| Se dice que en Etiopía se Obliga a que los Civiles entren a la Guerra Civil
FOTO: Vanessa Vick para The New York Times
El ejército etiope acordona partes de la Región de Ogaden.
Nairobi, Kenia, New York Times, Jeffrey Gettleman, 15 de diciembre (Traducción al castellano AVS/Enkidu Magazine): El gobierno etiope, uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en Africa, está obligando a que civiles no entrenados -incluyendo doctores, profesores, oficinistas y empleados de programas para el desarrollo, finaciados por el Banco Mundial y Naciones Unidas, para luchar contra los rebeldes en la región desolada de Ogaden, aseguran oficiales occidentales, refugiados y administradores etiopes que recientemente desertaron para evitar ser
reclutados.
Una Resistencia Armada


FOTO: Vanessa Vick para The New York Times
Los rebeldes del Frente de Liberación Nacional de Ogaden utilizan paneles solares, radios y teléfonos satelitales para comunicarse con otros rebeldes en
Ogaden.
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MAPA: The New York Times
Etiopía ha estado combatiendo a los rebeldes durante años. Pero con decenas de miles de sus fuerzas armadas que ahora enredadas con una insurgencia sangrienta en Somalia y muchos miles más que se agolpan en la frontera por una posible guerra con Eritrea, el gobierno parece depender de los civiles para continuar la lucha en
Ogaden, un territorio completamente seco donde las tropas de Etiopía han sido
acusadas, por grupos de defensa de derechos humanos, de abusos
generalizados. |
En un informe reciente, oficiales del gobierno en la región llamaron a los ancianos, los comerciantes, las mujeres y los servidores públicos a formar "comités de seguridad" locales y a movilizar a sus clanes para destruir a los rebeldes y sus bases de apoyo. El gobierno afirma que los rebeldes son terroristas que han llevado a cabo asesinatos y bombardeos y que los civiles se han ofrecido, de manera voluntaria, a combatirlos.
Pero a decir de muchos, la milia es algo poco voluntario. Un oficial de asistencia occidental dijo que los soldados habían entrado a la fuerza en hospitales para llamar reclutas al servicio militar y amenazó con cárcel a los trabajadores de la salud si no obedecen. En otros casos, listas de nombres fueron colocados en los tableros de anuncios públicos, ordenando a que los trabajadores del gobierno se reportaran a su deber, según un miembro del Parlamento regional y dos administradores etiopes que han huido del país. Se disparó a muchos de los que se negaron, a otros se les encarceló y en algunos casos fueron objeto de torturas, añaden los administradores y el parlamentario.
Los civiles están sirviendo como guías, porteros, traductores y soldados a pie y se les envía a los montes con poco o ningún entrenamiento para afrontar a los ya templados combatientes de la guerrilla. En las batallas subsiguientes, muches servidores públicos han resultado muertos recientemente, según informes corroborados por oficiales occidentales y trabajadores de asistencia.
"Todos los que trabajan para el gobierno -profesores, doctores, oficinistas, administradores- tienen que unirse a la milicia," dijo Hassan Abdi Hees, quien trabajó como contador principal en una oficina del gobierno en Ogaden y ahora busca asilo en Kenya. "Salí porque no quería morir."
Numerosos oficiales occidentales manifiestan su alarma por esta estrategia nueva, en especial cuando los primeros signos de que podría estar emergiendo una crisis humanitaria que los oficiales de asistencia habían predicho en el verano.
A principios de este año, el ejército etiope cerró ringleras de Ogaden para cortar el apoyo a los rebeldes, impidiendo la entrada de gran parte del tráfico comercial y la ayuda alimentaria de emergencia. Oficiales de ayuda occidentales advirtieron que esto podría causar una hambruna.
Desde entonces, el ejército ha relajado algunas de sus restricciones, pero una encuesta por el grupo de ayuda Save the Children U.K. [Salvemos a los Niños R. U.], encontró que las tasas de desnutrición infantil en algunas áreas ha aumentado más allá de los umbrales de emergencia y ahora están más altos que en Darfur o Somalia, ampliamente reconocidas como dos de las crisis más urgentes en Africa.
A fines de noviembre, John Holmes, el oficial más importante (senior) de Naciones Unidas, vino a Ogaden para evaluar la situación. Mientras que ahí, dijo él, escuchó informes de milicias civiles que estaban siendo formadas y observó que era cada vez más difícil encontrar trabajadores de salud, trabajadores de ganadería y profesionales capacitados en la distribución de la muy necesaria ayuda en la región, que ahora enfrenta una sequía.
"Ahí no existe una catástrofe, por el momento," dijo. "Pero existe mucha preocupación de que Ogaden se pudiese volver una crisis humanitaria seria."
Oficiales etiopes niegan esto.
"Muchos medios masivos de comunicación y organizaciones internacionales han estado exagerando los problemas," aseguró Nur Abdi Mohammed, vocero del gobierno. "No existe un problema de ayuda alimentaria. No existe un problema de desnutrición".
En cuanto a las milicias, Mohammed dijo, "lo que está ocurriendo es que las tribus locales se están formando para combatir al O.N.L.F [Ogaden National Liberation Front]," esto es el Frente Ogaden de Liberación Nacional, el grupo rebelde principal en la región.
"El pueblo quiere proteger su sustento," añadió Mohammed.
Acorde con el informe reciente del gobierno, publicado por las autoridades regionales, los servidores públicos que forman las tropas regulares no son los únicos a quienes se llama para combatir a los rebeldes. También se enlista a numerosos empleados que trabajan en programas financiados por donantes internacionales.
Ellos incluyen un proyecto de desarrollo pastoralista [pastoralist development project] que recibe millones de dólares del Banco Mundial y la oficina de prevención del SIDA del gobierno etiope, que es apoyado, en parte, por Naciones Unidas y el Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Un segundo documento del gobierno ordena a los servidores públicos a reportar para las listas del ejército a 10 empleados de una oficina contra el SIDA.
Un oficial del gobierno dijo que la totalidad de su departamento, incluyendo profesionales de cuello blanco, oficinistas, vigilantes nocturnos y choferes, quienes fueron obligados a realizar patrullajes de reconocimiento para encontrar rebeldes. El oficial, quien teme represalias del gobierno si fuese identificado, afirmó que el servicio militar interrumpió programas humanitarios apoyados por Estados Unidos, y que numerosos colegas resultaron muertos durante su patrullaje.
"Nosotros no sabemos cómo operar armas, pero el gobierno nos envía a las lineas del frente," aseguró el oficial.
Otros civiles que servieron en la milicia afirmaron que no se les proporcionó camuflaje e incluso tuvieron que comprar sus propios rifles.
"Es aterrador," dijo Ali Mahamoud, un profesor del Corán, quien dijo que él fue sacado de un tirón [yanked out] de la clase de árabe hace unos meses y fue asignado a la milicia. "No puedes ver a los rebeldes cuando te están disparando. Y los etiopes te matarán si intentas huir."
Los rebeldes dijeron que los civiles son blancos fáciles.
"Ellos desconocen los montes [bush]," dijo Daous, un comandante del Frente de Liberación Nacional Ogaden [Ogaden National Liberation Front].
Algunos de los profesionales mejor capacitados han preferido huir, incluyendo Sadik Mohammed Hajinur, un doctor educado en Sudán, quien solía trabajar en un hospital rural. El dijo que los soldados etiopes habían exigido que él reclutara miembros de la milicia de su clan y que cuando se negó, lo golpearon con las cultas de sus rifles.
"Enfrenté tantos problemas por parte del ejército," dijo el Dr. Sadik, quien ahora está buscando asilo en Suecia.
Dr. Sadik y otros refugiados describieron el programa de la milicia como otro ejemplo del grado al cual el gobierno de Etiopía llegará para controlar la región de Ogaden, que se encuentra en la frontera con Somalia y es hogar de, en su mayoría, personas de origen somalí, quienes hablan un idioma distinto y tienen una cultura diferente de los etiopes de las montañas [highland Ethiopians], quienes gobiernan el país.
Numerosos oficiales de Naciones Unidas y diplomáticos occidentales dijeron que estaban discutiendo el programa de la milicia en reuniones privadas pero, afirmaron, no podrían realizar comentarios en público por temor a provocar la ira del gobierno etiope, resultando en una posible suspensión de los esfuerzos humanitarios en la región.
"Nos encontramos en una situación muy delicada y necesitamos concentrarnos en salvar vidas en este momento" [“We are walking a very thin line, and we need to concentrate on saving lives right now]”, dijo un oficial de Naciones Unidas.
La
s autoridades etiopes ya han expulsado a la Cruz Roja de Ogaden, acusando a los trabajadores de ayuda de ser espías.
La Administración Bush considera que Etiopía es su aliado No.1 en el combate al terrorismo en el Cuerno de Africa y el gobierno de Estados Unidos le provee de aproximadamente $500 millones de ayuda anual. El invierno pasado, un comandante estadounidense dio a Etiopía información de inteligencia crucial para expulsar un movimiento islamista que había controlado la mayoría de Somalia.
Pero la organización humanitaria Human Rights Watch afirma que ha documentado docenas de casos de abuso severo por parte de las tropas etiopes en Ogaden, incluyendo violaciones tumultuarias, incendio de pueblos y lo que denomina "asesinatos de demostración" [“demonstration killings”], tales como ejecuciones en la horca y decapitación, con la intensión de aterrorizar a la población.
"Esta es una mini-Darfur", aseguró Steve Crawshaw, Naciones Unidas Director de Apoyo de Naciones Unidas de Human Rights Watch [United Nations advocacy director for Human Rights Watch].
La respuesta del gobierno etiope a tales críticas es, con frecuencia, una palabra: Eritrea. Los líderes de Etiopía acusan a su pequeño vecino de armar a los insurgentes en Somalia y en Ogaden. Eritrea niega esto, pero un informe de Naciones Unidas concluyó que el país, de hecho, había enviado cargas aereas de armas [planeloads of weapons] al interior de Somalia.
Etiopía también culpa a Eritrea por fracasar en lograr un compromiso sobre asuntos fronterizos, lo que provocado una gran concentración militar en ambos lados.
En cuanto a los Derechos Humanos, Meles Zenawi, Primer Ministro de Etiopía, dijo en una conferencia de prensa reciente que "no han habido violaciones generalizadas a los Derechos Humanos en Ogaden, no sólo porque nosotros creemos en el respeto a los Derechos Humanos, sino porque sabemos cómo combatir la insurgencia."
Pero numerosos soldados que han desertado recientemente aseguran que han participado en asesinatos brutales. Ahmed Mohammed, de 24 años de edad, dijo que nación en Ogaden y que había servido dos años en el ejército nacional. En agosto, afirmó, su pelotón estaba bloqueando un camino y atraparon un cami´n que intentaba escabullirse. Los soldados arrastraron al chofer y Ahmed dijo que él vió a su comandante cortar la cabeza del chofer con un cuchillo de caza de 10 pulgadas.
"Dejamos el cuerpo en el camino," dijo Ahmed, quien ahora es un refugiado en Kenya. Su historia no pudo ser verificada de manera independiente, pero es consistente con aquellas de otros soldados que han desertado.
Mohammed, el vocero del gobierno, desestimó la historia diciendo: "No hay un solo soldado que esté abusando de los Derechos Humanos. El ejército etiope es muy disciplinado y no abusaría de su propia gente" [“There is not a single soldier who is abusing human rights. The Ethiopian military is very disciplined and would not abuse its own people”].
Refugiados recientes agregan que el ejército ha estado intentando hacer que mueran de hambre y que el bloqueo era como una soga al cuello en algunas partes de la región, pues se ha recortado el suministro de alimentos.
En octubre, el grupo británico Save de Children U.K., estudió a más de 600 niños de Ogaden y encontró que 21 por ciento presentan desnutrición severa, comparado con investigaciones de Naciones Unidas que encontraron que las tasas de desnutrición son del 19 por ciento en un área de Somalia y del 13 por ciento en Darful, Sudán. Naciones Unidas considera que el 15 por ciento es el umbral de emergencia.
"Hemos cruzado la linea hasta volverse una crisis humanitaria," dijo un diplomático occidental que pidió no ser identificado por temor a represalias del gobierno.
Oficiales occidentales afirmaron que el gobierno etiope había comenzado a responder al aflojar las restricciones sobre el tráfico comercial y de alimentos y al permitir que Naciones Unidas abra oficinas de campo [field offices] en Ogaden. "Han habido desarrollos positivos en las tres últimas semanas," dijo Marc Rubin, Director de Emergencia para UNICEF en Etiopía.
Pero hay mucho que hacer para ponerse al día. La cantidad de alimentos de emergencia que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas [United Nations World Food Program] ha despachado a Ogaden este año es una fracción de lo que fue el año pasado, 19,475 toneladas, comparado con 155,249 toneladas.
Numerosos refugiados dijeron que habían sido rebajados a comer pasto.
Habsa Ghaffir, quien llegó a un campo en Kenya hace cuatro semanas, dijo que después de que las tropas etiopes quemaron sus campos y dispararon a su esposo, su hijo de 4 años de edad murió de hambre.
"Lo recuerdo
diciéndome 'Mami, traeme comida, Mami, traeme te, Mami, traeme agua,'" dijo Habsa.
Pero ello no tenía nada de esto.
"Es como si ellos intentasen extermininarnos," dijo ella mientras, nerviosa, quebraba ramitas entre sus dedos al momento de hablar fuera de su choza. "Incluso aquí, no estamos seguros."
Oficiales de Naciones Unidas aseguraron que los agentes de inteligencia etiopes se han infiltrado a Kenya y el 2 de noviembre se registró un ataque misterioso que sólo aumentó estos temores.
Según la policía de Kenya, hombres enmascarados irrumpieron en un edificio departamental en un barrio pobre de Nairobi y dispararon a cinco refugiados etiopes. Dos murieron, junto con un guardia afuera, a quien dispararon en la cabeza.
Nada fue tomado. Testigos dicen que los asesinos fueron directo al cuarto de los etiopes. La víctimas habían sido líderes estudiantiles en Etiopía y la policía de Kenya dice que algunos de ellos habían solicitado, previamente, protección.
Joseph Maina Migwi, Comandante de Policía de Kenya, dijo que no podía decir si agentes de seguridad de Etiopía estaban involucrados.
"Pero quienquiera que lo haya hecho," dijo él, "eran definitivamente profesionales pagados."
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