| Cartas privadas 133
Mis noches mágicas.... Música de fondo: Anatema,
Alternativa IV.
Boston, Octubre 27, 2021
Mí querido H:
Te escribo sentado desde mi sillón hamaca de los años cuarenta (te
había comentado que lo había encontrado en un baldío totalmente
arrumbado y que lo pinté de varios colores. ¡Quedó fantástico!) Bueno,
aquí con café en mano iluminado solo por una luna gigantesca que compite
en su redondez con el ojo de buey de mi pared norte, leo bajo una luz
perlada tu última carta y te recuerdo, recuerdo tantos momentos que hemos
pasado juntos en una niñez que llevo colgada en el mejor retrato de mi
vida.
Ya hace exactamente catorce años que vivo en esta ciudad que solo ha
sabido ampararme y cobijarme desde el primer día en que me mudé a ella.
Mi vida ha sido, creo, bastante solitaria, pero en el buen sentido de la
palabra. He crecido constantemente, he pecado constantemente, he llorado,
he blasfemado pero siempre finalmente me he levantado para seguir adelante.
Ella me a enseñado a vivir conmigo, con mi pasado, con mi presente a
veces desesperado pero sobretodo con mi futuro que no hace otra cosa que
llenar mis mañanas de esperanza y de sonrisas iluminadas por un sol que
llena mi alma de fuerza y valor haciéndome cada día más hombre. Me ha
guiado en la búsqueda de la verdad, de esa verdad que todos buscamos y
solo algunos privilegiados encontramos tenemos el valor de hacerlo.
Conoces esa verdad amigo mío, has acaso visto su presencia en el
horizonte de tus amaneceres?
Eso es lo que mi vida en esta ciudad me ha enseñado, ¿comprendes
ahora porque me he quedado durante este tiempo? Esa verdad que conoces
viviendo tus días con toda la plenitud posible, viviendo lo que te
disgusta, aprendiendo de ello, lo que te aburre entreteniéndote con ello,
lo que no soportas sonriéndole a ello, lo que desearías cambiar
creciendo de ello. Haciéndonos ricos de nuestra sencillez. La verdad esta
en nuestra realidad, en nuestros días cotidianos, en nuestro momento. No
tenemos que anhelar experiencias o desear estar en otro lugar, nuestra
verdad nos lleva de nuestro momento hacia otro momento que es
absolutamente nuestro también.
Me cuentas que estás preocupado por tu trabajo, te entiendo. Pero
preocupándote solo haces que tu trabajo o la falta de el te pese y te
alborote. Todo, y créemelo, todo ocurre por una causa y tiene su efecto
universal, abre tu universo a esa posibilidad mágica que te hará crecer
y encontrarte a ti mismo, atiende con todo tu ser a todo lo que te rodea,
personas, animales, plantas, cosas, sin dar nombre a nada, sin juzgar, con
la mente en silencio pero el cerebro intensamente alerta. ¿No te parece
todo maravillosamente nuevo, fresco? ¿Sabes cuántas veces detengo mi
automóvil al costado del camino para observar la salida de una luna llena?
Me reconforta el alma, me carga con nuevas baterías para seguir hacia
donde me dirigía. Cuando te paras y comienzas a observar, ves todo a
través de un prisma de infinitos colores sin por ello perder el sentido
de la realidad.
Observar y no juzgar es el secreto de nuestro crecimiento, difícil, lo
sé, no creas que soy un superhombre o un faquir sentado sobre sus clavos.
Soy como tu, un alma en busca de su color ámbar, de su sentido.
Cómo nombrar a un durazno por su nombre, utilizando su nombre
simplemente?
Clasificándolo como el mismo, enumerando sus características
perderás el verdadero sentido del mismo, porque lo que percibes del no es
en verdad un durazno. Cuando juzgamos perdemos la Vida entrando dentro de
un esquema mental, dentro de nuestra memoria, de nuestros recuerdos
perdiendo ese lugar privilegiado de observación que tenemos. El secreto
está en observar en mirar intensamente, poderosamente.
Si consigues eso, estarás en tu momento eterno y podrás comprender el
tiempo, la vida, la muerte, hasta quizás tu Verdad.
Siempre te tengo presente y siempre me acompañas en mi búsqueda amigo
del alma.
Te mando un caluroso y fraternal abrazo,
Mi querido amigo
F.S.
Dallas 29
Octobre 2007
www.casabal.com
|