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Del
color y los deseos
: Muestra de
Miguel Cano en Casa Talavera
Por
Rubén Fischer/Enkidu/Diversum México
El
pasado 2 de marzo, en Casa Talavera –un espacio cultural de Universidad
de la Ciudad de México–, se inauguró formalmente una muestra pictórica
con obra de Miguel Cano, un pintor (yo lo llamaría representador o
graficador de historias, si pudieran encajar esos términos en nuestra
lengua de uso común), oriundo del vecino estado de Veracruz y radicado en
la Ciudad de México desde hace muchos años. Es célebre por la astucia
con que traza a sus personajes y la forma en que nos cuenta historias
cachondas, sediciosas, de denuncia, incluso hasta con un dejo de
inquietante pornografía en el más puro y llano modo en que suele hacerse
en los pasquines de libre circulación de esta urbe congestionada y
megatransitada.
La
obra de Miguel se asemeja, por su forma y contenido, al ex voto
mexicano, tan socorrido desde tiempos de la Colonia y hasta bien entrado
el siglo xx, a lo largo y
ancho del país para clamar por milagros de salud, paz y amor, y de gran
trascendencia para expresar ecos del alma dolorida que los mensajes de la
voz no podían cubrir; además, mantiene una marcada tendencia hacia el
Kistch y el Naif. Él es conciente de que en cuestiones de expresión plástica,
habrá a quien guste su estilo y a quien no, y es el riesgo en la obra de
cualquier creador.
La
muestra de Miguel Cano es diversa, aunque no muy extensa en cantidad de
piezas; sin embargo, de una a otra hay diferentes estilos, formas,
intenciones sensuales, sexuales, de denuncia, de dolor y, sobre todo, un
derrame de golosa fantasía. Por todo lo anterior, es recomendable para el
visitante de esta muestra, dejar de lado las pretensiones sobre escuelas,
estilos y demás parafernalia en derredor de la producción plástica,
pues no aplicarán en strictu
sense.
Mejor será dejarse llevar por esa rítmica particular que cifran los
mensajes de sus cuadros, por las historias que cuenta con sus personajes,
las posturas que les otorga, y el documento que implican: él forma parte
del movimiento de liberación homosexual que se ha ido gestando desde los
años 70, junto con personajes ya históricos y de gran trascendencia en
nuestro país, como Braulio Peralta, Juan Jacobo Hernández, Carlos Monsiváis,
Nancy Cárdenas, Arturo Ramírez Juárez(†), Tito Vasconcelos,
José María Covarrubias(†) y Erac Arce(†), entre muchos
otros. Sus piezas tienen una rúbrica particular y es posible reconocerlo
desde ya.
Él,
sonriente, me explica detalles de sus cuadros, de la forma en que se
inspira para plasmar sus creaciones y feliz me participa los títulos de
las canciones que le inspiran para entretejer las historias que nos cuenta,
como en, por ejemplo, Angustia. Por lo tanto, es posible afirmar
que su muestra es también un cancionero popular. Me cuenta, además, que
hace algunos ayeres, Braulio Peralta, Arturo Ramírez Juárez(†)
y Pedro Rosas(†) al ver algunas de sus pinturas casi se
escandalizaban por lo explícito que era; sin embargo, ése ha sido y
sigue siendo Miguel Cano, para quienes lo conocemos y sabemos de su
particular forma de expresión.
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Escenas
de la revolución no vistas. Tren mexicano,
acuarela sobre papel, 1996.
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Un
cuadro que puede llamar mucho la atención, es aquel en donde varios
hombres, de tipo mexicano y con un tren de fondo, cojen, se maman, hacen
“trenecito” y eyaculan. Miguel explica: Este cuadro lo presente en una
semana cultural y a José María Covarrubias le gustó mucho, me lo pidió
y se lo di. Uno se siente bien de que su trabajo pueda gustar a los demás.
Un poco antes de morir, yo sin saber lo que planeaba hacer, me lo devolvió,
dijo que era mejor que yo lo guardara. A mí me sorprendió que hiciera
eso, digo, conociéndolo de tantos años y sabiendo lo difícil que era
para todo, pues nunca esperé que el cuadro regresara a mí. Unos días
después supe que se había suicidado.
“Creo
que soy el único pintor gay que pinta lesbianas”, confiesa Miguel en un
tono de complicidad; yo miro los cuadros en donde explícitamente las
mujeres se expresan en abrazos, besos, bailes y sensualidad; “sí”,
afirmo con sinceridad, pues de entre los hombres creadores no conozco más
casos, en cambio sí hay mujeres, lesbianas o no, que hay plasmado escenas
lésbicas en sus cuadros.
La
exposición se presenta hasta el 31 de marzo, en Casa Talavera, de martes
a domingo de 11:00 a 17:00 h. Talavera 20, esquina República del
Salvador, Centro. Tel.: 5542 9963.
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