Colombo,
20 de julio (IRIN/Traducción al castellano © AVS/Enkidu): Durante
cuatro años, R. Ganesh y Lakshmi, su esposa, han mantenido la esperanza
de ver, un día, regresar a su hijo, sano y salvo, a su casa en el
distrito de Trincomalee, al este de Sri Lanka. Lakshmi no ha dejado de
llorar desde el día en que su hijo único, Jeggar, entonces de nueve
años de edad, fue tomado por miembros de los Tigles de Liberación de
Eelam Tamil [Tigres de libération de l'Eelam tamoul (TLET)] y reclutado
por la fuerza como combatiente.
Jeggan
fue secuestrado el 14 de diciembre de 2002 por cuatro combatientes de
TLET en uniforme de combate, quienes entraron por la fuerza a su casa,
donde vivía con su familia
"Nos
apuntaron con sus fusiles a la cabeza y nos dijeron que no gritáramos",
cuenta Lakshmi a IRIN, en traducción al castellano de Enkidu. "Nos
vendaron los ojos, a los tres, y nos dijeron que debíamos combatir por
la causa Tamil", continuó ella. "Luego, ellos tomaron a mi
hojo y no lo hemos visto desde ese día."
A
pesar de un acuerdo de cese al fuego, signado en 2002 entre el gobierno
y los TLET, el reclutamiento de niños-soldado aún se practica por los
TLET y la facción Karuna, quien se encuentra separada del TLET desde
2004, según Joanna van Gerpen, representante del Fondo de Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF) en Sri Lanka
Desde
2001, los TLET recluraton por la fuerza a más de 5,700 niños-soldado,
acorde con UNICEF, de los cuales sólo 1,958 han sido liberados. UNICEF
también explica que al 31 de mayo de 2007, habían 198 casos no
resueltos de reclutamiento de menores por los rebeldes de la facción
Karuna y que sólo 60 niños habían sido liberados.
Desde
el secuestro de Jeggan, sus padres llevaron su pena a UNICEF y a la
policía de Trincomalee, pero el infante todavía no ha sido encontrado.
"Cumplirá 14 años de edad en octubre", declaró Lakshmi.
"Pero no se si aún está con vida. Ruego a Dios porque así
sea."
Cientos
de padres de los distritos nortes y este de Sri Lankam, devastados por
el conflicto, continúan con la esperanza de que sus hijos regresen les
serán regresados sanos y salvos. Es dificil determinar el número
exacto de niños que han sido reclutados por la fuerza, buen número de
familias no declaran el secuestro de sus hijos, acorde con numerosas
organizaciones humanitarias.
Algunos
niños, con edades de apenas entre siete y ocho años, han sido tomados
de sus padres, indica UNICEF. De los 1,591 casos no resueltos de
reclutación de menores por parte de los TLET, 506 tuvieron relación
con niños menores de 18 años.
Las
familias viven en temor
En
junio, los TLET se comprometieron a liberar desde entonces hasta fines
de 2007 a los niños-soldado que combaten en sus filas. En cuanto a los
rebeldes de la facción Karuna, ellos afirmaron que no dejarán en
libertad a ningún niño-soldado. Por tanto, los padres en los distritos
de Batticaloa, Trincomalee y Jaffna, en el este y el norte del país, se
mantienen escépticos.
"Tenemos
miedo de dormir por las noches, pues no sabemos cuándo se llevarán a
nuestros hijos", confió Jeyaraja Kandasamy, de 48 años de edad a
IRIN, quien es padre de so hijos de 12 y 14 años, y viven en Jaffna.
Según
Kandasamy, muchos otros padres comparten este temor.
"La
guerra continúa aunque el gobierno y los TLET, ambos, afirman que el
acuerdo de cese al fuego se lleva a cabo", deploró Kamaraswamy, un
habitante de Vavuniya. "No sabemos a qué atenernos en el futuro,
pero tememos que nuestros hijos no se encuentran seguros aquí."
"Los
TLET no están haciendo que nuestros hijos formen parte del combate; sin
embargo, continúan secuestrándolos", apuntó él. "¿A
dónde podemos ir? No dejaremos a nuestros hijos".
Los
TLET, quienes cuentan con las peores cifras de reclutamiento de
niños-soldado en el mundo, también se habían comprometido, en 1998 y
en 2006, a liberar a los niños que combaten en sus filas pero,
justamente como la facción Karuna, todavía son acusados por Naciones
Unidas y por asociaciones de defensa de los derechos humanos, de
reclutar menores.
Andy
Brooks, quien dirige la sección de Protección de la Infancia de UNICEF
en Sri Lanka, explicó a IRIN que una psicosis se ha instalado en los
hogares de los niños y los padres al norte y al este del país.
"Las
personas tienen miedo. Los padres temen por su vida y la de sus hijos,"
declaró Brook. "Cada niño debe ser protegido y liberado de la
causa militar."
jn/bj/mw/AVS-Enkidu