Preparados para la
adversidad en Cuba
Por Patricia Grogg
LA HABANA, 21/08/2007 (IPS) - Las autoridades
cubanas desactivaron el dispositivo montado en todo el territorio para
minimizar el impacto del huracán Dean, que tras pasar de largo frente a
sus costas causó estragos en Jamaica y otras islas del Caribe y llegó
este martes casi sin fuerzas a la península de Yucatán.
"Esta vez nos libramos… Veremos qué pasa con
el próximo", dijo a IPS Caridad Ramírez, residente en el
municipio habanero de Plaza y a escasas cuadras del mar, mientras guarda
un paquete de velas, cuatro pilas para su pequeña radio y tres latas de
pescado en conserva que compró para "esperar a Dean".
"Siempre hay que tener algo. Cuando pasa un ciclón cortan el gas,
la luz, no hay agua. Son días complicados", comentó. Quizás
alcance a engrosar con otras compras su modesta reserva o tal vez no.
Ramírez, de 50 años, sólo adhiere a la divisa de que, también en
materia de huracanes, más vale prevenir que lamentar.
Dean, el primero de la temporada ciclónica que se extiende de junio a
noviembre, obligó a la evacuación de varios miles de personas,
principalmente en Guantánamo, Santiago de Cuba y Granma, en la porción
más oriental del país, especialmente para protegerlas de las marejadas
y penetraciones del mar.
Las autoridades también informaron sobre daños en viviendas e
instalaciones sociales costeras, especialmente en esos territorios. En
algunos puntos, el mar penetró 11 metros con olas de cinco a siete
metros, y se sintieron rachas de hasta 80 kilómetros por hora. No se
reportaron personas muertas o heridas.
La protección de personas y recursos en situaciones de desastres en
Cuba está a cargo de la Defensa Civil, un organismo adscrito al
Ministerio de las Fuerzas Armadas bajo cuya dirección se pone a punto
todo el sistema de prevención en cuanto se avizora la formación de una
depresión tropical en el área.
Las fases que se establecen ante la amenaza de un ciclón tropical, que
son informativa, alerta, emergencia y recuperativa, permiten poner en
marcha una serie de medidas para enfrentar el fenómeno, entre ellas la
masiva evacuación de familias que residen en zonas en peligro de
inundaciones u otros riesgos.
En materia informativa, el jefe del Centro de Pronósticos el Instituto
de Meteorología, José Rubiera, y su equipo de expertos concentran la
atención nacional con sus continuos reportes sobre el seguimiento, paso
a paso, del ciclón y su trayectoria.
"A veces nos parece exagerado, pero es mejor saber lo que está
sucediendo", comentó Ramírez.
Todo este sistema se diseñó, y con el tiempo se fue perfeccionando,
tras la dramática experiencia del huracán Flora que del 4 al 7 de
octubre de 1963 devastó la región oriental y ocasionó la muerte de más
de 1.000 personas e incalculables pérdidas económicas.
En la actualidad, Cuba cuenta también con el apoyo del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que coordina proyectos para
promover la reducción del riesgo de desastres mediante sistemas de
alerta temprana e innovaciones para la construcción de viviendas más
resistentes a los huracanes.
El PNUD y otras agencias del sistema de la Organización de las Naciones
Unidas presentes en Cuba también respaldan la creación en los últimos
años de los Centros de Gestión de Riesgos en los territorios con mayor
peligro de desastres y cuyo funcionamiento descansa en las autoridades
municipales del lugar.
Según fuentes oficiales, estas entidades están concebidas para
favorecer la coordinación interinstitucional requerida para establecer
un consenso y definir los roles de todos los actores, incluyendo a la
población, en las acciones para la reducción de riesgo.
Por otra parte, la función principal de los centros es recopilar y
almacenar la información disponible que, una vez analizada, permita
elaborar estrategias, programas y proyectos para reducir la
vulnerabilidad y el riesgo en correspondencia con la política del país
en materia de defensa civil.
A la vez, Cuba tiene una participación activa en la Iniciativa para el
Manejo de Riesgo en el Caribe (CRMI), la red del PNUD para el
intercambio de conocimientos y experiencias entre las naciones de la
región, superando las barreras lingüísticas y culturales.
"Pensamos que en el Caribe se pueden ayudar unos a otros. Cuba es
una fuente importante de capacidad científica, que está dispuesta a
compartir con otras naciones del área", comentó a IPS, Karen
Bernard directora del CRMI en La Habana.
El Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología no hizo público
sus predicciones de huracanes para esta temporada, prevista como muy
activa por instituciones de Estados Unidos.
William Gray y Philip Klotzbach, investigadores de la estadounidense
Universidad Estatal de Colorado, prevén que en el océano Atlántico se
formen 17 tormentas tropicales en lo que resta del año, nueve de los
cuales alcanzarían la categoría de huracán y de éstos cinco serían
intensos, es decir, que llegarían a categorías entre tres y cinco de
la escala de Saffir-Simpson.
A su vez, la Administración Nacional Atmosférica y Oceanográfica de
Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) predijo entre 13 y 16
tormentas tropicales, de las cuales entre siete y nueve podrían
convertirse en huracanes, al exceder sus vientos los 118 kilómetros por
hora.
La influencia de un evento ENOS (El Niño/fase cálida de la Oscilación
del Sur), unido a la frecuente influencia de capas de aire en el océano
Atlántico procedentes del Sahara durante agosto, hizo menos activa la
temporada ciclónica de 2006 en el Caribe y el golfo de México.
En ese sentido, el año resultó beneficioso para Cuba, pues tras muchos
meses de sequía intensa, las tormentas tropicales Alberto y Ernesto
proporcionaron lluvias de entre 100 y 400 milímetros en las porciones
occidental y oriental del país.
Pero en 2005, la mayor isla del Caribe fue golpeada por los huracanes
Dennis, que provocó 16 muertos y daños materiales que sobrepasaron los
1.300 millones de dólares, Rita y Wilma, causante de la mayor inundación
de la historia de La Habana por penetración del mar.
En 2004 se registraron 14 ciclones en el Atlántico norte, seis de ellos
muy intensos, y Cuba fue gravemente afectada por los huracanes Charley e
Iván, con un saldo de tres personas muertas y miles de viviendas
destruidas.
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