Uruguay legaliza la unión civil de
parejas de mismo género
FOTO: ARCHIVO (AFP): Dos hombres se besan
delante de una banda musical de niños y jóvenes pertenecientes a la
iglesia de Dios Misión Internacional (cristiana), al finalizar la
marcha "de la diversidad a la libertad", en Montevideo, el 1
de octubre de 2005.
MONTEVIDEO, 27/12/2007 (AFP) - Uruguay se
convirtió este jueves en el primer país de América Latina en legalizar
la unión civil de parejas homosexuales y parejas del mismo género, tras
la promulgación por parte del presidente Tabaré Vázquez de una ley que
consagra las uniones concubinarias de distinto o igual sexo.
La normativa refrendada por el mandatario
en consejo de ministros garantiza derechos y obligaciones para las parejas
heterosexuales y homosexuales que convivan más de cinco años sin
interrupciones, como la asistencia recíproca, creación de sociedad de
bienes, derechos sucesorios, cobro de pensiones por fallecimiento y otras
disposiciones vinculadas a la seguridad social.
Esta ley entrará en vigor durante la
primera semana de 2008 con alcance nacional. La iniciativa contempla la
apertura de un registro donde podrán inscribirse parejas de cualquier
género, al amparo de derechos similares a los que derivan del matrimonio
entre heterosexuales.
El diputado oficialista Diego Cánepa,
redactor del proyecto original, destacó a la AFP que la nueva ley "profundiza
la democracia, protege la diversidad de opciones y deja de lado la
discriminación existente en materia legislativa que amparaba determinadas
preferencias".
"Algo tan íntimo como elegir con
quién vivir, generar una comunidad y compartir aspectos de la vida
privada es un paso trascendente en la incesante búsqueda de la libertad
del ciudadano", subrayó el legislador.
Camino a su aprobación, la propuesta
transitó por intensos debates en las cámaras de Diputados y Senadores
hasta ser refrendada finalmente con los votos de la coalición de
izquierda en el poder, Frente Amplio, que cuenta con la mayoría
parlamentaria.
El texto define la unión concubinaria como
"la situación de hecho derivada de la comunidad de vida de dos
personas -cualquiera sea su sexo, identidad, orientación u opción
sexual- que mantienen una relación afectiva de índole sexual, de
carácter exclusiva, singular, estable y permanente sin estar unidas en
matrimonio".
María Paz, activista del Colectivo Oveja
Negra que trabaja en defensa de la diversidad de género de gays,
lesbianas, bisexuales y transexuales, calificó la aprobación de la norma
como "el primer paso en el reconocimiento de uno de nuestros derechos"
y atribuyó la misma a "la sensatez de algunos legisladores".
Aunque reconoció que "el ideal sigue siendo el casamiento" y
consideró "demasiado extenso" el periodo de cinco años
requerido para legalizar el vínculo.
Por su parte, el secretario de la
Conferencia Episcopal de Uruguay, Luis del Castillo, observó que "dar
amparo jurídico a un contrato entre dos personas no justifica asimilarlo
al matrimonio, porque le estaríamos haciendo daño a la base de la
familia".
|