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Carta
abierta de Sergio Alan Villarreal a Emilio Àlvarez Icaza sobre la
discriminación policiaca en Ciudad de México
México,
Distrito Federal a 12 de octubre de 2007.
MTRO.
EMILIO ÁLVAREZ ICAZA
PRESIDENTE
DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL DF
Presente
Distinguido
Don Emilio:
Antes
que nada, lo felicito por la realización de esta audiencia pública,
muestra del cumplimiento de esta institución en los temas que son de
su competencia. Aunque es menester recordar que, mientras persistan
los actos discriminatorios en nuestra sociedad, de manera particular
desde las esferas del poder público, ningún esfuerzo será
suficiente.
La
ciudad de México goza del privilegio de contar con un gobierno y una
mayoría legislativa proveniente de la izquierda social. Avances
importantes, como la Ley de Sociedad de Convivencia y la reforma legal
que permite la interrupción del embarazo hasta la doceava semana de
gestación, entre otros ejemplos, dan cuenta de ello.
Sin
embargo, la ciudad es enorme y el reto es monumental. Quienes vivimos
en este país heredamos la idiosincrasia de la discriminació
n cotidiana, a veces sutil, en ocasiones burda, pero siempre grave y
dañina para toda la sociedad.
Por eso
es que resulta muy preocupante ver que, a pesar de la procedencia
ideológica de las autoridades locales, en ocasiones parece que sus
convicciones no son tales y que el tema de la diversidad sexual sólo
es utilizado como una bandera ocasional, por la conveniencia política
del momento.
Una de
las aristas que reflejan la terrible y espantosa realidad de la
discriminació
n contra quienes vivimos una orientación sexoafectiva distinta de la
hegemónica es la arbitrariedad policiaca.
Desde
hace tiempo, en Zona Rosa, un lugar paradigmático para quienes
promovemos el cambio social hacia un mayor respeto por las expresiones
de la diversidad, se viven recurrentes actos de abuso policiaco
discriminatorio contra personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneras.
Hay
varios casos emblemáticos, ya conocidos por la institución que usted
preside, que son reflejo de la realidad cotidiana de muchas y muchos
que, por temor o ignorancia de sus derechos, no se atreven a denunciar
de manera pública y formal los abusos policiacos que han tenido que
soportar de quienes, en contrario, deberían cuidar y proteger sus
derechos.
De
manera reciente, el gobierno local, a través de la Secretaría de
Turismo, reveló que busca convertir a la capital mexicana en una
ciudad “gay friendly” y se adelantó que será estructurada una
“ruta gay”, con el fin de atraer turismo homosexual al Distrito
Federal y así generar beneficios económicos para el sector turístico.
Sin
embargo, esta iniciativa gubernamental, que resulta loable en términos
económicos, carecerá de sustento real si antes no se impulsa una
urgente y radical transformació
n del comportamiento policiaco hacia las personas que tenemos una
orientación sexoafectiva o una identidad de género distinta de la
que imponen los convencionalismos heterosexistas y machistas.
Por eso,
de manera muy respetuosa, le hago un atento llamado, en su calidad de
presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal,
para que, en cumplimiento de sus funciones, le haga un exhorto, en
calidad de urgente, al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo
Ebrard Casaubón, para que impulse de manera convencida y entusiasta
ese cambio que requieren los cuerpos policiacos.
El jefe
del Ejecutivo local preside, por ley, el Consejo para Prevenir y
Erradicar la Discriminació
n en el Distrito Federal, por lo que está comprometido a trabajar por
la igualdad y el respeto a los derechos de todas y todos, sin importar
la orientación sexoafectiva o identidad de género de las ciudadanas
y ciudadanos.
Hay
quienes ya no quisieran ver a lesbianas, gays, bisexuales, transgéneras,
transexuales, travestis e intersexuales en Zona Rosa, pero yo pienso
que la libertad que ahí se empieza a respirar, a pesar de los
constantes abusos policiacos, debería extenderse a toda la ciudad y
que toda la capital mexicana se convirtiera en una respetuosa y enorme
Zona Rosa, donde ninguna persona tuviera temor en demostrar sus
afectos como lo hacen las y los demás. Con la suma de las voluntades
de quienes creemos en la posibilidad de una sociedad verdaderamente
incluyente podemos lograr este sueño.
Ojalá
que la presidencia de esta comisión continúe con esta sensibilidad
hacia los temas de la diversidad sexual y de género, y que sea capaz
de lograr el cambio urgente que requiere la actitud del jefe de
Gobierno del Distrito Federal y el titular de la Secretaría de
Seguridad Pública para impulsar una transformació
n radical y de fondo en el comportamiento de la policía local.
Gracias
por su atención y quedo en espera de su amable respuesta a esta
petición formal.
Muy
atentamente,
Sergio
Alan Villarreal
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