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Hillary
Clinton vence en los estados clave y recibe el apoyo del voto latino
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FOTO: Clinton celebra los
resultados en su sede electoral, en Nueva York. |
WASHINGTON|CHICAGO, El Mundo, Pablo Pardo & Carlos Fresneda
(06/02/2008): A las 12 y 19 de la noche, hora de Washington (9 y 19 en
California; 6 y 19 de la madrugada en España), el 'Supermartes' terminó.
Fue a esa hora cuando la agencia de noticias AP dio a Hillary Clinton y
a John McCain vencedores en California. Con un 15% de los votos
escrutados, Clinton obtenía un 55,63% de los votos.
Eso constituye una paliza electoral para Barack Obama, que queda
exactamente 22 puntos por detrás. Y otro golpe -uno más- para los
institutos demoscópicos, que habían anunciado que la carrera estaba
empatada o que Obama contaba con cierta ventaja.
Con el resultado de California, queda claro que Clinton y McCain son los
vencedores de esta noche. Pero eso tiene consecuencias diferentes para
cada uno.
La situación es mucho más confusa entre los demócratas. Es cierto que
Clinton ha ganado en todos los grandes Estados. Y las victorias de Obama
tienen un valor esencialmente simbólico, porque en su mayor parte se
trata de estados muy poco poblados, que la campaña de Clinton ignoró
debido a su escaso peso demográfico o, en el caso de Georgia, por su
numerosa población afroamericana.
El voto latino le dio a Hillary Clinton la llave de los estados más
codiciados. En Nueva York, los votantes hispanos demócratas le dieron a
Hillary el 75% de los votos, frente al 24% de Obama. En California,
donde más de una cuarta parte de la población es de origen hispano, la
proporción fue de 52% a 19% a favor de la ex primera dama.
Incluso en su estado adoptivo de Illinois, Obama se quedó en el 52% del
voto hispano, mientras Hillary recuperaba terreno gracias a la franja de
votantes hispanos mayores de 40 años, donde su ventaja sobre el
candidato afroamericano en incontestable. Su tirón entre la hispanidad
fue también vital para marcar las diferencias en Arizona y en Nueva
Jersey.
¿Cuántos delegados?
Pero el sistema electoral demócrata da ventaja a los candidatos que
pierden. Las reglas son tan confusas que todavía no está claro cuántos
delegados han logrado Clinton y Obama.
Hasta el 'supermartes', en las votaciones demócratas estaban en juego
unos 130 delegados. En la noche del 5 de febrero se eligen casi 1.700.
Los demócratas necesitan 2.025, sobre un total de 4.049, para lograr la
nominación oficial de su partido.
Los republicanos, por su parte, tienen en juego los resultados de 21
estados, de los que saldrán elegidos 1.081 delegados, de los 1.191 que
se necesitan como mínimo para lograr la candidatura. El número de
republicanos que asistirán a la Convención de Minesota, en la primera
semana de septiembre, es de 2.380.
En Nevada, hace dos semanas, por ejemplo, Hillary aplastó a su rival y,
sin embargo, consiguió un delegado menos.
De modo que Obama va a seguir su campaña. Además, puede arguir que él
-un negro- ha ganado en estados tan blancos como Iowa, Utah, Alaska y
Dakota del Norte. A eso se sumaría el trato de favor que Obama recibe de
los medios de comunicación estadounidenses, que le adoran tanto como
detestan a Clinton.
La siguiente batalla será el Martes de Chesapeake, el 11 de febrero,
cuando votan dos Estados y un territorio administrativo especial que
rodean la Bahía de Chesapeake: Mryland, Virginia y el Distrito de
Columbia, donde está Washingtón.
Será una votación decisiva. Porque el Distrito de Columbia es el
territorio más fuertemente demócrata de EEUU. Maryland es también un
Estado demócrata. Pero Virginia puede ser lo que fue Florida en 2000 u
Ohio en 2004: el Estado que decida quién va a ocupar la Casa Blanca a
partir del 20 de enero de 2009. |