Una simple opinion zonarosera
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Por Pablo Herrera/Enkidu
Ciudad de México, Pablo Herrera, 27 de
octubre de 2007: Hace algunos días clausuraron el más grande (en tamaño)
de los bares del Corporativo Cabaré-Tito, el bien conocido Cabaretito
VIP. El tercero en ser clausurado (primero fue el Metal, después el Punto
y Aparte), pero es el que más comentarios ha levantado entre la
población zonarosera fija y virtual.
El asunto ha llegado hasta la CDHDF, a
algunos medios de comunicación y para este fin de semana ya deberá estar
en los impresos de la Zona Rosa.
Parecerá en las siguientes líneas que mi
intención es defender a la policía capitalina o pronunciarme a favor de
la clausura, pero la realidad es que esa no es mi intención. Mi
intención es mas bien intentar redimensionar el hecho desde una
perspectiva particular, la de un fanático de la Zona Rosa.
Utilizaré como bases de apoyo dos notas,
primero la publicada por notimex en La Crónica de Hoy (Clausuran
discoteca en la Zona Rosa por venta de drogas), y segundo,
la carta publicada por Manuel Amador en Enkidu Magazine (Ante
la represión policiaca en Zona Rosa: la indignación y la denuncia)
además de un poco de experiencia, pues en vidas anteriores pertenecí al
ERUM y presencié diversos operativos.
De inicio, al parecer la acción fue parte
de los operativos en contra del narcomenudeo: “se detuvo a dos
vendedores de droga en posesión de 26 grapas de cocaína” (equivalentes
a entre $2,600 y $6,500 pesos). Dos bares mas (no LGBT [el “Tahití” y
“Los Tres Gallos”]) fueron visitados durante el operativo donde no
hubo detenidos y la operación no fue interrumpida.
Pero el operativo, según informan fuentes
extraoficiales locales de la Zona Rosa, se llevó a cabo, realmente por
denuncias no formales de entrada de menores al establecimiento.
A la luz de estos hechos me llama bastante
la atención uno de los comentarios:
“Algunos parroquianos iniciaron el
abandono del lugar. Alguien dijo: ‘Si te sales tienes que presentar tu
credencial de elector afuera, porque afuera están revisando también
muchos policías’. Las recomendaciones para los que nos quedamos adentro
continúaban: ‘si no traes credencial mejor espérate hasta que se vayan’.”
Si es un operativo para detectar menores
dentro del establecimiento es obvio que se solicite una identificación, y
mas aún, no existe una razon para que cualquier persona que se encontrara
dentro no tuviera una forma de identificarse pues se supone que por ley
esto tiene que ser verificado por el personal del lugar antes de
permitirse el acceso.
Después, sobre la forma en la que fue
llevado el operativo recojo estos comentarios:
“Una mujer policía grababa con su
cámara. Los flashes de cámaras fotográficas disparaban. Algunos
asistentes se agachaban, volteaban la cara; sin embargo, ellos con arma en
mano recorrían el lugar.”
“Otro grupo de policía paso al área de
los baños. Revisaron. Cerca de los sanitarios se encuentra un lugar con
luz tenue; espacio para un beso, una caricia, una frase entre los novios.
Ahí estaban los policías, con armas en la mano, poniendo en fila a las
parejas sorprendidas. Todos contra la pared. “Ahí, sus pertenecías
afuera”, decían con prepotencia en una revisión que seguía siendo
grabada. Tal vez esperaban filmar una película de contenido sexual “homoerotica”.
El grabar y tomar fotografías es lo mas
común, hoy en día, durante los operativos, pues es una de las formas en
las que las autoridades se protegen de denuncias injustificadas y
funcionan como evidencias hacia mandos superiores sobre la realización
del operativo, además de servir como objeto de análisis y discusión
interna.
El cateo cerca del área de los baños, lo
atribuiría a la búsqueda de drogas, pues al tratarse de un lugar
bastante oscuro crea el espacio perfecto para evadir la mirada del
personal de seguridad haciendo de este el espacio perfecto para el consumo
y venta de estupefacientes.
Las técnicas de intimidación hacia la
población LGBT, las políticas del miedo en Zona Rosa y demás prácticas
actuales en esta zona turística, son temas alejados de la clausura del
Cabretito VIP y de ello hablaré después.
Pero a los ojos de este humilde servidor,
hay que ver los hechos en su justa medida, dimensionarlos y recordar que
la Zona Rosa no es una, son varias zonas, con sus grupos de poder y
círculos de influencia propios. Tan diferentes son las “Zonas Rosas”,
unas de otras, que puedo recordar una manifestación mas o menos nutrida
por la clausura del “Atenea Palace” el año pasado, así como la nula
importancia que se le dio a la clausura de “Glam Bar” y es mas, nunca
supe de alguna queja ante CDHDF por la clausura temporal del “Starbucks”
de Plaza La Rosa.
Pero esta es sólo mi opinión.
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