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Luis Miguel Lombana en la
conferencia de prensa organizada por Teatro UNAM en el restaurante
Agapi Mu (Alfoso Reyes 96, Col. Condesa)
Entrevistas con Luis Miguel Lombana y Roberto Coria
sobre El Hombre que fue Drácula
Ciudad de México, Agustin Villalpando, 9 de
febrero de 2008 (Fotos Enkidu Magazine): Para fortuna de Enkidu Magazine,
esta semana tuvimos dos eventos especialísimos, gracias a la Universidad
Nacional Autónoma de México: Primero, Luis Miguel Lombana, quien
interpreta a Bram Stoker en la obra El Hombre que fue Drácula,
compartió con los medios de comunicación algunas palabras sobre esta
puesta en escena, esto en el marco de la presentación de las obras del
primer trimestre de 2008, organizada por Teatro UNAM.

Luis Miguel Lombana: Me toca hacer a Bram
Stoker en El hombre que fue Drácula. Es un privilegio poder
regresar con Eduardo, después de 10 años de no haber trabajado juntos y
resaltar que él sigue teniendo un proyecto. Su concepto de teatro
gótico; ser fiel a esos autores; ser fiel a toda una corriente literaria
y dramatúrgica y que sea constante en ello. Así que de entrada, regresar
después de 10 años es muy emocionante para mí, en el caso concreto de
Eduardo Ruiz como director y de Elena de Haro, una actriz que también ha
sido muy fiel a este proyecto y que está interviniendo en esta obra.
El hombre que fue Drácula es el proceso de
Bram Stoker, el proceso personal y como todo proceso artístico, ustedes
lo saben muy bien, es un proceso doloroso, complicado, con crisis, con
buenos y malos momentos; es una montaña rusa la que Bram Stoker tuvo que
vivir para llegar a esta obra que lo catapultó a la fama y lo convirtió
en un clásico.
El contexto de Roberto Coria, el dramaturgo
mexicano, sobre este proceso de Bram Stoker es muy interesante y
enriquecedor. Dice cosas muy importantes a través del portavoz de Bram
Stoker y pinta varias cosas: Una, la época victoriana, como era hacer
teatro en esa época. Las relaciones de este hombre, Bram Stoker, que era
gerente del Teatro Lyceum. Entro como un funcionario a este teatro y es
ahí donde escribe Drácula. Esta es una lectura.
La otra es el proceso creativo doloroso,
complicado, tortuoso que todos ustedes conocen muy bien, ya sea como
actrices, como directoras/directores o como dramaturgos. En eso no nos
diferencia nada de Bram Stoker, estamos tan cercanos de ese proceso
creativo desde que el hombre se bajó de los árboles.
El otro es el teatro dentro del teatro. Se
trata de un juego donde el Director Eduardo Ruiz juega de una manera muy
interesante. Vemos la vida de un teatro y vemos las bambalinas, el entre
bastidores, la vida en el camerino y el escenario. Esto nos es muy
cercano a todos, lo vivimos todos los días y es revelador para el
público ver a un escritor, un novelista, un gerente, inmerso en el
discurso cotidiano del teatro.
Finalmente, la obra de Drácula. Cómo Eduardo
Ruiz y Roberto Coria, el dramaturgo, logran que Bram Stoker vaya y venga
de su propia obra. Eso también es un lenguaje muy teatral y muy
atractivo para el espectador. Eduardo decía, ¿por qué esta obra ha
funcionado? Pues por todos estos elementos, así de simple. Porque
hay juegos muy atractivos, un gran trabajo de producción, un gran
trabajo de dirección y además algo, a los jóvenes les encanta esta parte
romántica que engloba esta época de literatura gótica. Nos conecta mucho
con el anhelo, nos conecta mucho con nuestros deseos secretos,
inconfesables. La monstruosidad nos lleva a explorar nuestra propia zona
obscura y los jóvenes están inmersos en este proceso. Por eso, cuando
llegan a ver El hombre que fue Drácula, encuentran muchos
discursos que ellos están sintiendo y que no habían verbalizado con la
claridad que Roberto Coria pone en escena.
* * *
Además, el fin de semana pudimos ver El
hombre que fue Drácula, y al concluir, pudimos conversar unos
momentos con el Maestro Roberto Coria, dramaturgo de , en exclusiva para
ti, amig@ lector@ de Enkidu Magazine:
Agustin Villalpando/Enkidu Magazine: ¿Cómo
surge esta obra?
Maestro Roberto Coria, dramaturgo: La obra
surge como una necesidad de contar la historia detrás de Drácula. Yo
siempre he sido un devoto admirador de la novela. Bram Stoker es uno de
los primeros autores que leí. Yo obtuve una copia de Dracula cuando
tenía unos cinco o seis años de edad, una versión ilustrada, para niños;
me la regaló mi madre, desde ahí empezó un romance. Yo, desde mi interés
por la literatura, que inicia como aficionado, me fascina la figura del
vampiro. Por eso quise narrar una historia breve, pero no adaptar la
historia de Dracula para la pantalla sino contar lo que hubo tras
bambalinas, lo que imaginó este hombre para poder escribir esta novela.
Este es el eje central de la historia.
Agustin Villalpando: ¿Qué tan complicado es
adaptar esta historia tan concreta para un público tan diferente y
conservando todo el estilo, la dinámica y la armonía británica?
Maestro Roberto Coria, dramaturgo: Esta obra
de teatro yo la concibo como un homenaje al actor, al teatro y, sobre
todo, a la imaginación de un hombre que no encontró ningún obstáculo
para poderla desarrollar. El hombre, Bram Stoker, fue en vida un
apasionado del teatro. Trabajó para el mejor actor de su periodo, de su
época en el teatro que yo diría era el más importante del Reino Unido y
aún así, en medio de toda esa carga de valores, de toda esa vorágine de
emociones, los problemas maritales, el desamor y, con todo, encontró
espacio para escribir y encontró que la escritura es una manera de
exorcizar a sus demonios, un oasis. El montaje está pensado para
jóvenes. Yo, a diferencia de otros autores, pienso que debes escribir
para tu público, por encima de tu propia persona. Digo, si hubiera sido
por mí, la obra habría durado… tres o cuatro horas, pero yo quise hacer
una obra que el joven Roberto Coria hubiera disfrutado. Una obra que te
dejara un poco de ese contacto con lo maravilloso que debe ser el
teatro, pero que te dejara enseñanza. No pretendo ofrecer una Historia,
ni una clase de literatura, ni de Historia de Inglaterra, pero si
brindar elementos lo suficientemente claros para adentrarse en ese
periodo. Hay muchísimas referencias a otras figuras de su época, como
Oscar Wilde, que fue un gran amigo de Bram Stoker, fue su rival de
amores. Arthur Conan Doyle, que es una cuestión interesante. Eduardo
Ruiz Saviñón, el director de teatro, descubrió el texto de Una
historia de Waterloo, la única obra que escribió Conan Doyle y en la
investigación que hice descubrí que esta obra fue escrita para que Henry
Irving la interpretara. Entonces ese encuentro me brindó la pauta de
especular, pues si Bram Stoker era su gerente y supervisaba todos los
montajes que se montaban en el Teatro Lyceum, por fuerza tuvieron que
haberse conocido. Entonces fue la oportunidad de jugar, de especular
sobre el encuentro entre el padre de Dracula y el padre de Sherlock
Holmes. Era una cuestión irresistible porque Holmes y Dracula son
personajes emblemáticos del periodo victoriano y son personajes que han
sido llevados en incontables ocasiones al cine, al teatro, a la
televisión, por lo que reunirlos en un mismo espacio era una idea
irresistible.
Agustin Villalpando: ¿Qué tanta información
tenemos de la vida de este personaje?
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