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¿Por qué EE.UU. no va a atacar a Irán?
Montevideo,
Uruguay, 21 de agosto
(© Maximiliano Sbarbi Osuna/Enkidu):
La
estrecha relación que Irán tejió con potencias regionales, como Rusia,
China y Turquía, sumada al papel importante que va a desempeñar para
los intereses europeos, aleja cada vez más la posibilidad de que
Occidente considere a Teherán como un objetivo bélico.
El
resurgimiento de las milicias talibanes en Afganistán y en Pakistán
sumado a los problemas crecientes de seguridad en Irak, son dos factores
claves que alejan la posibilidad de un ataque norteamericano a Irán. A
este escenario hay que agregarle que la República Islámica cada vez
está menos aislada del contexto político y económico regional e
internacional.
Mucho
se ha escrito en los últimos cuatro años sobre la inminencia de una
invasión o de un ataque aéreo a Teherán, apoyado por Washington y
Londres, debido a las enormes diferencias que mantienen desde la
Revolución de 1979. Sin embargo, muchos analistas atribuyeron la dilación
del plan bélico a que Irán, país rico en petróleo, podría dejar de
bombear crudo hacia occidente y bloquear la salida de buques de otros
estados del Golfo Pérsico que exportan hidrocarburos, lo que provocaría
una grave crisis económica mundial.
Esta observación no es del todo
completa, ya que la economía de Teherán depende en gran parte de las
compras de combustible por parte de las potencias. El principal factor
que impide un ataque a Irán es que el régimen de Irán no está tan
solo como se piensa.
Relación con Rusia
Moscú es uno de los principales
aliados de Teherán sin importarle cuál sea la línea ideológica del
gobierno. Lo era con el moderado Mohamed Jatami y lo es con el
conservador Mahmud Ahmadinejad.
Rusia no sólo veta todas las
resoluciones contrarias a Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU,
sino que es un inversor directo del programa nuclear iraní. Además,
saca provecho de la cuantiosa venta de armas, entre las que se destacan
los misiles S-300 para defender las instalaciones nucleares.
Además, Rusia utiliza en su
provecho la situación de enfrentamiento de Estados Unidos con Teherán,
ya que la influencia regional iraní es un freno a la temida expansión
de la OTAN en Eurasia.
Relación con China
La rápida expansión industrial
de Pekín demanda cada vez más cantidad de hidrocarburos, que China no
posee y que debe importar en su mayoría de Irán. A su vez, Teherán
junto con Pakistán son los dos principales compradores de armas chinas.
Tal como sucede con Rusia, China
es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y ha frustrado
toda resolución contraria a Irán propuesta por Occidente.
Relación con el espacio
postsoviético
Sin duda, los dos ex países soviéticos
más cercanos a Irán son Armenia y Turkmenistán. Con el primero
mantiene una fluida relación energética, ya que este año se inauguró
un gasoducto que reduce la dependencia armenia del gas ruso. Con
respecto a su vecino del norte, Turkmenistán, Irán se beneficia de lo
depreciado que se encuentra el gas turkmeno.
Sin embargo, Teherán mantiene
excelentes relaciones diplomáticas con ex estados soviéticos muy
cercanos a Estados Unidos: Georgia, Kazajstán y Azerbaiyán.
El gobierno de Georgia anunció
en diciembre de 2006 que va a importar gas iraní si continúan los
constantes sabotajes rusos al sistema de gas georgiano. A su vez,
Kazajstán tiene planeado tender un oleoducto para suministrar
combustible a las industrias iraníes. Y por último Azerbaiyán tiene
importantes acuerdos comerciales con su vecino del sur y ha propuesto
que el problema nuclear de Irán sea tratado exclusivamente dentro del
marco legal de la ONU, rechazando la posibilidad de una invasión
unilateral norteamericana.
Además, Irán participa cada vez
más activamente como miembro – por ahora observador – del Grupo de
Shanghai, asociación política-económica-militar entre Rusia, China y
los países de Asia Central, la cuál contrapone la influencia de la
OTAN en el Mar Caspio.
Relación con Europa
La oposición europea al programa
nuclear iraní no tiene tanta relación con la posibilidad de que éste
sea utilizado para agredir a Israel o a aliados norteamericanos en
Europa del Este, sino que constituye un modo de coerción para que los
mismos estados europeos puedan formar parte del lucrativo desarrollo
nuclear de Irán, con la excusa de que controlan que no se desvíe
material para la construcción de armas.
Europa considera de alta
importancia la relación energética con Irán. En primer lugar cada vez
está más cerca de la construcción del gasoducto Nabucco Este proyecto
crea una fisura entre los intereses norteamericanos de aislar a Irán
con los deseos europeos de reducir su dependencia del gas ruso. El
proyecto Nabucco busca extraer el gas de Azerbaiyán para ser
transportado a través de Georgia, Turquía, Bulgaria, Rumania, Hungría
y Austria. Existen avanzadas negociaciones para sumar a Irán a este
proyecto, precisamente este es el punto álgido entre Europa y
Washington. Su extensión sería de 3000 kilómetros y estaría
finalizado en 2011.
Además, en julio de 2007 el
presidente Ahmadinejad firmó con Turquía la construcción de un
gasoducto que va a transportar el gas turkmeno hacia Europa. Así,
Bruselas reduce la dependencia gasífera de Rusia y apuesta a un tendido
de redes de hidrocarburos menos costoso que si atravesara el Mar Caspio
desde Turkmenistán.
Relación con Turquía
Más allá de los negocios de
transporte de gas y petróleo compartidos, Irán participa con Turquía
de una política común de contención de kurdos independentistas. El
Kurdistán es la nación más numerosa del mundo que no cuenta con un
estado propio.
El gobierno de Turquía planea
periódicamente junto con Irán bombardeos a aldeas kurdas, donde
supuestamente se refugian soldados de milicias independentistas de esta
nación.
Relaciones con Afganistán
El presidente afgano Hamid Karzai,
es un cercano aliado de EE.UU. en la lucha contra el terrorismo. Pero,
la semana pasada en su visita a Washington, Karzai dijo que Irán
ayudaba y no entorpecía la reconstrucción de Afganistán.
Las raíces históricas entre
estos dos pueblos se hallan por encima de cualquier desacuerdo político
entre los gobiernos. Existen alrededor de un millón de obreros afganos
trabajando en Irán y más de 300 empresas iraníes operan en Afganistán.
Influencia en Irak
A pesar de que Irán niegue su
participación en la insurgencia iraquí, Teherán ejerce una enorme
influencia en la población chiíta iraquí. Algunos líderes religiosos
chiítas iraquíes se han formado en Irán.
Además, Irán presiona a Estados
Unidos a través de la comunidad chiíta iraquí a la cuál influencia.
Ahmadinejad comparte con Bush el
mismo objetivo de un Irak pacífico, pero las influencias iraníes actúan
a favor de que la comunidad chiíta domine por completo el panorama político
por sobre los sunnitas y los kurdos. En cambio, Washington busca que la
participación multisectorial iraquí devuelva la calma que permita
seguir invirtiendo en el sector petrolero y de servicios públicos del
país árabe.
Otro objetivo común que mantiene
EE.UU. con Irán es la erradicación de la presencia de Al Qaeda en Irak,
ya que esta agrupación extremista lucha por establecer el islamismo
sunnita.
El tema más candente entre Teherán
y Washington gira en torno a la supuesta provisión de armas por parte
de Irán a las milicias insurgentes iraquíes. No existen pruebas
concretas de que esto suceda a pesar de que se hayan encontrado armas
iraníes entre las milicias anti norteamericanas.
Conclusión
En conclusión, Estados Unidos va
a seguir apostando al descrédito internacional de Irán y a una implosión
política basada en la falta de libertades y el descontento social, que
provoque la caída del régimen religioso y que lo sustituya por uno pro
occidental.
Actualmente, los vetos rusos y
chinos a las resoluciones del Consejo de Seguridad han frenado todas las
iniciativas anti iraníes. También, hay que agregar que EE.UU. cuenta
con el apoyo de pocos países para un ataque, pero cabe recordar que en
marzo de 2003 muy pocos estados apoyaron la invasión a Irak y sin
embargo ésta se produjo y la fuerza ocupante contaba con soldados de
decenas de países.
A pesar de este dato, Irán no es un país débil, no sufrió el desgaste
que sobrellevó Irak entre 1991 y 2003 por las sanciones económicas, y
ha estrechado lazos muy fuertes con potencias regionales que siguen
apoyando al país, con una
visión estratégica, sin importar quién lo gobierne.
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