Héctor
Ismael Sermeño
Especial
para Trazos Culturales
Tópicos reiterados y reiterativos:
¿Para qué? ¿Para quiénes? ¿Desde quiénes? Son las bellas artes en
los países del tercer mundo. ¿Un mal necesario? Como sea que
respondamos, las sociedades, incluyendo la salvadoreña deben dejar
huellas del desarrollo de la inteligencia, reflejadas en las artes.
¿Qué el público es poco? Los
porcentajes son similares según la cantidad de habitantes, el
desarrollo económico y científico y, obviamente el artístico.
De tal manera que considerar que en
México con ciento diez millones de habitantes, existen 5 millones de
consumidores del arte, relativiza, el que en El Salvador seamos los
mismos (¿se acuerdan?) quienes asistimos al y consumamos el arte; es
decir unas cincuenta mil personas para siete millones de habitantes.
El fenómeno se repite en toda
Latinoamérica y, con matices en todo el mundo.
De tal manera que seguimos con los
tópicos; la falta de educación, lo árido del ambiente para producir
artistas y arte, la falta de apoyos, la ingratitud del público, la
incomprensión y la retahíla larguísima de lamentos.
Así hubo en 2007 muchos eventos de artes
escénicas: danza de todo tipo, contemporánea, folklórica, clásica,
moderna; pese a la división de la asociación lírica salvadoreña
(ALISA), también conciertos y montajes operísticos, y, por supuesto,
teatro.
Las calidades fueron de mala (a veces muy
mala), a digna, pasando por regular; nunca alcanzaron la excelencia. Y
va de nuevo: ¿De quienes, para quiénes? Así por los años de los
años; danza clásica sin mayores presupuestos y un tanto anticuada,
danza contemporánea que no encuentra su camino y cuyas propuestas van
de indecorosas a la carencia de ellas, una ópera fraccionada y el
teatro, ¡ah! el teatro.
El teatro
Sin que 2007 fuera deslumbrante, hubo
más y mejores trabajos que el pésimo 2006.
Así el Festival Centroamericano se
volvió "muestra"; la "muestra" se trastocó en
"escénica" y salió de San Salvador, aunque más incluyente,
no fue trascendental, si bien fueron otros públicos en la provincia,
tan cercana y tan lejana a la capital.
La, tradicionalmente, mejor cartelera, la
del teatro Luis Poma inició con reposiciones; las mediocres puestas
costarricenses El diario de Ana Frank y Los monólogos de la vagina. La
2ª. parte tuvo hasta películas ante la poca producción teatral
"de calidad" hecha en El Salvador.
Se aducirán muchas justificaciones, se
han dicho barbaridades e incongruencias para ello, que incluyen lindezas
como que la poca producción y cuestionable calidad de los montajes se
deben ¡al cierre del Teatro Nacional! ¡Dios mío! ponles límites a la
capacidad de excusarse ante la poca creatividad, la falta de
preparación, la ausencia de dramaturgos locales y a que, con pocas
variantes, quienes hacen el teatro en nuestro país, siguen siendo los
mismos que hace treinta años, y esto no es malo, lo malo es la ausencia
de relevos.
Bueno, aquí van; nuevamente recalco que
no señalo lo peor del año, porque ya lo escribí en estas y otras
páginas de medios nacionales, y porque se trata de lo mejor de 2007.
1. Mejor puesta en escena: Pinocho de
Carlo Collodi, producida por el Teatro Luis Poma, por la interesante
propuesta, la correcta adaptación y la espectacularidad del montaje.
2. Mejor actor protagónico: el excelente
Omar Renderos como Creón en Tebas, por su magnífica creación de
personaje, por dejarse dirigir y buena dicción.
3. Mejor actriz protagónica: Alicia
Chong como Antígona en Tebas, talentosa y de gran presencia escénica.
4. Mejor actor en papel de apoyo: Oscar
Guardado como el Zorro en Pinocho.
5. Mejor actriz en papel de apoyo; Lupita
Avilés como la señora Tortolini en
El matrimonio es como el demonio,
producido por el grupo Hamlet; por ser toda
una primera actriz.
6. Mejor actor de comedia: José Antonio
Ramírez por El matrimonio es como el
demonio, por correcto, por no
sobreactuarse y hacer disfrutable la obra.
7. Mejor actriz de comedia: Rubidia
Contreras en Gorditas, por correcta, por no
sobreactuarse, por hacer una actuación
increíble en una obra de estructura mediocre.
8. Mejor primer actor: Antonio Lemus
Simún por El matrimonio es como el demonio. Al decir primer actor ya
está dicho todo.
9. Mejor primera actriz: Mercy Flores,
por las mismas razones que Rubidia Contreras en la misma obra que ella.
10. Revelación masculina: Jaime Ruano en
Pinocho.
11. Revelación femenina: desierto.
12. Mejor obra extranjera: Los que ríen,
los últimos, de la compañía española "La Zaranda"; el
teatro que raya en la perfección y que fuera el súper banquete
escénico del año.
13. Mejor montaje danzístico musical: El
libro de la selva de la Escuela Nacional de Danza, dirigida por
Francisco Centeno, por el uso del espacio escénico y la construcción
de un espectáculo a la altura de los mejores en Latinoamérica.
14. Mejor vestuario: El libro de la selva
y Pinocho.
15. Mejor escenografía: El libro de la
selva.
16. Mejor obra infantil: Los siete
cabritos y el lobo del grupo Hamlet.
17. Mejor director: Fernando Umaña, por
Tebas y Nuestra amante, la muerte.
Feliz año nuevo 2008 y ojalá que las
artes escénicas evolucionen todavía más.