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Masculinidades
diversas e identidades
sexuales
Masculindades
diversas en Los Martes de Enkidu el 16 de junio de 2007
Al inicio, Salvador Zavaleta
retomó las expectativas que sustentan al proyecto Masculinidades
Diversas en términos de rescatar experiencias y situaciones cotidianas
en torno a las diferentes posibilidades sobre como se viven desde la
diversidad sexual las alternativas de ser hombre; anunciando además el
tema para la presente charla (Identidades Sexuales).
Posteriormente Jorge Yáñez,
se refirió a la
importancia de estudiar las masculinidades gay, bisexual y trans en un
mismo nivel de valoración que las masculinidades heterosexuales;
precisando también la doble ocasión de análisis en cuanto estas
identidades contribuyen a reforzar elementos de identificación entre
afines y en que medida su interacción en espacios homosociales pueden
llegar a conformar auténticos guettos con serias dificultades para
relacionarse con las y los diferentes.
Criticó la dimensión
excluyente que todo guetto produce hacia otras identidades sexogenéricas
en aras de un esencialismo puro y que se traduce en características
requisitadas como gustos, edad, imágenes estereotipadas y presuntas prácticas
sexuales de un solo tipo. Se trata de una lógica de diferenciación a
partir de los sectores marginados pero que muy fácilmente reproduce
acciones discriminatorias hacia aquellos que no corresponden en su
totalidad con lo que esa mayoría grupal realiza.
Habló de investigaciones de
los últimos diez años que describen modos de vida de identidades menos
sujetas a las exigencias del sistema de sexo – género planteado por
Gayle Rubin hace más de 20 años, así como de masculinidades no
standarizadas y no urbanas, cuyas especificidades demandan su análisis
bajo una metodología distinta a las categorías construidas desde
realidades citadinas particulares.
Salvador Zavaleta colocó el
punto de las identidades sexuales que simplemente toman como modelo al
conjunto de roles heterosexuales asociados a una idea fija de lo
Femenino y de lo Masculino, haciendo notar que en la población gay se
tiende a flexibilizar en cierto grado ambos aspectos, alternándolos
incluso.
Yánez coincidió en la
necesidad de ensayar relaciones más equitativas, sin tantos patrones rìgidos
y con una mayor libertad para expresar los afectos.
Manuel Amador intervino
haciendo mención respecto a las identidades indígenas que no se
referencian por conceptos como lo gay
o la denominación misma de homosexuales, sino que se definen
principalmente por las prácticas sexuales que tienen, por ejemplo en la
Huasteca de Puebla con los hombres indígenas totonacas que dentro de un
pueblo que aglutina a más del 70% de estos indígenas, describen estas
conductas alternas a partir de rumores sobre lo que hacen, sin asignar
una denominación específica.
Formulando con ello la
interrogante de si ¿puede hablarse de un clóset en estos contextos en
donde todos lo saben?, cerrando la idea con la afirmación de que debe
hablarse de homosexualidades, sí, ya que existen, pero sin imponer
categorías inadecuadas que ni siquiera se corresponden con sus modos de
socialización.
Recalcó la relevancia de
considerar que la variante de clase también incide en la construcción
de ciertas identidades disidentes, “no es lo mismo poder pagar una ida
al Living que convivir en
el Viena simplemente”.
Los tres participantes
estuvieron de acuerdo en que cada región edifica no sólo lingüísticamente,
sino a nivel prácticas sexuales conocidas sus propias concepciones
sobre la homoeroticidad cotidiana.
En seguida Salvador Zavaleta
hizo notar los bloqueos que culturalmente genera la masculinidad hegemónica
que no se permite demostrar sensibilidad como entre muchos gays que
suelen tener una amiga heterosexual muy cercana, no así con los hombres
heterosexuales y su imagen de muy machos.
Jorge Yánez se concentró a
hablar de la masculinidad bisexual que construye una óptica aparte para
valorar tanto a la homocultura como al heterosexismo; que arma su propia
axiología en donde valores como la libertad tienen una importancia
primordial y que inclusive se enmarca como un elemento compartido por
los grupos de poliamor. Así mismo mencionó las afinidades más
evidentes entre las identidades bisexuales con las identidades trans,
por realidades e historias de vida más cercanas entre si.
Manuel Amador volvió a
referirse al reto que implica crear vínculos entre hombres homosexuales
y hombres heterosexuales, que respeten sus visiones y preferencias; ya
que se sigue apostando a fortalecer procesos de autoestima sólo entre
afines y con muchos prejuicios moralistas en la lectura hacia los otros.
Si hay homofobia pero también fobia hacia los heterosexuales.
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