privadas de radio y
televisión operan concesiones del espectro radioeléctrico, que es un
bien público, y que hay normas poco cumplidas que indican que el Estado
tiene el derecho a usar tiempo de transmisión en las estaciones sin
costo.
Las normas en proceso de aprobación prohibirán además a cualquier
grupo empresarial o de interés contratar espacios electrónicos para
expresar opiniones políticas durante las campañas electorales. También
estipulan que el gobierno y las autoridades estatales no podrán emitir
programas para promocionar obras o buscar elevar el perfil de algún
funcionario.
Los medios de comunicación sostienen que tales disposiciones los
perjudican económicamente y atentan contra la libertad de expresión.
Además, en un gesto de exageración, argumentaron que ya no podrán
nunca más difundir opinión política.
Pero los parlamentarios les recordaron que sólo cuando haya campañas
electorales federales, lo que sucederá según las reformas cada tres años
y por un período que no excederá los tres meses, se usarán los
tiempos oficiales en los medios.
También explicaron que no hay ninguna restricción para que analistas,
políticos, autoridades, periodistas y ciudadanos en general puedan
opinar en los programas de televisión o radio. Lo que queda prohibido
es contratar espacios de propaganda durante los tres meses que durarán
las campañas.
En los comicios presidenciales de julio de 2006, cerca de 80 por ciento
de los más de 324 millones de dólares que los partidos políticos
gastaron, y que los contribuyentes aportaron, fue a parar a las firmas
dueñas de los medios electrónicos de comunicación, por ser los
principales difusores de la propaganda electoral.
En ese proceso se difundieron 757.545 cuñas en los medios electrónicos,
en especial en Televisa y TV Azteca. Una tercera parte de esa publicidad
continúa en investigación pues no se sabe quién la contrató ni pagó.
Con la reforma se acabaron los contratos entre partidos y medios de
comunicación, se acabó la opacidad y el poder mediático en la política,
proclamó Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del
izquierdista Partido de la Revolución Democrática.
"Lo que hemos hecho es adoptar un modelo dirigido a expulsar el
poder del dinero en las campañas electorales", declaró por su
parte Mario Fabio Beltrones, líder de los senadores del ex gobernante
Partido Revolucionario Institucional.
Lo que vendrá luego de la reforma será dictar una nueva ley de radio y
televisión que sustituya a la anulada en junio por la Suprema Corte de
Justicia, que había sido aprobada por el Poder Legislativo bajo presión
de las dos principales cadenas de TV y que las favorecía ampliamente.
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